El Yang-Tse en llamas. Robert Wise




Ficha técnica:

Título original: The Sand Pebbles
País:  Estados Unidos
Año: 1966
Duración: 175 minutos

Dirección: Robert Wise (director de West Side Story, Sonrisas y lágrimas...)
Guión: Robert Anderson, basado en la novela de homónima de  Richard Mackenna
Dirección de Fotografía: Joseph  McDonald, a.s.c. Panavisión, Color by de luxe
Música: Jerry Goldsmith; dirección: Lionel Newman
Edición: William Reynolds, a.c.e.
Efectos especiales: Murray Spivack
Decorador del set: Walter M.Scott, John Sturtevan y William Kiernan

Diseño de Vestuario: Renie
Maquillaje: Bill Turner del Acevedo
Estilista de peluquería: Margaret Donovan

Productor: Robert Wise
Productor asociado: Maurice Zuberano; productor asociado-segunda unidad de producción: Charles Maguire
Diseño de producción: Boris Leven
20th Century Fox

Intérpretes:

Steve McQueen: Jake Holman
Richard Attenborough: Frenchy
Richard Crenna: Collins
Candice Bergen:  Shirley
Marayat Andriane: Maily
Mako: Po-Han
Larry Gates: Jameson
Charles Robinson: Bordelles
Simon Oakland: Srawski
Ford Rainey: Harris
Gavin  MacLeod: Crosley
Joseph di Reda: Shanahan
Joe Turkel: Bronson
...

Sinopsis:

El Yang-Tse en llamas narra muchas historias, dentro de la macro  historia de China, un gigante dormido que despierta ante los gritos de su gente, y la historia de los americanos que se vieron atrapados en su sangriento despertar. En la historia de Frenchy (Richard Attenborough), un miembro de la tripulación del buque estadounidense San Pablo que se secuestra a su prometida china en una subasta. Y sobre todo es la historia de Jake Holman (Steve McQueen), un marinero que  no intenta estar en paz con nada, ni siquiera consigo mismo.


Comentario:

Un buque, el San Pablo, bajo bandera americana, se convierte en una célula social, una muestra de laboratorio, que permite analizar diferentes actitudes vitales,- apasionadas o racionales, respetuosas o violentas y groseras, solidarias o  egocéntricas, disciplinadas o anárquicas-,  y diferentes formas de enfrentarse a los conflictos bélicos. Los oficiales de este pequeño buque, que hasta que comienza la rebelión nacionalista y descolonizadora del lider del  Kuomintang, Chiang Kai-Shek había patrullado por el Yang-Tse sin demasiados contratiempos, consideran el barco como un pedazo del solar patrio, que  habían dejado atrás en su travesía a través del Pacífico con destino al Indico, donde los norteamericanos actuaban como árbitros, sin implicarse en la lucha que mantenían los chinos entre sí, en las que una buena parte de la población, inspirada por los soviets rusos, aspiraba a desalojar del poder a los ocupantes extranjeros y al propio emperador, e instaurar un nuevo sistema económico. El capitán tenía como objetivo no embarrar su cuaderno de bitácora con incidentes, en algunos momentos graves, como un amago de motín; su barco era su patria y, aunque le exigiera el sacrificio de su propia vida, el respondería  defendiendo el emblema, la bandera de su país, que debía presentar una historia limpia de miserias humanas.

El film es oscuro y enrevesado como lo era el momento que Robert Wise decide analizar, cuyo protagonista era un territorio que muchos veían como un revoltijo de bandidos, especuladores, prostitutas, ladrones, soldadesca... y donde  se practicaba la tortura por funcionarios corruptos. El  pueblo chino aspiraba a convertirse en una nación por medio de la revolución; Chang Kai-Shek, el lider nacionalista, si bien luchaba por la descolonización, era visto por las antiguas metrópolis como un freno para la auténtica revolución ya imparable, la que acabaría llevándose todo por delante e instaurando la dictadura del proletariado de Mao Tse-Tung, que se implantaría más tarde,  por lo que las  órdenes recibidas por el San Pablo  eran mantenerse imparciales, siempre que esto fuera posible.

Los soldados eran mercenarios de profesión, que cumplían órdenes de sus jefes y que buscaban desahogos durante   los permisos oficiales en los burdeles chinos, que durante todo el siglo pasado cedieron su propio nombre a las zonas  occidentales en las que se ejercía la prostitución : Barrio Chino, China Town...; un papel similar, en cuanto a la neutralidad ideológica, corre a cargo de los misioneros, cuya misión es la de evangelizar a un pueblo que, en su mayoría, exceptuados sectores de universitarios, no querían  ser regenerados ni salvados por ningún redentor. Uno de ellos, Jameson (Larry Gates ), no entiende que su permanencia en la misión, cuando las autoridades de su país han pedido la evacuación de los norteamericanos, por muy apátridas que se declaren, supone un riesgo para todos, chinos y occidentales.

Y entre  todos estos personajes que constituyen una película muy coral, hay uno, el  más rico en matices y el más significativo, Jake Holman (Steve McQueen), en torno a cuya figura icónica se organiza todo el núcleo argumental y se derivan los spin-off  de naturaleza romántica, el amor entre Frenchy, un soldado americano, y Maily una prostituta china, que todavía no ha sido desvirgada, y el romance entre él mismo, el maquinista Holman,  y Shirley, la maestra de la misión, interpretada por Candice Bergen. Robert Wise crea el personaje-prototipo americano, interpretado por un actor que ha representado muchas veces al rudo vaquero del oeste para John Sturges o  Sam  Pekinpah y otros directores, con las piernas arquedas a causa de su andanzas y correrías  constantes  a lomos de un caballo o de una moto, cuya sonrisa ingenua, sus ojos azules y su pelo rubio claro, lo convierten en un emblema del ciudadano medio americano que, parafraseando a un personaje de la élite colonial, simplifica su vida, mientras la marina se ocupe de él. Pero esa es solo la apariencia, en realidad es un personaje que se anticipa al que interpretó  en alguna de sus películas Robert Redford ( Tal como éramos, Habana...), un ser individualista, un hombre de acción, que no se somete a ninguna disciplina, ni cree en ninguna causa, que cambia de destino constantemente por su inadaptación a la disciplina militar, pero que es capaz de jugarse la vida por aquellas personas a las que ama y respeta, como el chino Po-Han (Mako) o la maestra de la misión, de la que ya hemos hablado. El antihéroe acabará protagonizando, por razones muy diferentes a las de su capitán, una acción heróica inspirada en sus sentimientos de amor y fraternidad  hacia las personas que quiere, sin interferencias de ningún tipo.

Robert Wise conoce la diferencia entre el ser y el deber ser, y su héroe no acepta que nadie ni nada menoscabe su libertad de pensamiento o acción, pero también de la expresión  sus opiniones y de la ejecución de lo que considera justo, y, aunque no sea ese hombre que tiene una visión simplificada de la vida, no está dispuesto a darla por unas banderas que enfrentan a los hombres por el lugar de nacimiento y la ideología; su alter ego es el capitán  del barco, un hombre que no puede vivir sin un sentido del honor que le han inculcado en su familia y en las academias militares desde la infancia, que también llega a sentirse muy solo en los momentos de mayor dificultad, en los que los hombres pragmáticos están dispuesto a cualquier cesión para salvar sus vidas.

Las aguas del Yang-Tse parecen tranquilas, tanto como los habitantes de este inmenso país, pero bajo esa apariencia sosegada se estaban generando movimientos sísmicos que iban a cambiar definitivamente al mundo y que han colocado a este país de sumisos, (terrible secuencia de la pelea e Po-Han  y  Srawski (Simon Oakland), entre las primeras potencias económicas mundiales, al que apenas ha rozado la primera crisis global, que está hundiendo a sus antiguos dominadores. Pero antes tuvieron que morir demasiadas personas, si se puede llamar vivir a lo que hacían en el oscuro tiempo que eligen el guionista y dirección para ubicar su historia y desarrollar sus personajes.

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