Bienvenido a Mosseport




Ficha técnica:

Título original: Welcome to  Mosseport
País:  Estados Unidos/Alemania
Año: 2004
Duración: 110 minutos

Dirección: Donald Petrie
Guión: Tom Schulman
Casting: Barbara Harris
Dirección de Fotografía: Victor Hammer
Música: John Debney
Montaje: Debra Neil-Fisher
Dirección artística: Michael Shocrylas
Efectos especiales: Dennis Petersden
Efectos visuales: Edson Williams

Diseño de Vestuario: Vicki Graef, Andre Schulz
Maquillaje: Ann Brodie

Productores: Basil Iwanik, Marc Frydman Tom Schulman
Productor asociado: David Holden
Productores ejecutivos: David Coatsword,  Doug Richardson, Moritz Borman
Productor en línea: Steven Brown
Diseño de producción: David Chapman
Twentieth Century Fox Film Corporation, Intermedia Films, Mediastream Vierte Film GmbH & Co , Vermarktungs KG, Mooseport Productions

Intérpretes:

Gene Hackman
Ray Romano
Marcia Gay Harden
Maura Tierney
Christine Baranski
Fred Savage
Rip Torn

Sinopsis:

En una pequeña ciudad del estado de Maine, Mosseport, en la que pasa sus veranos Monroe "Aguila" Cole, el Presidente de los Estados Unidos de América, a punto de concluir su segundo mandato,  se van a celebrar las elecciones a la alcaldía de la ciudad y el ex-primer mandatario, impulsado por su ego, decide competir con el propietario de una pequeña ferretería, Handy Harrison (Ray Romano), un poco guarro,  y arrebatarle su novia, Sally (Maura Tierney, la veterinaria del pueblo

Comentario: 

 Comedia sin pies ni cabeza en la que no sólo se  confrontan dos candidatos a una Alcaldia, sino dos formas de contemplar la política maniquea y populista: la del político y hombre  experimentado y la de un joven cuya única preocupación es conseguir que su novia lo quiera. Entra en juego si es bueno o no conocer a los vecinos y comprometerse con ellos, pero se plantea de forma facilona y tan descompensada que pone de entrada todas las bazas en manos del hombre formado en las lides de la política frente al que no tiene ni tiempo ni ganas de lavarse.

 La política, con letras mayúsculas, el servicio al ciudadano, no se hace interviniendo en la vida privada de las personas, a las que frente a un problema de contaminación lumínica se le aconseja que se ponga unas cortinas tupidas de color oscuro que puede encontrar en el comercio del candidato. Los norteamericanos tienen tradición democrática y han pasado por todas las circunstancias, incluida la abstención del votante; en esta ocasión aumenta la participación por el enfrentamiento entre quienes apuestan por el ilustre veraneante, al que consideran más capacitado, y los que apuestan por el candidato local. Nos sentimos incapaces de valorar un final entre realista y maniqueo.



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