American History X. Tony Kaye








Ficha técnica:


Título original: American History X.
País: Estados Unidos,
Año:  1998.
Duración: 119 minutos.

Dirección: Tony Kaye.
Guión:  David MacKenna.
Casting: Valerie McCaffrey, C.S.A.
Dirección de Fotografía: Tony Kaye.
Música: Anne Dudley.
Edición: Jerry Greenberg, A.C.E. y Alan Heim, A.C.E.

Supervisor de maquillaje: Christina Smith y John E.Jackson.
Supervisor Peluquería:  Judith Alexander-Corry
Diseño de Vestuario: Doug Hall ; Supervisor Vestuario: Marisa Aboitiz.

Productor: John Morrissey.
Productor Manager: Bill Carraro.
Co-Productores: Jon Hess y David Mckenna.
Co-Productores Ejecutivos: Michael De Luca y Brian Witten.
Productores ejecutivos:  Lawrence Turman y Steve Tisch, Kearie Peak, Bill Carraro, Erik Holmberg,
Diseño de Producción: Jon Gary Steele.
New Line Cinema presenta a Turman-Morrissey Company Production

Intérpretes:


Edward Norton: Derek Winyard,
Edward Furlong: Danny Winyard,
Beverly D'Angelo: Doris,
Jennifer Lien: Davina,
Ethan Suplee: Seth.
Fairuza Balk:: Stacey,
Avery Brooks: Sweeney,
ElliotGould: Murray,
Stacy Keach: Cameron,
William RRuss: Dennis,
Guy Torry: Lamont,
Joe Cortese: Rasmussen,
Jason Bose-Smith: Little Henry,
Antonio David Lyons: Lawrence,
 ...

Sinopsis:


Derek Winyard es un  'cabeza rapada' ,  inmerso en una espiral de violencia que le hace liderar una banda de neo-nzis, pero los conflictos en que se implica, que acaban con el asesinato  de unos jóvenes de raza negra, lo llevará a la cárcel por tres años, en los que, las experiencias en la prisión, lo van a cambiar definitivamente. Cuando sale de la prisión su objetivo es  mantener a su hermano pequeño alejado de estos círculos de venganza y violencia.

Crítica:


Norton es un joven neonazi que va a la cárcel por cometer un crimen brutal. Cuando sale con intención de reinsertarse en la sociedad, apartado de la violencia y de sus anteriores ideas racistas, descubre que su hermano pequeño se encuentra sumergido en la espiral de odio y vandalismo de los grupos fascistas a los que él pertenecía... Entonces luchará por llevar una vida normal, mientras intenta alejar a su hermano del mismo camino que le llevó a prisión. "American History X" es una demoledora película de marcada narración efectista y mensaje explícito, un drama intenso y contundente, quizá algo sobrevalorado, pero que ante la aparición del escalofriante Edward Norton se eleva por encima de la docena de films denuncia de los últimos años hasta alcanzar su máximo techo; esto es: una merecidísima nominación al Oscar para el excelente actor americano. (Pablo Kurt. Filmaffinity)

Comentario:


Hay algo en el film de Tony Kaye, como en La Naranja Mecánica de Stanley Kubrick que los hace profundamente desagradables para algunos y  enormemente atractivos para otros, especialmente los jóvenes adolescentes: la  apología de la violencia blanca y protestante, que en apariencia sólo excluye a la religión judía, aunque hay que tener en cuenta que en Estados Unidos el catolicismo no es el credo dominante; el antisemitismo forma parte del ideario nazi, cuyo máximo exponente es el libro escrito por Adolf Hitler, Mein Kampf (Mi lucha), que estas bandas leen con auténtica reverencia.



Y no es una impresión personal. Sólo hay que acercarse a las críticas de los usuarios en ciertas páginas, para comprobar, no sólo su abundancia, que expresa el interés que muestran los jóvenes por el film, sino el entusiasmo que destilan en torno al personaje de Derek Winyard, interpretado por Edward Norton. El realizador,  Tony Kaye, se erige también en Director de Fotografía, lo que le permite utilizar el color dotándolo de significado. Si aceptamos que se sirve de una gama  monocroma, mediante la combinación de dos colores neutros,  blanco y negro,  para representar el lado oscuro del ser humano, especialmente en los momentos de mayor violencia y agresiones a las minorías raciales, lo compensa sobradamente con esa imagen del nazi de cuidada musculatura, con tatuajes alusivos al poder blanco, (white power), la religión ( coronas  de  espinas en torno a sus brazos) y tatuajes con los iconos más emblemáticos del régimen hitleriano, mostrándolo  a cámara lenta, con cuidados calzoncillos boxer de  tela blanca, mientras suenan himnos épicos y religiosos. El héroe ha sido sacralizado, casi, casi, divinizado.

El film adopta la forma de una  buddy movie, que evoca 'La Ley de la Calle' de Francis Ford Coppola, en la que el hermano menor Danny tiene a Derek como referente para lo bueno y para lo malo, y ni uno ni otro pueden desprenderse de su pasado. Lo peor del proyecto del director británico Tony Kaye es que se mete en  un buen berenjenal ideológico y no se preocupa de  analizar unas mínimas bases sobre las que se asiente la violencia racial y la de los grupos que presumen de ostentar la supremacía de la raza blanca. Algún signo de menor importancia, como la del amigo negro que protege a Derek en la cárcel y alguna que otra confesión de arrepentimiento, no pueden compensar las imágenes finales,  que funcionan como una justificación de la violencia de los hermanos.

Si la calle es el territorio de los blancos, la cárcel es  el dominio de los negros, situación que se han  ganado a pulso, ingresando en la prisión  por cualquier robo sin importancia y pagando por estos delitos menores el doble que un blanco por varios asesinatos. Claro que este hecho carece de glamour y atractivo para un público joven, y lo que es peor, en formación, y no puede competir con las imágenes de los dos hermanos, dos guapos jóvenes, educados por el padre en la xenofobia, y, muerto éste, por una madre enferma, a la que los hijos anulan,  aislan del contexto e impiden que rehaga su vida.



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