Juegos salvajes. John McNaughton









Ficha técnica:

Título original: Wild Things.
País: Estados Unidos.
Año: 1998.
Duración: 103 minutos.
Dirección: John Mc Naughton.
Guión: Stephen Peters.
Casting: Linda  Lowy, C.S.A., John Brace.
Director de Fotografía: Jeffrey L. Kimball, A.S.C.
Música: George S. Clinton. Productor ejecutivo: Budd Carr.
Edición: Elena Maganini.
Productor: Rodney Liber y Steven A. Jones.
Diseño de producción: Edward F.McAvoy.
Productor ejecutivo: Kevin Bacon.
Vestuario: Kimberly A. Tillman.
Tri Pictures, Mandalay Entertainment


Intérpretes:

Kevin Bacon: Ray Duquette,
Matt Dillon: Sam Lombrado.
Neve Campbell: Suzie Toller
Theresa Russell: Sandra Van Ryan.
Denise Richards: Kelly Van Ryan.
Daphne Rubin Vega: Gloria Pérez-
Carrie Snodgress: Ruby
Jeff Perry: Bryce Hunter.
Robert Wagner: abogado de  Kelly Van Ray.,, Tom Baxter,
Bill Murray: abogado Ken Bowden.


Sinopsis:

Matt Dilon es un consejero universitario que, de repente, es despedido por culpa de  Kelly Van Ryan (Denise Richards) una alumna obsesionada con él que le acusa de haberla violado. La madre de Kelly (Theresa Rusell) contrata a una legión de abogados para que hundan a Sam, pero el letrado del joven profesor, Ken Bowden (Bill Murray), deja en evidencia a todos los testigos de la acusación, en especial a  Suzie Toller (Neve Campbell), que también acusa a Sam de  abusos sexuales. Sin embargo, un avispado policía, Ray Duquette (Kevin Bacon), sospecha que todo es un plan de Sam, Kelly y Suzie para hacerse con los varios millones de dólares que el acusado puede recibir como indemnización.

Comentario.

Juegos salvajes  (Wild things) es un film sobre el resentimiento y  la avaricia  frente a  la soberbia de las clases altas, que goza de un buen reparto para una historia sin interés, que se pierde en una trama retorcida, y en la que Bill Murray queda absolutamente descolocado con unos gags que no tienen lugar en un film que no permite esbozar ni media sonrisa. El thriller se ubica en un colegio de élite, que acoge caritativamente un porcentaje de alumnos marginales, como Suzie, y que tiene contratado a un tutor vocacional, que compatibiliza su trabajo con  el cuidado de reptiles, como cocodrilos, en una especie de marisma costera. El joven docente sabe que en ese contexto no tiene más salida que ganar un sueldo modesto o satisfacer sexualmente a las mujeres ociosas y a sus adolescentes hijas, que compiten por conseguir sus favores.

Es curiosa la similitud que existe entre las aulas de uno y otro lado del Atlántico, y entre los colegios de élite  y los que atienden a las zonas más deprimidas. La película  nos brinda imágenes en las que los alumnos se disparan aviones de papel, comentan groseramente las intervenciones de personajes invitados para darles charlas  e intentan atraer la atención de los jóvenes profesores. Los hombres y mujeres que trabajan para  la clase dominante del lugar  son conscientes de que  sólo recibirán como pago el desprecio, el problema es que el film  aborda de forma tan superficial el tema y da tantos giros que acaba perdiendo el interés. En definitiva las adolescentes son utilizadas por los adultos, incluidos los propios padres, situándose en un no man's land, en una tierra de nadie, ni adultos ni jóvenes.



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