J.Edgar. Clint Eastwood.

 


Ficha técnica:


Título original: J. Edgar.
País: EE.UU..
Año: 2011.
Duración: 137 minutos.
Dirección: Clint Eastwood.
Guión: Dustin Lance Black.
Fotografía: Tom Stern.
Música: Clint Eastwood.
Montaje: Joel Cox y Gary Roach.
Productores: Clint Eastwood, Brian Grazer, Ron Howard y Robert Lorenz.
Producción:  Malpaso Productions, Wintergreen Productions para Warner Bross. Imagine Entertainment Production,  Warner Bross. Pictures


Intérpretes:


Leonardo Di Caprio: J.Edgar Hoover.
Naomi Watts: Helen Gandy.
Arnie Hammer: Clyde Tolson.
Josh Lucas: Charles Lindberg.
Judi Dench: Annie Hoover.
Ken Howard:  Harlan Fiske.
Jessica Hecht: Emma Goldman.
Jeffrey Donovan: Robert Kennedy.
...

Sinopsis.

Tras la muerte de J.Edgar Hoover el 2 de mayo de 1972, el que fuera su mano derecha en  el FBI (Federal Bureau of Investigation), y muy probablemente su amante desde 1947, Clyde Tlson, destruyó los llamados Archivos Privados de Hoover. Allí se escondían datos relevantes de todos los políticos importantes de Estados Unidos entre 1935 y 1972, que incluían a seis presidentes de la nación (Franlin D. Roosvelt, Harry S. Truman, Dwight D. Eisenhower, John F. Kennedy, Lyndon B. Jhonson y Richard Nixon), senadores, congresistas, banqueros, industriales, líderes de asociaciones sindicales y civiles, estrellas de cine... Con semejante material incriminatorio, Hoover se aseguró a lo largo de treinta y  siete años al frente del FBI que jamás sería despedido, a la  vez que se garantizaba su total impunidad para llevar a cabo toda clase de acciones ilegales ( escuchas telefónicas, registro de correo, elaboración de pruebas falsas, torturas...) a fin de destruir política, e incluso físicamente a comunistas, pacifistas, activistas de los derechos civiles, líderes estudiantiles, etc. 
Tras doctorarse en leyes en 1917, dos años más tarde se convierte en ayudante del Fiscal General A.Mitchell Palmer, quien lo coloca al frente de la General Inteligence Division, origen del FBI, con el objetivo de luchar contra la infiltración comunista en EE.UU. Hoover  solamente tenía veinticuatro años...En 1924, ya es director del  Bureau of Investigation (BOI, y en 1935 del FBI...(Antonio José Navarro. Dirigido por..., Diciembre 2011).

Comentario.

"Deje que le diga algo. La SCLC tiene ínculo directos con el comunismo. Incluso los grandes hombres pueden ser corropmpidos. El comunismo no es un partido político, es una enfermedad. Corrompe el alma, convirtiendo a los hombres más bondadosos en depravados y despreciables tiranos. Vivimos un desprecio absoluto por el orden público, la delincuencia se dispara, no hay respeto por las autoridades y, tiempo al tiempo, si no se controla, nuestra nación volverá a sumergirse en la anarquía más profunda".

                                                                                                                                              J.Edgar.





Este texto con el que Clint Eastwood comienza su película define al hombre, cuya vida va a reconstruir el realizador y cuyo poder se basó en el uso espurio de las informaciones obtenidas en función de su cargo, buscando información privilegiada en las canteras de los poderosos, futuros objetos de sus chantajes . De esta forma blindó su cargo y controló a la sociedad norteamericana durante mucho tiempo. Primero combatió a los comunistas, después, ante la crisis económica y la ausencia de líderes políticos izquierdistas potentes, ocuparon su lugar los gángsters, como Al Capone o Dillinger. Al fin, derrotados los delincuentes, el público se inclinó por los policías. El propio J.Edgar asistió disgustado a la proyección de Enemigo público, pero tuvo la recompensa de disfrtuar de JAmes Gagney en GMen, un film de William Keighley (1935).

Clint Eastwood construye la diégesis utilizando como recurso las memorias que J.Edgar Hoover, interpretado  por un envejecido Leonardo Di Caprio, dicta a un joven Sr. Jones, con constantes desplazamientos en el tiempo mediante el recurso continuo al flasback. El relato de los principales acontecimientos que marcaron su vida y la de los ciudadanos norteamericanos, con una fotografía de unos tonos tan fríos como el personaje, nos va mostrando a  un hombre  que supo construirse una imagen de luchador infatigable contra el  crimen, de patriota enfervorecido, un héroe célibe, y crear en el imaginario del ciudadano norteamericano la fantasía de la  seguridad absoluta, herencia que recuperó George  W. Bush  tras el 11S,  recogida en la ley conocida como Patriot Act.
Su personalidad alimentada por una madre castrante, un prototipo apto para el psicoanálisis freudiano, le privó de la inteligencia emocional que le hubiera permitido desarticular los clanes mafiosos que sangraban el país, lo que compensó pisoteando los derechos civiles y persiguiendo a comunistas, feministas, combatiendo en definitiva  todos los istmos de una sociedad liberal como la norteamericana, y utilizando el Departamento de Trabajo para deportar a los emigrantes indeseados e indeseables,  según su propio criterio.
Su doble moral  reprimió su inclinación homosexual y le impidió salir del armario, marcado por  Anna Maria H Hoover (Judi Dench) que prefería un hijo muerto a un Narciso vivo. La represión y la falta de habilidades sociales generaron un monstruo que vivió obsesionado por  perseguir o aniquilar a todos aquellos que hacían ejercicio de su libertad. Clint Eastwood no pretende, pues, hacer un biopic o una  película  histórica, sino representar el mundo íntimo de un hombre al que le gustaba travestirse, y chantajeaba a la vez a los políticos, como John F. Kennedy, por su vida sexual desordenada. Di Caprio resucita al hombre no al mito, según Antonio José  Navarro, un hombre que elegía a sus colaboradores entre individuos de formación universitaria, a los que imponía incluso la forma de vestir y de peinarse.
Un film interesante, de una narrativa convencional y potente, cuyo objetivo es mostrar las penalidades que tiene que soportar un pueblo cuando cae en manos de hombres acomplejados y resentidos, no porque la Fortuna los haya dejado en la cuneta, sino porque sus prejuicios, su formación moral y sus limitaciones le empujan a ejercer la maldad pública sin limitaciones. Durante toda su carrera gozó de la colaboración de Helen Gandy (Naomi Watts), caracterizada como mujer madura igual que Leonardo.

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