Donnie Brasco. Mike Newell




Ficha técnica:

Título original:  Donnie Brasco.
País: Estados Unidos.
Fecha : 1997.
Duración : 127 minutos.

Dirección: Mike Newell (Cuatro bodas y un funeral, Un Abril encantado, Bailar con un extraño)
Guión: Paul Attanasio (Quiz Show, Premio de la Academia Británica Bafta, Acoso, Guionista del año, Asociación de Críticos de Cine de Londres).  Basado en el libro de Joseph D.Pistone con Richard Woodley.
Casting: Louis DiGiamo, Brett Goldstein.
Dirección de Fotografía: Peter Sova.
Música:  Patrick Doyle,
Edición: Jon Gregory, A.C.E.
Director  artístico: Jefferson Sage.
Decorador del set: Leslie Pope.

Diseño de Vestuario: Aude Bronson-Howard y David Robinson. 
Responsable del maquillaje de los artistas: John Caglione, Jr.
Responsable de peluquería: Milton Buras.

Productores: Mark Johnson  (Rain Man, Un mundo perfecto, Bugsy) ; Barry Levinson (Sleepers y Bugsy), Luis DiGiamo (Sleepers), Gail Mutrux (Rain Man)
Diseño de Producción: Donald Graham Burt.
Productores ejecutivos: Patrick McCormick y Alan Greenspan.
Tri Pictures, Mandalay Entertainment, Baltimore Pictures/Mark Johnson Production


Intérpretes:

Al Pacino: Lefty Ruggiero,
Johnny Deep: Donnie Brasco, 'El Joyero',
Michael Madsen: Sonny,
Bruno Kirby: Nicky,
James Russo : Paulie,
Anne Heche : Maggie,
Zeljjo Ivanek: Tim Curley,
Gerry Becker: Dean Blandford,
Zach Grenier: Dotor Berger,
Brian Tarantina: Bruno,
Robert Miano: Sonny Red,
...

Sinopsis:

En nombre de la justicia, el agente del FBI, Joe Pistone) (Johnny Deep), abandona a su familia y se hace pasar por un gángster, Donnie Brasco, 'El Joyero', que para ser aprobado por los mafiosos debe  aprobar su absoluta lealtad y su disposición para cometer delitos. Para acceder al corazón de las actividades del clan de los Bonanno, una de las cinco familias que dominan Nueva York,  Donny se gana  la confianza de Lefty Ruggiero (Al Pacino), un cínico pistolero, ya mayor, que nunca consiguió ni consigue entrar en las altas esferas del poder, y que ve para él  mismo un futuro junto con este joven e inteligente ladrón.

Comentario:

Bajo la  leyenda  de 'la  historia está  basada en un hecho real' Mike Newell introduce la primera secuencia, tras  una serie de fotos fijas en blanco y negro,  que unidas al sonido de los disparos de una cámara de fotografiar fuera de campo, sobreimpresiones sucesivas que funden imágenes de Donnie y el grupo de mafiosos, y la redacción de informes breves en una vieja máquina de escribir, que se van insertandoa lo largo del film, actuando  como conectores de su  estructura superficial,  crean el marco en que se va a desarrollar la historia, que un título ubica en 1978. La película es una buddy movie que descansa en un subtexto sobre el  amor fraternal entre un gángster y un agente del FBI infiltrado;  un hombre joven, hierático, fuerte y con gran dominio sobre sí mismo, y un matón crepuscular, decadente, que padece un cáncer que lo acabará matando y  que sabe que ya no tiene más futuro que esperar con resignación el fin de su vida, mientras ve cómo su hijo de 28 años arruina la suya a causa de su adicción a las drogas.

No es la primera vez que el cine aborda de forma admirable la fuerza del vínculo de la amistad entre dos hombres, que acaba por imponerse al deber y a la propia conciencia. Donnie Brasco/Pistone  ha visto de cerca la crueldad de estos  gángsters, la sangre fría con que descuartizan a sus oponentes e incluso a sus camaradas, pero además ha convivido con su familia, ha cenado con ellos en Navidad, e incluso ha abandonado a su familia por proteger a Ruggiero. Lo justifica y lo quiere regenerar apartándolo de esa vida,  como hizo en su tiempo Holly Martins con Harry Line (El tercer hombre), que se debatía en  la duda de entregar al amigo para que la sociedad hiciera justicia, o protegerlo para que escapara impune.

Mike Newell, rodeado del mejor equipo posible, contando con directores de la talla de Barry Levinson (Sleepers) entre sus productores, ilumina, sin histeria ni histrionismos, de forma relajada y tranquila, admirable para Carlos Boyero, el momento en que las mafias, entregadas al contrabando de las drogas y al juego, comienzan a sufrir en sus propias carnes  los estragos de su  negocio, cuando sus hijos, criados en la abundancia, ociosos e inactivos, comienzan a caer víctimas de las sustancias con que trafican sus padres. En la secuencia inicial, que recuerda aquella con la que se inicia el film de Quentin Tarantino, Reservoir dogs, del que Louis DiGiamo rescata a Michael Madsen, un actor que interpreta de forma muy verosímil la falta de escrúpulos de estos asesinos, el grupo habla relajadamente de su gusto por los coches caros de la época (Cadillac, Lincoln o Mercedes), que se exhibirán a lo largo del metraje, o por los yates de lujo, imágenes que se irán contrastando con su  presencia en los pasillos de los hospitales esperando la suerte de sus hijos entubados, o ante sucios y viejos barracones donde éstos se chutan, jugando diariamente con la muerte. Pero lo narra de pasada, sin incidir, a la manera de pinceladas sueltas que penetran en la psique del espectador sin que este pueda protegerse de estas imágenes.

Mike Newell realiza una película de corte tradicional, que no ha logrado, como  las de  Quentin Tarantino, entrar en las listas de  historiadores de cine  como Noël Simsolo. No  nos narra la historia de decadencia del crimen organizado, algo que no puede suceder ya que supondría el fin de la criminalidad y eso está cada vez más lejos de suceder; estas actividades ilícitas y criminales, como la materia, no se destruyen, sólo se transforman. El puente de Brooklyn, que hoy simboliza el 'limes', la frontera,  entre el mundo de los negocios y del trabajo, es contemplado por la cámara de Newell de forma romántica y poética: el enlace de la patria chica de  gángsters  como Al Capone, en la que Levinson ubicó su película, Sleepers, con la de aquellos que pueden garantizarse un lugar de residencia más seguro y protegido, en pequeñas casitas ajardinadas en la otra orilla, la de la isla de Manhattan, como el agente Pistone.

La recompensa que la sociedad otorga a estos infiltrados, que se juegan la vida, abandonan a su familia, entregan a sus 'amigos', y concluida la misión deben esconderse de por vida, es una medalla y 500 dólares; la recompensa que ofrece La Cosa Nostra a quien acabe con el asesino de  tan solo uno de ellos es de 500.000 dólares, fraternidad que Pistone echará de menos entre los suyos, aunque nunca logró el título de 'uno de los nuestros' entre los mafiosos. Al Pacino marca su impronta y Johnny Deep lo sigue; años más tarde el joven actor encarnará a uno de los criminales más grandes de la historia de Estados Unidos, el enemigo público número uno, John Dillinger, dirigido por Michael Mann, un film bien diferente al de Newell, en el que Depp hace un trabajo sobresaliente.


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