Mad Max 2, el guerrero de la carretera. George Miller





Ficha técnica:

Título original: The road warrior
País: Australia
Año: 1981
Duración: 96 minutos

Dirección: George Miller
Guión: Terry Hayes y George Miller y Brian Hannant
Casting: Mitch Consultancy
Dirección de  Fotografía: Dean Semler, A.C.S. Panavision
Música, compuesta y dirigida por Brian May
Editores: David Stiven, con Tim Wellburn y Michael Balson
Director artístico: Graham "Grace" Walker
Supervisor edición de sonido: Bruce Lamshed
Coordinador de especialistas: Max Aspin
Jefe efectos especiales: Jeffrey Clifford

Diseño de Vestuario: Norma Moriceau
Maquillaje efectos especiales: Bon McCarron
Maquillaje: Carla O'Keefe


Productor: Byron  Kennedy
Supervisión de producción: Patrick Clayton
Warner Bros. Communications Company, Kennedy Miller Entertainment


Intérpretes:

Mel Gibson: Max
Bruce Spence: El Capitán Cyro
Mike Preston: Pappagallo
Max Phipps: Toadie
Wernon Wells: Wez
Emil Minty: Feral,
Emil Minty: El niño,
Virginia Hey: mujer guerrera,
Wiliam Zappa: Zetta,
Arkie Whiteley: La chica del Capitán,
Harold Baigent: Viz del narrador.
...

Sinopsis:

Max. un héroe solitario,  en un mundo en el que  la gasolina se ha convertido en un bien escaso y muy codiciado, acude a una colonia que posee algo de este mineral y la encuentra sitiada por unos depredadores de la carretera, por lo que decide ayudarlos y ayudarse , consiguiendo el carburante necesario para continuar su errar sin descanso.

Comentario:

"Mi vida se apaga, mi vista se oscurece. Sólo me quedan recuerdos, recuerdos que evocan el pasado, una época de caos, de sueños frustrados. Este páramo..., pero sobre todo recuerdo al guerrero de la  carretera, al hombre que llamábamos Max. Para comprender quién era hay que retroceder a otros tiempos, cuando el mundo funcionaba a base del combustible negro y de los desiertos surgían grandes ciudades de tuberías y acero. Ciudades desaparecidas, perdidas, por razones olvidadas hace largo tiempo. Dos poderosas tribus se declararon la guerra, provocando un incendio que las devoró y sin combustible no eran  nada; las máquinas rugientes jadearon y se detuvieron, los líderes hablaron, y hablaron y hablaron, pero nada pudo detener la avalancha. El mundo se tambaleó, las ciudades estallaron en un vendaval de pillaje, en una tormenta de nieve, los hombres se comieron unos a otros. Los caminos  eran pesadillas interminables; sólo sobrevivían los que se acostumbraban a vivir de los deshechos, tan brutales como  para dedicarse al pillaje, bandas dispuestas a matarse por un tanque de gasolina..."

Tras este largo preámbulo, filmado en blanco y negro y en pantalla de 35 mm., que pasa a formato panorámico y en color,  comienza  una  historia, que  va a ser  narrada por una voz en off visual  que corresponde a un niño que juega un papel importante como cicerone de Max, un buen lanzador de un boomerang mortal. George Miller sitúa a los espectadores en un futuro distópico en el que los hombres han malgastado la energía, han derrochado el oro negro, y tras una serie de batallas brutales han retrocedido al neolítico, se visten con los restos industriales que van encontrando y son capaces de matar  y jugarse la vida por un tanque de gasolina.

Max perdió a su familia tras ser asaltados por unos bandidos, (flashback  también en blanco y negro que evoca  las terribles imágenes de la niña que huye despavorida de los ataques con napalm que realizaron las tropas norteamericanas en Vietnam). Deambula por el desierto sin más objetivo que su propia supervivencia, aunque al fin decide involucrarse en un proyecto colectivo para emigrar hacia el norte y beneficiarse de las playas, el bienestar y la energía del sol, aunque al fin descubre que lo han utilizado como  señuelo para los depredadores. Hay algo en el discurso  visual que es necesario denunciar: los violentos adoptan una apariencia punk, con crestas de colores y  torsos desnudos  que el realizador asocia con  ademanes agresivos; Max,  la personificación del individualismo americano, por el contrario,   viste un sexy conjunto de cuero con una manga corta y la otra larga, algo que no tiene mucha explicación.



George Miller construye esta historia que traslada al espectador a un futuro quizá no muy lejano, mostrando un dominio de la iconografía de las tribus de la década de los 80, -moteros. punks y otros grupos, vestidos con cueros y luciendo crestas de colores -, y un  discurso cinematográfico del futuro con una sociedad que vive in extremis la carencia de todo;   tras el preámbulo, que cumple la función de contextualización 'histórica',, prescinde al máximo de cualquier forma de palabra, y deja que sea el espectador  el que reconstruya  visualmente lo que está ocurriendo ante sus ojos: la ciudad sitiada, los asaltantes, el final de la batalla y la integración de Max y el hombre de la máquina voladora en el grupo de familias que intenta construir un futuro para ellos y para sus hijos. Un buen film que merece unas horas de nuestro tiempo. La película de George Miller sirvió de inspiración a otros directores actuales, que  realizaron algún pequeño homenaje en sus películas (Gore Verbinski en 'Piratas del Caribe'); algún espectador, en un exceso de entusiasmo ha querido comparar a Max con Moisés que condujo a su pueblo por el desierto. Pasan por alto que el protagonista de la película no es líder de ningún pueblo, es la personificación del individualismo americano nada gregario, y  carece de un proyecto vital tras perder la esperanza junto con su mujer y su hijo; sólo le ha quedado un resto de su vida pasada, su perro. Esta es la razón por la  que  es utilizado y no secundado por los que huyen del desierto.


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