El hombre sin edad. Francis Ford Coppola.






Ficha técnica:

Título original: Youth without Youth.
País: USA-Rumanía-Francia-Italia-Alemania.
Año: 2007.
Duración: 124 minutos.
Dirección y producción: Francis Ford Coppola.
Guión: Francis Ford Coppola, basado en la novela de Mircea Eliade.
Dirección de Fotografía: Mihai Malaimare Jr. Color.
Música: Osvaldo Golijov.
Montaje: Walter Murch,
Edición ded sonido: Walter Murch.
Productor: Francis Ford Coppola.
Diseño de Producción: Calin Papura.
Maquillaje y peluquería: Peter Swords King y Jeremy Woodhead.
Vestuario: Gloria Papura.
Decoración del set: Adi Popa,
Efectos visuales: Upp Prague.
Productores ejecutivos: Anahid Nazarian y Fred Roos.
Productores asociados: Masa Tsuyuki.
Productores Mangers: Adriana Rotaru y Doina Dragnea.
Compañía: American Zoetrope, SRG Atelier, Pricel, BIM Distribuzione, Bavaria Atelier. Distribución: A Contracorriente Films, Pathe

Intérpretes:

Tim Roth: Dominic,
Alexandra Maria Lara: Veronica/Laura,
Bruno Ganz: Profesor Stanciulescu,
André Hennicke; Josef Rudolf,
Marcel Lures: Giuseppe Tucci,
Adrian Pintea (Pandit),
Alexandra Pirice : la dama de la habitación número 6,
Adriana Titieni: Anetta,
Zoltan Butuc: Doctor Chilia,
Flori Piersic Jr. (Dr. Gavrila,
Matt Damon: Periodista.

Sinopsis.

En vísperas de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945),  Dominic Matei (Tim Roth), un  profesor rumano de 70 años, sufre una extraña transformación: tras ser alcanzado por un rayo, no sólo sigue vivo, sino que empieza a rejuvenecer y  a desarrollar otras habilidades mágicas, tales como dominar a voluntad el pensamiento de los demás, predecir el futuro y verse a sí mismo desde fuera con la ayuda de un doble de su persona. Este hecho despierta el interés de los nazis, que pretenden servirse de él para sus investigaciones y experimentos. Dominic se ve entonces obligado a huir y a adoptar una nueva identidad. Convertido en un fugitivo, vagará por diversos países y conocerá a Verónica (Alexandra Maria Lara), una mujer idéntica a Laura, el gran amor de su vida.

Comentario:

El film no se estrenó en las pantallas españolas, y  llega ahora al mercado en formato DVD y Blu-ray como novedad, lo que ha provocado  que se considere como una de las películas inéditas en nuestro país. La cinta  tiene el interés de certificar el retorno al cine de Coppola tras el desastre que supuso Legítima defensa (John Grisham' the Rainmaker, 1997). El hombre sin edad es  una adaptación  de Francis Ford Coppola para el cine, con un guión del  director  basado en    la novela 'Tiempo de un centenario" del novelista, filosófico, historiador y ensayista rumano Mircea Eliade (1907-1986).

Francis Ford Coppola, tras diez años de inactividad aparente realizó un film al margen de la  meca del cine, volviendo a los tiempos de la Nouvelle Vague, en el que filmaba sus travellings desde un coche modificado y acompañado e una furgoneta provista de todo lo necesario, pero con el apoyo de las nuevas tecnologías y de actores consumados, como Tim Roth, Alexandra Maria Lara y Bruno Ganz (ambos protagonistas de El hundimiento). Estructurada en forma de un gran flashback, desde los primeros fotogramas el espedar  comprende que el director no sólo busca el origen del lenguaje, sino que está dispuesto a experimentar con él: planos en negro, invertidos, filtrados azules, uso del contraplano y los espejos con intención analítica de la psique del protagonista...; su película carece de plot, como dirían los anglo-parlantes, sin argumento en román paladín. Una elucubración filosófica,  existencial y humana, sobre todas aquellas cosas que preocuparon a su generación y que al llegar a los 66 años se convierten en  una reflexión en ocasiones prioritaria.

La  conexión del conocimiento y de la idea del tiempo, es una díada que distingue al hombre de los animales, para los que sólo existe el presente. La dialéctica, la contradicción entre las dualidades  bueno y malo, racional-irracional, real-irreal, etc. entusiasman al director de El Padrino, y aunque no estamos dentro de él, haremos un esfuerzo por entender lo que ha querido transmitirnos. Un momento antes de que Dominic Matei tenga un accidente terrible, esta reflexionando acerca de que si alguien le hablara de magos, santos o seres dotados de poderres milagrosos le creería, mientras, unas mujeres encienden velas por los vivos y los muertos de una guerra que vocea un niño que vende el Universul de Bucarest. Un hecho traumático, una rayo que cae sobre Dominic cambia  radicalmente todo: las agujas del reloj comienzan a caminar hacia atrás, el intelectual rejuvenece, comienza a dominar idiomas y se debate con su alter ego entre las nuevas ideologías que difunde el Mein  Kamf y su propia moral, en la que el fin no justifica los medios, dando lugar a secuencias muy inquietantes, que despiertan nuestros temores por medio del uso peculiar del plano/contraplano, los filtros de color azul o los planos invertidos. El desarrollo de una nueva personalidad, un doble es útil para la resolución de sus conflictos interiores, un intermediario entre el hombre y la divinidad,  el consciente y el inconsciente, la razón y el eros, lo femenino y lo masculino, las tinieblas y la luz, la materia y el espíritu. Dominic vuelve a su vieja pasión: la filosofía de la religión. En esta secuencia es digna de admiración la capacidad interpretativa de Tim Roth, al transitar del personaje a su doble y a la inversa, en un diálogo sobre  la posibilidad de demostrar la realidad objetiva del personaje en que se desdobla, a pesar de entender que en las controversias metafísicas las pruebas objetivas carecen de valor, utilizando la metáfora de las dos rosas, que recibe en principio y la tercera que completara la triada necesaria para  que se cierre el círculo en el momento de la muerte.

Unu nuevo accidente, que repite como el primero la imagen del paraguas destruido por el impacto del rayo, en 1945, derrotado el nazismo, permite a Dominic, embargado por el sentimiento de pérdida, encontrar a Verónica, interpretada como su primer gran amor, Laura, por Alexandra María Lara. La paz permite al protagonista reemprender su libro, aprovechando  las capacidades adquiridas por este nuevo fenómeno prodigioso por  esta mujer que por las noches es  poseída por el espíritu de Rupini, una de las primeras y más ilustres seguidoras de Buda y de hablar bajo ese estado de posesión  en lenguas como el sánscrito, el egipcio o el babilonio y hasta en lenguas desconocidas, gracias a la metempsicosis o  transmigración de las almas (¿desde Laura muerta a Verónica viva? ¿Desde Rupini a Verónica? ). A partir de aquí  la dialéctica masculino/femenino  se va a resolver con  la utilización de la mujer por el hombre como catalizadora para la completa realización de éste, mientras Verónica envejece prematuramente. El espiritu de Rapuni proporcionará a Dominic los conocimientos necesarios para acabar su estudio sobre el origen del lenguaje.La ruptura del espejo simbolizará la superación  de sus contradicciones y la aceptación de que no puede acabar un libro si esto supone vender su alma al diablo. ¿Tiene ésto algo que ver con Coppola y su decisión de trabajar en libertad, aunque sea con menos medios?

 Sea cual sea la correcta interpretación de este film, es una cinta muy recomendable, que no defraudará y  que prueba   que Francis Ford Coppola no ha agotado su vena creativa, a pesar de la existencia de periodos de inactividad. Es curiosa la referencia a la rosa mosqueta, una flor a cuyos frutos  se atribuyen hoy  propiedades rejuvenecedoras de la piel.



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