Más allá del odio. Mike Binder



Ficha técnica:

Título original: The upside of anger
País: Estados Unidos:
Año: 2005
Duración: 118 minutos

Director: Mike Binder
Guión: Mike Binder
Casting: Danielle Roffe y Gary Davy
Dirección de Fotografía: Richard Greatrex
Música: Alexandre Desplat
Edición: Robin Sales, Steve Edwards
Dirección artística: Tim Stevenson
Decorador del set:

Diseño de Vestuario:
Maquillaje: Chris Benoit

Productores: Alex Gartner, Jack Binder, Sammy Lee
Productor asociado: Chris  Curling
Productores ejecutivos:  Andreas Grosch, Andreas Schmid, Mark Damon, Stewart Hall
Diseño de producción: Chris Roope
Compañías. Productoras: VIP 2 Medienfonds, VIP 3 Medienfons, Media 8 Entertainment, Greentrees Films, MDP Filmproduktions, Sunlight Productions; distribución: Tripictures

Intérpretes:

 Joan Allen : Terry Ann Wolfmeyer,
Kevin Costner: Denny Davies,
Erika Christensen : Andy Wolfmeyer,
Keri Russell :Emily Wolfmeyer,
Alicia Witt : Hadley Wolfmeyer,
Evan Rachel Wood : Lavender 'Popeye' Wolfmeyer,
Mike Binder :Adam 'Shep' Goodman,
Tom Harper : David Junior,
Dane Christensen : Gorden Reiner
Más créditos en Imdb

Sinopsis:

La pérdida del empleo del marido de Terry Wolfmeyer (Joan Allen) y su huida con una compañera de trabajo produce un cambio radical en la vida de esta mujer, que se queda a cargo de cuatro hijas en edad conflictiva, y, al no poder soportar su nuevo estatus se refugia en la bebida y en un vecino, que le presta algo más que su apoyo.





Comentario:

Cuando leo ciertas críticas siempre pienso que los anglosajones y algún que otro sector de la crítica de mi país, tienen un sentido del humor que a mí se me escapa. El cine de Mike Binder, con la típica carencia de un poco de chispa, totalmente descafeinado y light, es de todo menos gracioso. Lo de humano es otra cosa, porque aquí también va a depender del que mira. La protagonista, Terry, es una mujer gruñona y amargada, que siempre da con la expresión más hiriente para dejar amargadas a sus hijas, y que con ese carácter tan personal provoca una desgracia, -con resultado de muerte-, de un padre que debe esconderse para  poder verlas, al que ni siquiera se le informa de que una de ellas es hospitalizada.

El hombre, del que se habla más que de Rebeca, pero que sólo vemos en una foto de carnet al final de la película, es el motor de esta historia de "Diálogos nefastos que  nunca encuentra el tono adecuado  y cuando pretende ser amarga sólo resulta afectada, y cuando quiere ser graciosa sólo destaca por su simpleza." (Javier Ocaña. Diario 'El País')


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