Tango para tres. Damon Santostefano



Ficha técnica:

Título original: Three to tango
País: Estados Unidos/Australia
Año: 2000
Duración: 98 minutos

Dirección: Damon Santostefano
Guión: Rodney Patrick Vaccaro
Dirección de Fotografía: Stephen Semel
Música: Graeme Revell
Edición: Stephen Semel

Estudio: Village Roadshow Productions; distribución: Warner Bros
Productores:  Lawrence Abramson, Bruce Berman, John M.Eckert, Bobby Newmyer, Susan E. Novick, Keri Selig, Jeffrey Silver, Bettina Sofia Viviano

Intérpretes:

Mathew Perry: Oscar Novak
Neve Campsbell: Amy Post
Dylan McDermontt: Charles Newman
Oliver Platt: Peter Steinberg
Cylk Cozart: Kevin Cartwright
John C.McGinley: Strauss


Sinopsis:

Oscar Novak , Mathew Perry),  es un arquitecto joven e idealista en ascenso, simpático y con un atractivo juvenil; junto con su socio, Peter Steinberg, (Oliver Platt) ,  acaban de conseguir la oportunidad de su actividad profesional: el magnate de Chicago Charles Newman , (Dylan McDermontt) ,los ha elegido para competir por el diseño de un centro cultural de varios millones de dólares. Impresionado con la febril dedicación de Oscar para conseguir el trabajo, Charles, creyendo que es gay, le asigna la tarea adicional de espiar a su amante, Amy, una bella y testaruda artista. Los torpes intentos de vigilancia de Oscar fallan, ya que  se enamora de ella, y , en contra de sus planes,   la acabará conquistando.

Comentario.

La nueva comedia americana tiene dificultades para abrirse paso hacia un  consideración de mediana dignidad, y muchos no pueden resistirse a la tentación de comparar o establecer relaciones con la screwball de los años 40, quizás porque no les gusta la imagen de sí mismos que les devuelve la pantalla. La comedia de los años 40 y 50, muy liberal la  pre-code y menos la post-code, se restringía casi exclusivamente a una clase alta, glamurosa y sin prejuicios. En los nuevos tiempos se había extendido el bienestar,  mucho indocumentado había accedido a la cima de la riqueza merced a la construcción y se habías igualado las formas: todos iban  a las mismas playas, llevaban casi las mismas ropas, gracias a las rebajas, matriculaban a sus hijos en colegios privados baratos, espantados por todo lo que oliera a público,  y se habían entrampado con coches caros que les creaban la ilusión de pertenecer a esa clase alta depreciada. La imagen no les gusta, pero se ajusta bastante a la realidad.

Si he utilizado el pretérito imperfecto en la descripción es porque en los últimos cinco años esta situación se ha deteriorado tanto que se han hecho posibles películas como 'Los juegos del hambre' de Gary Ross o 'Elysium' de Blomkamp, y esperemos no tener que representar de nuevo una versión actualizada de  'Las uvas de la ira'. El film muestra ese talante desenfadado, tolerante con los homosexuales, grupo al que se comprende, se acepta, pero al que da terror pertenecer. La imagen del padre destruyendo la casa, cuando cree que su hijo tiene la condición de homosexual y la denuncia del loby gay que obtiene grandes proyectos sirviéndose de su orientación sexual son una prueba de la actitud condescendiente de la película con el colectivo. Todos nos llevamos bien, guardando las distancias; incluso cuando el protagonista, en un gesto de gran valentía, proclama su heterosexualidad, es aplaudido por las masas.

Nos guste o no es nuestro mundo, el que se nos impone cada día  desde los medios de comunicación y la imagen que proyectan las empresas publicitarias de un universo masificado, uniforme y light por el que los hombres están dispuestos a perder su libertad y esclavizarse. Nada que ver con la sociedad que representaba Billy Wilder, Ernst Lubitsch, Lewis Milestone, Frank Capra, Otto Preminger  o George Cuckor, en las que siempre podía producirse el milagro de que un pordiosero accediera a la cima social y disfrutara de la beneficencia de las caritativas damas.



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