Mi mujer favorita. Garson Kanin.









Ficha técnica:

Título original: My favoritre wife.
País: USA.
Año: 1940.
Duración: 88 minutos aproximadamente.
Dirección: Garson Kanin.
Guión: Bella E. Samuel Spewach y Leo McCarey..
Score musical: Roy Webb.
Director de fotografía: Rudolph Maté, A.S.C.
Director artístico: Van Nest Polglase.
Decoración del set: Darrell Silvera.
Productor: Leo McCarey.
Edición: Robert Wise.
RKO, Vértice cine, Leo McCarey Production



Intérpretes: 

Irene Dunne : Ellen,
Gary Grant : Nick,
Randolph Scott : Burckett,
Gail Paterick : Bianca,
Ann Shoemaker: Ma,
Scotti Beckett: Tim
Mary Lou Harrington: Tim.

Sinopsis:

Desaparecida años atrás en un naufragio, Ellen fue declarada oficialmente muerta y ahora Nick, su viudo se casa con Bianca. Pero Ellen reaparece el mismo día de la boda,  tras ser rescatada de la isla desierta en la que  ha permanecido durante siete años. Nick es incapaz de contarle la extraña siuación a su nueva mujer, aunque estalla en un ataque de celos al saber que su  'otra' esposa no estaba sola en la isla, estaba junto  a otro naúfrago llamado Burkett. Por mucho que Ellen se esfuerce en neutralizar con subterfugios los celos de su marido (¿o era ex-marido?), Nick finalmente conoce a Burkett, un joven apuesto, atlético y alegre.

Comentario:


Garson Kanin hace un film tramposo con  las mujeres, una comedia con pretensión de graciosa sin trascendencia, pero que coloca a las féminas en el lugar que les corresponde en la sociedad patriarcal, y que desempodera a  la arribista. La primera mujer, la legítima, se desenvuelve con la confianza que da el saberse la primera, la única, la legal, madre de los dos hijos del varón; la segunda Bianca, apunta a la posibilidad de un deseo femenino no maternal, sino fetichista y perverso.

Ya en la primera secuencia se objetiva a ambas mujeres, se las convierte en iconos femeninos de modelos constrapuestos, intentando ser lo más políticamente  correctos que sea posible, pero avergonzando a una y a otra en cuanto se desvían del prototipo de mujer que cumple con los deberes sagrados del hogar. El juez acusa a la presunta falllecida  de  abandonar a sus hijos para participar en una expedición antropológica como fotógrafa. En la misma secuencia en la que el juez declara  legalmente muerta a Ellen, debe casar a  Bianca y a Nick, y mientras aclaran los términos la joven lo deslumbra con el espejo de su polvera, lo que le hace merecedora de la reprimenda del magistrado, que considera que las mujeres deben lavarse la cara no pintársela, y una amenaza de desacato. Todo es uilizado en favor de la legítima: los niños, el náufrago que había compartido isla con ella, Adan, que más bien parece Tarzán, que la había respetado todo ese tiempo, el doble del que había estado con su marido legal, a pesar de ser un  'guaperas' y estar enamorado de ella.

Pero  guionista y director siguen con sus embrollos y gags chungos, como el de la confusión sobre la orientación sexual del protagonista, cuando Gary  Grant se coloca ante el espejo un vestido y un sombrero y le comunica a otro hombre presente que quiere complacer  un amigo. Pero la cinta se encarga de demostrar que en el ámbito del hogar sólo hay un rey: la esposa mandona, que asea y cuida a los niños, plancha las camisas del marido y le ordena como debe poner la cabeza si le sangra la nariz. Francamente insoportable.

Afortunadamente para los bienpensantes al final todas las cosas se colocan en su orden 'natural'. La intrusa  se va, el hombre vuelve con su legítima esposa, que ahora se hace la dura, aun que se ha pasado  todo el metraje impidiendo la relación asexual entre su marido y Bianca. La última imagen es de la suegra anunciando que la han declarado legalmente viva y  haciendo el chistecito de turno: que debe pagar una multa de cincuenta dólares al juez por dos bromas sin gracia. Antes de ceder castiga al hombre por haberse atrevido a desear a otra mujer, aunque la creyera muerta.

Viendo estas películas  el espectador puede entender cuál es la única reolución triunfante de la modernidad. Esta es la mujer que añoran algunos, pero a la que cuesta imaginársela leyendo un libro, y mucho menos como fotógrafa en las costas de Cina y conviviendo durante siete años en  una isla desierta con 'Tarzán'.


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