Lunas de hiel. Roman Polanski.









Ficha técnica:


Título original: Bitter moon.
País: Francia. Co-producción franco-británica-estadounidense.
Año: 1992.
Duración: 133 minutos.

Dirección y Producción: Roman Polanski.
Guión: Gêrard Brach, John Brownjohn, Roman Polanski y Jeff Gross, basado en la novela de  Pascal Bruckner 'Lunes de Fiel'.
Casting:  Bonnie Timmerman (UUSA), Mary Selway (UK), Françoise Menidrey (Francia).
Dirección de Fotografía:  Tonino Delli Colli, A.I.C..
Música: Vangélis.
Coeografía: Redha.
Montaje: Hervé de Luze.

Vestuario: Jackie Budin.

Producción: Roman Polanski,Alain Sarde.
Co-productor: Alain Sarde.
Diseño de producción: Willy Holt y Gerard Viard.
Productor ejecutivo: Robert Benmussa.
Sonido: Daniel Briseau.
Compañías productoras: Mmlf , R.P. Productions y Timothy Burrill Productions Ltd. Les Films Alain Sarde y Canal+


Intérpretes:

Peter Coyote: Oscar,
Emmanuelle Seigner: Mimi,
Hugh Grant: Nigel,
Kristin  Scott Thomas: Fiona.
Luca Vellani: Dado,
Boris Bergman: hermano de Oscar,
Victor Banerjee: Señor Singh..

Sinopsis:


Dos matrimonios en fase de aburrimiento se conocen durante un crucero y traban amistad. A medida que el viaje avanza, las relaciones entre ellos empiezan a enturbiarse y los sentimientos de pasión, celos, venganza y autodestrucción acabarán por revelar que estamos ante un thriller erótico en donde el universo Polanski se nos muestra  en todo su esplendor.

Crítica:



Una historia de amor fu que evoluciona hacia la perversión y el sadomasoquismo, en la que  una pareja 'enferma' de resentimiento y odio intenta involucrar  a un matrimonio burgués, políticamente correcto que viaja a  en busca de serenidad interior, el síndrome del karma-nirvana.  que miran con escepticismo los indios, a los que enerva que los occidentales vayan a tras esa paz espiritual  a  la India, donde sólo hay moscas, olores y mendigos, y la única tranquilidad que se puede encontrar es el lugar más ruidoso de la tierra.Aunque son muchos los que piensan que todos debían tener una experiencia de amor fu (fou le llaman los franceses) o loco, el problema es no reconocerlo, no saber parar y convertirlo en una rutina.

Polanski  construye  una  diégesis de violencia psicológica, visual , física e intelectual, en la que la víctima no es quien parece serlo. El señuelo es Mimi (Emmanuelle Seigner), una belleza de una carnalidad desbordante y el artífice de la trampa su  inválido marido Oscar (  Peter Coyote), convertidos en auténticos monstruos que pueden ganarlo todo porque no tienen nada que perder. La pareja  ha jugado con su vida fuerte y, antes de desaparecer, necesitan manchar y dejar malherida a otra pareja, precisamente en el momento cuando le  surgen las dudas después de estar siete años juntos y haber tenido pocas experiencias extra conyugales.

Polanski también juega fuerte, con un montaje, unas secuencias y movimientos de la cámara agresivos, en una cinta en la que la música y el sonido suaves e imperceptibles contrastan con la imagen de Emmanuelle, una Gracia de Rubens constantemente en el centro del plano con una indumentaria que resalta sus atributos de la forma más salvajemente sexual, aunque ordinaria, y comportándose como un fiera asilvestrada que provoca el deseo del hombre . Cuando la pasión  de los amantes llega a la cima e inicia el descenso ya no hay vuelta atrás, y uno y otro mostrarán el demonio que llevan dentro que encontrará la forma de mantener vivos los sentimientos más intensos infligiendo el mayor daño posible. Cierto que la violencia de Mimi es una respuesta a la de Oscar, pero a medida  que avanza la historia las  acciones y sus respuestas son de tal brutalidad que este hecho se olvida pronto.

El film toma la forma de un relato dentro del relato, un flashback que en realidad es la narración que Oscar hace a  Nigel de su  vida con Mimi, para implicarlo emocionalmente, y como consecuencia también a su esposa, y convertir a ambos en  un público  privilegiado de su tragedia. El director confronta dos prototipos  de la alta burguesía: el rico que nunca se casa, que vive su vida al límite y el conservador, que reprime sus sentimientos y precisamente por ello es una presa fácil de los manejos de aquellos que no tienen barreras morales y  hace saltar las contradicciones de su oponente, mucho más débil. La situación en que quedan Fiona y Nigel es patética y comprometida, aunque la hija del pasajero indio les devuelve a su realidad beatífica cuando le pide a la mujer que le cuente un cuento.




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