El Ángel Azul. Josef Von Sternberg







Ficha técnica:

Título original: Der Blaue Engel/ The Blue Angel,
País:  Alemania.
Año: 1930.
Duración: 100/101 minutos aproximadamente.
Dirección: Josef Von Sternberg.
Guión: Karl Zuckmayer , Karl Volmuller  y Robert Liebmann,  adaptación de la novela de  Heinrich Mann (1871-1950) 'Profesor Unrat'
Dirección de Fotografía: ViKtor Eisenbach.
Camara: Günter Rittau y   Hans Schneeberger (B & W).
Foto fija: Karl Bayer, Weintraub Syncopators.
Decorados: Otto Hunte, Emil Hasler .
Música: Canciones de  Frederick Hollaender,  Robert Liebmann y  Richard Rillo.
Montaje:  Sam Winston.
Productor: Erich Pommer .
Vestuario: Tihamer Varady, Karl-Ludwig Holub.
Compañías. Productora: UFA.






Intérpretes:

Emil Jannings :  Prof. Immanuel Rath,
Marlene Dietrich:  Lola  Lola,
Kurt Gerron: Mago Kiepert.
Rosa Valetti :  Guste Kiepert,  mujer del Mago,
Hans Albers:  Mazeppa ,
Reinhold  Bernt:  Clown,
Eduard von Winterstein Eduard :  Director del  Liceo,
Hans Roth: Mayordomo,
Rolf Müller: alumno Angst,
Roland Varno: Alumno Lohman,
Carl Balhaus: Alumno Erztum,
Robert Klein-Lörck: Goldstaub.
Karl Huszar-Puffy: Dueño del Ángel Azul.
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Sinopsis:

Lola, cantante del cabaret 'El Ángel Azul' disfruta humillando a quienes mendigan sus favores. Un severo profesor acude al local nocturno a sacar de allí a sus alumnos, pero caerá en las redes de esta mujer fatal, lo que supondrá su descenso a los infiernos.

Comentario:

Un film muy duro sobre la obnubilación mental que causa el amor y que puede acabar convirtiendo la vida de un respetable profesor, que goza de prestigio en su pequeña localidad, en una pesadilla, y que, arrastrado al infierno por su propia pasión, más que por las malas artes de una femme fatale, que no lo es tanto, acaba  representando el triste papel de un viejo degradado  mientras emite el grito desesperado de un payaso loco que llora mientras emite el  graznido desesperado de una gallina ponedora. Muere aferrado al otro amor de su vida: su mesa de profesor en el aula que abandonó por una quimera.

Esta triste historia de la imposibilidad trascendida de la pareja, muy extendida en el cine europeo y especialmente en Bergman, se inscribe en los últimos años de la República de Weimar y el crack del 29, señalado explícitamente en un plano inserto, constituyéndose la cámara en un testigo de la degradación de una población abigarrada, que vende animales en  calles populosas de una ciudad portuaria, calles sórdidas y sucias en las que 'El  Ángel Azul' es tan solo un antro de mala muerte, cuyo exterior limpia una mujer echando pozales de agua, y en cuyo interior se amontonan en un pequeño espacio músicos, vedettes, público variopinto de escasos recursos y jóvenes adolescentes, alumnos del liceo de la ciudad, que acuden al club atendiendo a la llamada de un sexo que despierta.

El carrillón del reloj señala no sólo la hora del comienzo de las actividades del club en el que el hombre intenta evadirse de sus preocupaciones cada vez más acuciantes, sino el paso del tiempo que conduce  necesariamente a la tragedia de un pueblo, emblematizado en el viejo profesor, severo, estricto, sin conexión con la realidad, al que sus alumnos llaman, jugando con su nombre, 'Profesor Basura'. Aquí  surge la incomprensión por parte de quien se empeña en  que las películas sean adaptaciones fidedignas de las obras literarias, a pesar de las licencias que se haya tomado el director: el profesor que encarna Emil Jannings no puede sugerir a nadie el de un joven inmadura emocionalmente,  que tiene en torno a treinta años, y no sólo por su físico, sino por las constantes alusiones a su avanzada edad, por parte de los personajes del bataclán; Marlene Dietrich dista mucho de ser la maglina 'comehombres', ni física ni intelectualmente. Es una joven un tanto rechonchita, que lleva trajes espantosos y que se mueve en escenarios abigarrados, en los que las chicas del coro sugieren más un circo que un cabaret. No parece disgustarle el matrimonio con un hombre dotado de dignidad social, del que acaba aburriéndose, especialmente cuando él se convierte en un seguidor del espectáculo sin oficio ni beneficio. La muerte de su pájaro, antes de su caída,  anuncia la suya propia.

Un film muy duro sobre la dificultad del amor y las relaciones entre las personas, (profesores, alumnos, miembros del equipo educativo, que acuden en masa a presenciar el  trágico final de un hombre que ha abandonado el redil), en un contexto de crisis económica pre-bélico que tiene una ligera expresión en la sordidez y pobreza que se refleja en los espación exteriores. No tanto en una escuela, tantas veces representada  por  los cineastas de la época, ni en un cabaret  en el que el amontonamiento de público, 'artistas', músicos y tramoyas produce un efecto de claustrofobia, de decadencia en sus paredes con fotografías de artistas desaparecidos, pero sin apenas signos del belicismo que se avecina. Se ha querido comparar a Lola Lola con el Mefistófeles de Fausto y, como consecuencia, a Sternberg con Murnau; lo que choca es el gesto ingenuo y juvenil de Marlene Dietrich, (al menos analizada con parámetros actuales)  ¿inocencia maligna?



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