Viajeros de la tormenta. Maurice Phillips




Ficha técnica:

Título original:  Riders of the storm.
País: Estados Unidos/ Gran Bretaña.
Año: 1986.
Duración: 110  minutos.

Dirección: Maurice Phillips.
Guión: Scott Roberts.
Casting: Liz Keigley.
Dirección de Fotografía: John Metcalfe. Color.
Música: Brian Bennett. Coordinadores: Ray Williams, Sue Field, Caroline Guinnes.
Edición: Tony Lawson.
Sonido: Peter Glossop.
Efectos especiales: Zoe Caín.
Efectos visuales: Andrew Elio.
Director artístico: Scott Prescott.

Jefe de maquillaje: Jane Royle; maquillaje aristas: Peter Robb-king.
Vestuario: Morris Angel Ltd.

Productores: Paul Cowan  y Laurie Keller.
Diseño de producción: Evan Hercules.
Compañías. Productora: Miramax Films.

Intérpretes: 

Dennis Hopper: El Capitán. 
Michael J, Pollard: Tesia, 
William Armstrong: Jerry , 
Eugene Lipinski: Ace, 
James Aubrey: Claude, 
Al Matthews: Ben, 
Julian Littman: Raoul, 
Ted Maynard: Leonardo, 
Manning Redwood: Martínez, 
Ian Tyler: Carson 
 Michael Ho: Minh, 
Derek Hoxbi: Sam Nigel  
Pegram: Señora Westinghouse, 
Mark Caven: Don, 
Craig Pinder: Irving, 
Jef Harding: Doug,

 Sinopsis:

Un grupo de veteranos del Vietnam interrumpe programas de televisión desde su avión B-29. Su propósito es sabotear la campaña electoral de la Señora Westinghouse, que apoya que el ejército americano se involucre en  Sudamérica. La Señora Westinghouse ordena que se lancen misiles nucleares contra ellos, pero consiguen evitar el impacto y, de paso, descubrir un gran secreto sobre  la candidata al Senado.

Comentario:

'Viajeros de la tormenta' es uno de los filmes más corrosivos, estrafalarios y bizarros que se han podido hacer en Estados Unidos tras la derrota de Vietnam, contra el partido republicano y conservador y su  política de expansión colonial, y las iglesias que lo sustentan. La guerra de Vietnam fue la primera televisada, y en ella se pusieron en práctica tácticas de desgaste psicológico contra el enemigo, como la de emitir música de rock and roll americano mientras sobrevolaban los territorios que iban a ser bombardeados, estrategia que denunció Apocalipsis Now de Coppola. El avión B-29, equipado con la alta tecnología del momento para este fin, ha quedado como un electrón suelto que desquicia los cerebros de su país con su música estridente; nadie quiere que bajen a tierra y su actuación empeora las cosas.

Estos 'piratas del rock and roll', que interceptan todas las cadenas de televisión y emisoras de radio de su país, están cansados ya de su odisea, pero el capitán sigue haciendo la guerra por su cuenta contra las causas que considera justas: "Si una loca como la Sra. Westinghouse se puede presentar a las elecciones presidenciales, él está legitimado para boicotearla con sus armas." El film es un disparate aderezado con la mejor música, realizado en unos sets abigarrados de trastos de todas las clases, detalles kitsch, como la virgencita de material fosforescente que preside el lugar de trabajo de un cocainómano que tiene suministros suficientes en la nave para  sus continuas 'rayadas'. Desde el Uncle Slam se emite el canal  SM TV, una cadena pirata que interrumpe a sus adversarias con música de los Beatles, Jimmy Hendrix... y mensajes corrosivos de car.acter político.

El capitán negocia las condiciones de aterrizaje para desembarcar a su tripulación, entre  cuyos miembros se encuentra un lisiado de guerra con banderas tatuadas en su calva cabeza. La película que no fue estrenada en muchos países, incluida España, está hecha para gente con mucha capacidad para disfrutar con un producto provocador, cínico y revulsivo, que no sólo critica las guerras que provocan los republicanos y sus consecuencias, sino cualquier estrategia para ganarse a un público, que se mueve más por aspectos superficiales de la política, que porcambiar sus miserables condiciones de vida. Mrs. Westinghouse es un hombre disfrazado de mujer para ganarse a sectores más amplios del electorado, una Tatcher de apariencia  dura y andrógina; esto da pie al Capitán pirata, interpretado por Dennis Hopper, a reflexionar sobre la posibilidad de optar a la presidencia de su país, para que en la nómina  de los Presidentes estadounidenses no falte el 'Anticristo' que anunia la Biblia.

Pero Phillips ataca con la misma dureza a las religiones que se interfieren en la política. Todo es objeto de befa: el country, el western los pijos cantando y  lo que constituye el floklore americano. Viajeros de la tormenta es un film sin término medio: o te lo pasas muy bien con estos personajes tan poo convencionales, o te enfadas mucho si te sientes concernido. No es una mala forma de pasar una tarde entretenida en estos días de canícula.


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