Suave como visón. Delbert Mann






Ficha técnica:

Título original:  That touch of mink.
País: USA.
Año: 1962.
Duración: 94 minutos aproximadamente.
Dirección: Delbert Mann.
Guión: Stanley Shapiro y Nate Monaster.
Dirección de  Fotografía: Russell Metty, A.S.C. Eastman color,Pathe.
Directores artísticos: Alexander Colitzen  y Robert Clatworthy.
Decoración del set: George Milo.
Música: George Duning.
Edición: Ted J. Kent.
Productores: Stanley Shapiro y Martin Melcher.
Productor ejecutivo: Robert Arthur.
Maquillaje: Bud Westmore.
Peluquería: Larry Germain
Sonido: Waldon O.Watson, Gorson Jowett.
Universal Internacional. Granley Company

Intérpretes:

Gary Grant Philip Shayne,
Doris Day: Cathy Timberlake,
Gig Young: Roger,
Audrey Meadows :Connie Emerson,
Alan Hewitt :Doctor Gruber
John Astin: Mr. Everett Beasley.  

Sinopsis:


Katy Timberlake (Doris Day) es una chica de provincias chapada a la antigua que vive en Nueva York con la ilusión de conocer al hombre de su vida y crear un hogar feliz. Cathy comparte piso con Connie, (Audrey Meadows), otra mujer en su misma situación que sale adelante como puede. Un buen dia, mientras Cathy se dirige a una entrevista de trabajo, un coche le salpica el vestido llenándoselo de barro. Es el Rolls-Royce de Philip Shayne (Gary Grant), un atractivo millonario que en seguida muestra interés por  Cathy.

Comentario:

Suave como visión es una de las comedias más memorables de la década de los 60 por acumkular los gags más casposos y sexistas de la historia del cine. ¿Quién no recuerda a  Gary Grant describiendo  a las mujeres como botellas que andan sueltas sin el  tapón? ¿ Y a Gig Young pidiendo a su secretaria que se suelte el pelo y se quite las gafas, quedando horrorizado con el resultado?  Cathy Timberlake es la mujer más representativa del momento, con una moral que la coarta sexualmente mientras no  medie un certificado de matrimonio, pero que se enamora ipso facto de un hombre que peina canas, eso sí muy rico y muy listo, que incluso habla en las Naciones Unidas sobre la ayuda a los países del tercer mundo.

Por intereses variados se forma una coalición de casamenteros que van a la caza del soltero millonario, al que no es que le entusiasme el matrimonio, pero que pretende enrollarse con la rubia provinciana. La secuencia en que  hace intervenir a la joven  en el consejo de administración de sus empresas, para que sus sesudos asesores  oigan  la voz del pueblo sencillo, en la que  ella  compara los negocios de la bolsa con  los pretendientes de su  abuela  dan vergüenza ajena. Peinada con unas empanadas encima de la cabeza y unos lujosos  trajes de diseñadores americanos,  pasea acompañada de su millonaria pareja  por playas con arenas rosas y se aloja en suites tan kitchs como los palacios de Wes Craven en 'Un vampiro  suelto en Broklyn, sustituyendo los negros y rojos góticos  por los blancos y los pasteles celestiales; pero la pobre mujer cree que todos ven la sombra de un pecado que no ha cometido en su rostro. Los sarpullidos de las noches iniciáticas, ella porque teme perder su virginidad, y el porque ha perdido su libertad,  son muy explicativos.


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