Liberty Heights. (Libertad entre cadenas o En la cima de la libertad). Barry Levinson





Ficha técnica:

Título original: Liberty Heights
País: Estados Unidos
Año: 1999
Duración: 127 minutos

Dirección: Barry Levinson
Guión: Barry Levinson
Casting:  Amanda Koblin, Debra Zane, Ellen Chenowez
Dirección de Fotografía: Christopher Doyle
Música: Andrea Morricone
Edición: Stu Linder
Dirección artística: Alan E.Muraoka
Decorador del set:
Sonido: Cheryl  Nardi

Diseño de Vestuario: Barbara Miller
Maquillaje: Betty Beebe

Productores: Barry Levinson y Paula Weinstein
Productores asociados: my Solan, Michael Haley
Productores ejecutivos: Patrick McCormick
Diseño de producción: Vincent Peranio
Compañías. Productora: Baltimore Productions, Spring Creek Productions; distribución:

Intérpretes:

Adrien Vodry: Van Kurtzman,
Ben Foster: Ben Kurtzman,
Joe Mantegna: Nat Kurtzman
Gerry Rosenthal: Murray,
Evan Neumann: Sheldon,
Rebekah Johnson: Sylvia,
David Krumholtz: Yussef,
Kevin Sussman: Alan Joseph
Jake Hoffman: Turco

Sinopsis.

Años cincuenta. En el cartel del exclusivo club de campo se puede leer "No se permite la entrada a judíos, perros ni negros", haciendo que Ben y sus curiosos amigos, Shelton y Murray, se mantengan al otro lado de la valla porque son judíos. Poco después, la clase de secundaria de Ben integra a su primer estudiante negro, una jovencita segura de sí misma llamada Sylvia. A Ben le resulta irresistiblemente atractiva y, aunque el padre de Sylvia, médico, les prohibe que tengan trato social, los dos se hacen muy amigos. Ben y Sylvia exploran sus diferencias religiosas, sociales y raciales y comienzan a derribar reglas y estereotipos sociales.

Comentario:

Barry Levinson  había tratado con mayor dureza la situación de los jóvenes en una sociedad que los convertía en herederos de todos sus prejuicios y los destinaba a la condición de  víctimas de sus culpas cuando comenzaban a amar la vida en Sleepers, (1996). Ben y Sylvia son, en el nuevo film,  los exponentes de la discriminación basada en el color de la piel, en la religión o en el estatus económico y social. En esta ocasión, aunque incluya un secuestro, parece que haya querido rebajar el nivel de denuncia de su anterior película y los conflictos entre los diferentes grupos adoptan una forma más moderada de la que no está exenta la reivindicación, explícita en la secuencia del club de campo, en la que los tres jóvenes escriben en sus cuerpos la palabra judío.

Músicos como James  Braun o dignos representantes del swing blanco atraen a estos jóvenes blancos-pero-judíos a cualquier lugar en el que puedan escuchar su música, sin prestar atención a ningún tipo de barrera, algo que resulta incomprensible, por razones bien diferentes, para los bloques excluyentes en que se divide la sociedad. Cualquier aportación al conocimiento de cómo funcionamos como individuos y colectivamente interesa;  Dennis Hopper sentenciaba: "las buenas películas contienen una sátira de su tiempo, las malas sólo violencia."

Barry Levinson realiza un film clásico, característico de la década de los noventa, momentos en los que la cámara no ahogaba los movimientos que caracterizaban a los personajes, tanto o más que los primeros planos, y permitía una inmersión en la época y en los hábitos de unos jóvenes que gozaban de un 'libertad entre cadenas'.

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