La mansión bajo los árboles. René Clément.







Ficha técnica:

Título original: The Deadly Trap.
País:  Francia.
Año: 1972.
Duración: 92 minutos.
Dirección:  Rene Clement.
Guión:  Daniel Boulanguer, Sydney Cuchman y Eleanor Perry, basado en la novela " The children are done" de Arthur Cavanaugh.
Director artístico: Jean Andre.
Decorados: Robert André y Georges Glon.
Director de Fotografía: Andreas Winding.
Música: Gilbert Becaud.
Montaje: Françoise Javet.
Productores:  Georges Casati, Robert Dorfman y Bertrand Javel,
Productores asociados: Sydney Buchman y Roger H.Lewis.
Corona Films (París)

Intérpretes:

Faye  Dunaway: Jill,
Frank Langella: Philippe,
Barbara Parkins: Cynthia,
Karen Blanguernoin: Srta. Hansen.
Raymond Gérôme: Comisario Chenylle.
Raymond Buhr: Chameille,
Michele Lourie: Cathy,
Patrick Vincent: Patrick.
Maurice Ronet


Sinopsis:

 En 1970 René Clément rodó La mansión bajo los árboles, película en la que Hill (Faye Dunaway) encarna a una joven norteamericana que reside en Paris junto a su  marido Philippe, un genio de la informática, que decide  abandonar su trabajo sin dar una razón convincente. Pero cuando desaparecen sus hijos de forma misteriosa y descubre que han sido raptadas, Jill se entera de  que Philippe trabaja para una poderosa y secreta organización que se dedica al espionaje industrial y que no está dispuesta a quedarse sin  uno de sus más fieles colaboradores.

Comentario:

René Clément fue un realizador francés que trabajó en colaboración con Jacques Tatí y  Jean Cocteau, con el que codirigió  La bella y la bestia . Pasó a la historia del cine  con su obra maestra Plein Soleil, basada en una novela de Patricia Highsmith, protagonizada por un joven Alain Delon, de la que haría una remake, años después, Anthony Minghuella. Tras este film comienza un declive en el que opta por puestas en escena espectaculares, como en ¿Arde  París?, basada en un guión de Gore Vidal.

No carece de interés enfrentarse a la obra de un cineasta que comenzó  su carrera antes de la gran guerra, y que hacía un cine racional, sencillo, puesto al servicio  de una historia, quizás no muy verosimil,  a pesar de sus pretensiones de  cinema verité, en la que unos personajes claustrofóbicos, que se movían  en el estrecho espacio de la habitación de su apartamento, filmados generalmente en primeros y medios planos, altivos y  prepotentes,   labran su propia tragedia, relacionada con el pasado del hombre, y potenciada por la crisis de una mujer, sustituida a menudo por las canguros en el cuidado de sus hijos, y  que se ve aprisionada entre la consulta del psiquiatra y la comisaría de policía. Estos son los escenarios más frecuentes, con algún exterior para cohesionar  el relato..

Resulta chocante ver a un joven  Frank Languella con melena, vestido de progre de los años sesenta, desplazándose en un Citroen Dos Caballos y haciendo el amor a una joven Faye Dunaway.Esta es precisamente la magia del cine.

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