Los miserables. Tom Hooper




Ficha técnica:

Título original:: Les Misérables.
País: Reino Unido.
Año: 2012.
Duración: 157 minutos
Dirección: Tom Hooper.
Guión: William Nicholson, basado en la novela de Victor Hugo Los Misérables, que inspiró el musical de  Boublil y Schönberg.
Música: Claude-Michel Schönberg.
Montaje: Chris  Dickens.
Dirección de Fotografía: Danny Cohen.
Producción: Cameron Mackinthos, Tim Bevan, Eric Fellner.
Diseño de producción: Eve Stewart.
Vestuario: Paco Delgado.
Universal Pictures. Working Title.

Intérpretes:

Hugh Jackman: Jean Valjean,  'Madeleine'.
Russell Crowe: el inspector Javert,
Anne Hataway: Fantine,
Amanda Seyfried: Cosette,
Sacha Baron Cohen:  Monsieur Thénardier,
Helena Bonham Carter: Madame Thénardier,
Eddie Redmaynje: Marius.


 Sinopsis:

 Nueva adaptación de la obra de Victor Hugo. Hugh Jackman es Jean Valjean, el exconvicto al que persigue durante décadas el despiadado policía Javert (Russell Crowe) después de saltarse la condicional. Cuando Valjean accede a cuidar a Cosette, la joven hija de Fantine (Anne Hathaway), sus vidas cambiarán para siempre.
Crítica:
Cuando una ha tenido la suerte de que cayera en sus manos  siendo  una adolescente y su mirada al mundo era todavía  inocente, una novela como Los miserables, Ana Karenina o Madame Bovary, tiembla al leer titulares como : 'Los miserables. El gran musical romántico llega al cine'. (Fotogramas. Número 2025, julio 2012). El director elegido para  adaptar  esta obra maestra que modeló tantas mentes juveniles y las hizo más generosas, es un mal presagio, y alguno de los actores del elenco también, pero, sobre todo, preocupa oir a  Hugh Jackman decir que no había leído la obra hasta que le propusieron el papel, o que "es uno de los musicales más emotivos que se han escrito jamás..."
 
Ahora nos llega la crítica de Antonio José Navarro, 'Una superficial ilustración' (Dirigido por...número 2013. Enero de 2013), que incide en la idea de que , desde una óptica europea (continental), los musicales británicos y norteamericanos, -el llamado musical theatre o musical comedy-, son como una versión frívola de la ópera italiana, alemana o francesa, mucho más seria y culta. El crítico no nos defrauda y coloca las cosas en su sitio: los orígenes del musical son  europeos e ilustrados, "gracias a  las irónicas contraculturales  operettas de Jacques Offenbach y Johann Strauss Jr., que posteriormente  Gilbert & Sullivan -El Mikado, 1885, Ruddigore, or The Witch's Curse, 1887- convirtieron en lo que es hoy el musical..."  El musical de  Claude-Michel Schönberg es una de las grandes piezas del género contemporáneo. La adaptación cinematográfica realizada por Tom Hooper (El discurso del rey, 2010) defrauda porque, hecha la excepción de algunos toques de originalidad, como la  impresionante escena de apertura, " la película se descubre ante nosotros como una propuesta supeditada hasta límites inusitados a la obra estrenada en Londres, sin aportar nada nuevo a la misma (...) limitando su puesta en escena  a explorar el rostro de los actores mientras cantan/interpretan (...) Los amantes del musical de  Schönberg & Boulbil & Natel , concluye, no se sentirán defraudados, pues el director británico  lo ha ilustrado de manera tan pulcra como gélida.". Antonio José Navarro ilustra de la mejor manera nuestra opinión sobre las adaptaciones de la obra literaria al cine, dos lenguajes y modos de representación absolutamente diferentes.

Comentario:

No resta mucho que  añadir  a lo dicho de forma tan elegante y delicada por Antonio José Navarro, excpto que cada personaje, tomado generalmente en primer plano, más que contribuir al avance de la historia la ralentiza contando/cantando sus más íntimos sentimientos respecto al amor, los sinsabores de la vida, la injustica, hasta que el espectador ya no puede más, removiéndose en su butaca y mirando contantemente el reloj, sin  importarle  casi nada cómo se resuelve. o más bien cómo resuelve el director un final por todos conocido . Cuando al público le entra ya la risa nerviosa provocada por su desquiciamiento, ¿Voilà!el director se saca un as de la manga e intenta conmover a los hastiados con  tanto canto insípido, con un tierno niño revolucionario, imágenes espectaculares del entierro de Lamarque, fallecido a causa del cólera que azotaba a la ciudad de París, y que provocó estallidos revolucionarios en torno a su  gigantesca y emocionante carroza mortuoria.

Imágenes inspiradas en 'La victoria guía al pueblo' de  Delacroix, en la que jóvenes burgueses idealistas lucharon, ya no por la felicidad y la libertad, sino contra la miseria, el hambre y la enfermedad,  parapetados en unas barricadas formando composiciones in crescendo, en cuya cumbre se hallaban los idealizados rfevolcionarios; los cielos negruzcos y grisis de la capital del Sena cambian por los de una ciudad blanca y luminosa que ofrece un atractivo contraste con los colores de las banderas de la Francia Revgolucionaria. Estos momento te sacan del sopor, hasta que de nuevo asistimos a la misma melancolía romántica, empalagosa y agobiante de los últimos momentos del film, en el que todas las almas de los desaparecidos rinden homenaje a la Francia Revolucionaria.

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