Mi perro Skipe. Jay Russell


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Ficha técnica:

Título original: My dog Skip
País: Estados Unidos
Año: 1999
Duración :  95 minutos

Dirección: Jay Russell
Guión: Gail Gilchriest, basado en un libro de Willie Morris
Dirección de Fotografía: James L.Carter
Música: William Ross
Edición:

Productor: John Lee Hancock
Alcon Entertainment

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Intérpretes:

Frankie Muniz :  Willie Morris,
Diane Lane :  Ellen Morris,
Luke Wilson:  Dink Jenkins,
Kevin Bacon:. Jack Morris,
Bradley Coryell :  Chico grande Wilkinson
Daylan Honeycutt :  Henjie Henick,
Cody Linley:   Spit McGee,
Caitlin Wachs :  Rivers Applewhite,
Peter Crombie :  Junior Smalls
Clint Howard:  Millard

Más créditos en Imdb

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Sinopsis:

Año 1942, ciudad de Yazoo City, Missisippi., vive Willie,  un chico tímido al que sus padres le regalan un cachorro de terrier por su noveno cumpleaños. El perro, al que llamará Skip, se hará muy conocido y apreciado entre los habitantes de la localidad, y ayudará al chico a tener una mayor confianza en sí mismo.

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Comentario.

Nos gusta señalar con frecuencia que el cine abre continuas ventanas  para entender el mundo y nos obliga a detenernos y atender desde los aspectos más modestos y aparentemente insignificantes de la vida cotidiana hasta las más profundas reflexiones sobre la enfermedad, el amor o la muerte; desde  los sentimientos más íntimos hasta las grandes epopeyas que glorifican el nacimiento de las naciones, como esa película sobre la colonización del oeste americano y la protección a los colonos de la caballería, que con frecuencia han tratado realizadores como Ford o Curtis y que los niños del film  acudían masivamente a ver al cine, entre ellos nuestro protagonista y su perro Skipe.

En el contexto de la Segunda Guerra Mundial, que despertó a los pueblos contra la opresión  con que les amenazaba Hitler, 'Mi perro Skipe' narra la historia de  un niño muy tímido que sufría constantemente acoso escolar y que encontró en un perro a su mejor y más fiel  compañero, y lo defendió de la grosería, la ignorancia y la zafiedad. Películas como ésta ponen en evidencia por qué hay gente que dedica su vida a la defensa de los animales. Recordemos la célebre reflexión de William Shakespeare en Julio César: ¿Oh raciocinio, has ido a refugiarte entre los irracionales, porque los hombres han perdido la razón!

Hay un comentario en Filmaffinity que me ha llamado poderosamente la atención, especialmente el título, que escribe alguien que se esconde tras el seudónimo de Hermathya: "Para todos aquellos que tuvimos perro". No obstante esta es sólo una pequeña parte de una narración que  se extiende en el contexto bélico y sus consecuencias en la vida cotidiana y relega al animal a un segundo plano; el ardor guerrero de los niños, alimentado por los medios de comunicación se verá neutralizado cuando  los combatientes regresan a casa, lisiados o destrozados psicológicamente, como el propio padre del protagonista, interpretado por Kevin Bacon, que perdió una pierna en España  y recibió a  cambio de una vida limitada la recompensa de una medalla.

Jay Russell no se limita a representar el universo sentimentaloide de niño con perro, sino que desarrolla tramas secundarias de thriller,de la segregación de blancos y negros, de  la caza,  que se cobra magníficos ejemplares del mundo animal,o del  el acoso escolar y social. Quizá en esta ambición de abarcar muchos aspectos de aquellos tiempos difíciles y extraños, de estraperlo y contrabando de alcohol, radica la dispersión de una película que va perdiendo poco a poco interés y en la que Skipe actúa como conector y juega un papel armonizador, de empaste entre ricos y pobres, blancos y negros.... Junto  al inteligente animal el cine jugará también este papel, rindiendo su especial homenaje a los canes mediante un documental sobre el  entrenamiento de los perros de guerra, que como los hombres, sufren bajas en combate, cuyos espectadores son, fundamentalmente, los niños.

Jay Russell huye del sentimentalismo, de la sensibleria y el patrioterismo, que hace de un niño sensible el continente de los sentimientos más nobles de la sociedad, para el que  tiene destinado un final feliz, tras momentos de tensa incertidumbre, que obligará al niño a madurar prematuramente, dejando de forma bien evidente que los padres no pueden evitar el sufrimiento de sus hijos, y que, en muchas ocasiones, los dramas unen a la sociedad. La última reflexión de influencia proustiana roza un tanto la pretenciosidad.

Si lo que se quiere transmitir a los niños es que la lealtad y el amor son lo que más dura, no cabe duda de que es un buen mensaje, lo malo es que se tratan temas que apenas puede entender quien no ha recibido una educación humanista, liberal y culta como la del protagonista, y tampoco por qué se puede o no se puede admirar a un héroe del beisbol por el color de su piel.

Magníficos Kevin Bacon y Diane Lane y  magnífico perro Terrier, que como los seres humanos envejece y muere y que junto con el bate, el casco y los guantes de beisbol formará parte de esa infancia perdida que todos intentamos recuperar. Narrada por su protagonista, Willie Morris, que tras graduarse en Oxford, llegó a ser un 'Rhodes Scholar' un escritor galardonado, que dedicó este libro a su perro,  y el editor más joven de la historia de la revista Harpers Magazine, consigue, por fin que al espectador le salte la lagrimita contenida.


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