La última película. Peter Bogdanovich.



Ficha técnica:

Título originaL: The last picture show.
País: Estados Unidos.
Año: 1971
Duración: 118 minutos.
Dirección: Peter Bogdanovich.
Guión: Peter Bodganovich y Larry MacMurtry, basado en  una novela de Larry McMurtry.
Dirección de Fotografía: Robert Surtees. Blanco y negro.
Música:  Phil Harris, Johnny Standley, Hank Thompson.
Edición: Donn Cambern.
Producción: Stephen J. Fiedman. 
Productor ejecutivo: Bert Schneyder.
Columbia Pictures presenta a BBS Productions.Metro Goldwyn Mayer.



Intérpretes:

Timothy Bottons: Sonny Crawford,
Jeff Bridges: Duane Jackson,
Cibyll Shepherd: Jacky Farrow,
Ben Johnson: Sam 'El León',
Ellen Burstyn: Genevieve,
Cloris Leachman: Ruth Popper,
Randy Quaid: Lester Marlow,
Sharon Ullrich: Charlene,
John Hillerman: Profesor,
Clu Gulaper : Abilene,
Sam Bottons; Billy.


Sinopsis:

En la década de los 50, en una pequeña ciudad de Texas, un grupo de jóvenes afronta el paso de la adolescencia a la madurez dentro de una sociedad represora y cambiante en la que el cine y todo lo que representa muere en manos de la televisión


Premios:

1972: 3 BAFTA: Secundario (Johnson), Secundaria (Leachman), Guión. 3 nominaciones.
1972: National Board of Review: Secundario (Johnson), Secundaria (Leachman).
1971: 2 Oscar: Secundario (Johnson), Secundaria (Leachman). 6 nominaciones
1971: Globo de Oro: Secundario (Johnson). 5 nominaciones incluyendo Drama
1971: Círculo de críticos de Nueva York: Mejor guión, secundario (Johnson) y secundario.

Premios y sinopsis en Filmaffinity.

Comentario:

La historia de Peter Bogdanovich se sitúa en uno de los  red state  americanos, (estados rojos, llamados así porque votan a los republicanos),  en Texas, y alguno de sus protagonistas  está relacionado con la ciudad de Dallas en la que fue asesinado el Presidente John Fitzgerald Kennedy (22 de Noviembre de 1963). La localización en el tiempo la marca la Guerra de Corea (1950-1953). Duane Jackson, interpretado por un jovencísimo Jeff Bridges,  se enrola en el ejército para luchar en esta contienda en la que participó Estados Unidos, su primer contratiempo en el Oriente lejano; luego vendría el fracaso rotundo de Vietnam.

Filmada en blanco y negro, es predecesora de películas de gran importancia como American Grafitty de George Lucas (1973), y recoge influencias de la generación de los barbudos, la que cambió para siempre los modos de representación cinematográfica y que integró a talentos de la talla de Lucas, Coppola, Spielberg, Malik, Brian de Palma..., cuya influencia se observa en casi cada uno de los fotogramas. Bogdanovich, un crítico de cine admirador de Truffaut ( al que Spielberg dio un papel importante en 'Encuentros en la Tercera Fase')y seguidor de Cahiers Du Cinema, fue notable por sus análisis en Esquire, desde donde potenció la figura de Orson Welles.

La última película (The last picture show), considerada una obra maestra y seleccionada por el National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, que enriquece el patrimonio cultural del país, -lo que evidencia la importancia que da este pueblo a una manifestación artística que estima como suya-, es un documento vivo de la última generación, la que acudió a la última sesión de una película en el cine de su pueblo, un western, que iniciaba su  camino hacia  la era  crepuscular del género , Río Rojo de Howard Hawks, interpretado por John Wayne y Montgomery Clift. La humanidad estaba a las puertas de la rebelión del Mayo Francés del 68 y la Revolución hippie del amor, que, favorecidas por el medio de comunicación por excelencia, la TV, iba a cambiar muchas cosas. Hoy, Internet abre nuevas puertas, mucho más democráticas y ágiles, pero la imagen daba informaciones complementarias a un mundo que sólo disponía, hasta ese momento,  de la voz para interrelacionarse.

En el film de Bogdanovich vemos a una pequeña comunidad definitoria de la 'América profunda', entre los que se establecen lazos de solidaridad, pero a la vez barreras infranqueables. En un mundo en el que las diferencias económicas son muy estrechas, tener un coche mejor que el del vecino puede suponer casi como pertenecer a la realeza del lugar. El cineasta realiza un diseño de los personajes basado en una profunda penetración sociológica, pero también psicológica: dentro de una misma familia, dos mujeres presentan un perfil moral y ético bien diferente: Genevieve (Ellen Burstyn), la madre, es una mujer llana, liberada sexualmente, que ha entendido que, gracias a sus amantes, sabe que lo mejor de la vida no es jugar una partida de cartas con las esposas del lugar; su hija Jacki (Sibyll Shepherd), que protagoniza strepteases notables, es una bella muchacha  malcriada, una joven que disfruta sugiriendo sexo sin límites a los jóvenes, a lo que usa para su propio prestigio, y echa de su vida sin problemas de conciencia; la situación más triste se da cuando se burla y estropea la vida del bueno de Sonny (Timmothy Bottons).

Cada joven irá accediendo al sexo y la 'edad adulta' de forma diferente y de acuerdo con sus posibilidades. Bodganovich no  evita ninguna situación, por comprometida que sea, ni la prostitución (la de verdad, la que se cobra), ni la venta de las chicas a los más ricos, ni el abuso de niños, ni la deslealtad entre todos. Un joven deficiente mental se convertirá en el predecesor de Leonardo Di Caprio en ¿A quién ama Gilbert Grape? de Lasse Hallström (1993); en el film que nos ocupa la actitud de la comunidad ante estos jóvenes discapacitados es absolutamente cruel, hecho que se revela ante el accidente de tráfico que padece, desaparecido su auténtico mentor, Sam 'El León', interpretado por Ben Johnson. Dentro de la comunidad se perdonan todas las aberraciones y se producen las más duras peleas. La película pone de manifiesto la trascendencia de la educación, favorecida por los grandes medios de comunicación, algo imperceptible si solo nos fijamos en la excelencia de los contenidos; la cantidad de información que el hombre recibe va produciendo micromutaciones culturales que hacen imperceptibles los cambios. Ciertos calificativos que en aquella época se aplicarían a la actitud de Jacki, hoy se sienten como ofensivos y políticamente incorrectos por esas masas a las que muchos desprecian. La intolerancia queda reducida a grupos cada  vez más pequeños, aunque todavía demasiado presentes en los estados del Sur de América, hecho que denuncia Kevin Smith en Red State y que recoge el género de terror estadounidense. El germen lo vemos aquí; el mal se incrementa con la llegada del extranjero, que no aparece en la película de Peter Bogdanovich, en la que el marginado  y el desempoderado es el minusválido, el pobre, el ignorante, que acaba sirviendo de carne de cañón en las guerras más cruentas en las que se embarca su país en el exterior, como ocurre con Duane.

La película se estructura como un film coral, filmada en blanco y negro; la cámara quiere a los protagonistas, se acerca a ellos y nos los muestra en primeros planos emotivos, sin rabia ni soliviantando los ánimos; en esa localidad embrutecida se  perdonan entre ellos duras agresiones, que se contemplan con orgullo como anécdotas que perdurarán en el tiempo y contribuirán a la fama de sus actores. Incluso no es radical con el comportamiento de Jackie, producto de su época, y compensado por la ternura de una madre que lo perdona todo, incluso que le robe sus amantes. Un film notable que marca el final de una época, merced a una revolución de los medios que cambió el mundo no sólo económicamente, sino culturalmente; ahora estamos en medio de otra cuyas consecuencias se desconocen, pero algo hemios aprendido. Muchos que se sumaron a las teorías de Umberto Eco, expuestas  en 'Apocalípticos e integrados', necesitarían otro toque de atención.

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