El médico alemán.Lucía Puenzo. Ficha técnica ampliada y comentario







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Ficha técnica:

Título original: Wakolda 
País: Argentina 
Año: 2013 
Duración: 90 minutos 

Dirección: Lucía Puenzo 
Guión: Lucía Puenzo 
Casting: Maria Laura Berch 
Dirección de Fotografía: Nicolás Puenzo 
Música: Andrés Goldstein, Daniel Tarrab , Laura Zisman
Sonido: Fernando Soldevila
Edición: Hugo Primero  , s.a.e.
Director artístico: Marcelo Chaves 

 Diseño de Vestuario: Beatriz de Benedetto
 Maquillaje y peluquería: Alberto Moccia 

Producción: Lucía Puenzo
Productor ejecutivo: Nicolás Batlle
Productores asociados: Cineari, Stephane Parthenay. Martin Kweller, Christian Cardones, Mariamo Suez, Mariano Gold
Diseño de producción: Marcelo Chaves 
Co-producción: Argentina/España/Francia/Noruega 
Cine Argentino, Telefe, Historias Cinematográficas en colaboración con Pyramid Productions, Wanda Vision, Hummelfilm .Con el apoyo de CNC, Institut Français, Gobierno d España/Instituto de Educaciçon, Cultura  y Deporte, INCAA, Mobiecity y la participación de TVE-Coproducida por Wanda Visión.

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Intérpretes:

Natalia Oreiro: Eva, 
Àlex Brendemühl: Josef Mengele,
Diego Peretti: Enzo
Elena Roger: Nora Eldoc
Alan Daicz : Tomás
Nicolás Marsella
Guillermo Pfning: Klaus
Ana Pauls: Enfermera
Florencia Bado: Lilith

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Sinopsis: 

En 1960, un médico alemán, el famoso Dr. Mengele, conoce a una familia argentina en una desolada región de la Patagonia y se suma a ellos, en caravana, por la ruta del desierto. Esta familia revive en él todas las obsesiones relacionadas con la pureza y la perfección. En especial Lilith, una adolescente con un cuerpo demasiado pequeño para su edad. Desconociendo la verdadera identidad del alemán, al llegar a Bariloche, Enzo y Eva lo aceptan como primer huésped de la hostería que poseen, a orillas del lago Nahuel Huapi. Aunque el extraño personaje les genera a los anfitriones cierto recelo, progresivamente se verán seducidos por sus modos, su distinción, su saber científico y sus ofertas de dinero... hasta que descubren que están viviendo con uno de los criminales más grandes de la historia.

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Comentario:

Lucía Puenzo es una interesante directora de 37 años, que lleva trabajando en el cine desde 2005, y que consiguió el éxito y la aceptación internacional en 2007 con XXY. El motor que mueve sus películas, su background, es la defensa de la diferencia entre las personas por razones genéticas como un valor que las hace únicas, como el caso de los cromosomas  de una joven hermafrodita, que no elige el sexo del que quiere prescindir porque no hay elección posible (XXY, 2007); la diferencia social, que no impide el amor entre una niña rica y su sirvienta, 'El niño pez' (2009), y, ahora, la injerencia externa de un médico nazi que pretende violentar a la naturaleza, modificando lo que denomina genes regresivos, para hacer seres superiores con productos químicos, tratamientos no debidamente contrastados.

Sus personajes suelen iniciar una travesía hacia el desierto, cruzando una larga y peligrosa carretera, (la ruta que une el norte de Buenos Aires con Paraguay, la 'Ruta del Desierto'...), un largo camino al final del cual les espera un destino inevitable, en el que las protagonistas femeninas son determinantes y condicionan la actitud de los hombres en decisiones importantes para el conjunto. Lucía Puenzo se mete en terrenos pantanosos al recrear al terrible eugenista Doctor Mengele, que experimentó con niños con problemas de crecimiento y con embarazos múltiples, con un lenguaje cercano al realismo mágico, contemplando al monstruo como un ser normal. Sin embargo procura ubicar la historia en un tiempo real, 1960, en el que se produjo un hecho de gran trascendencia para los refugiados nazis en Argentina, como fue el secuestro y entrega a Israel de Adolf Eichmann, cuyo juicio en la capital de Israel provocó la intromisión de Hannah Arendt, que marcó la vida de la pensadora judía de origen alemán, una prueba clara de que quería dejar bien claro que Mengele no pertenecía a la ficción, sino a la triste realidad de Alemania, primero ,y de los países que le dieron acogida, después.

Carlos Colón ( Caperucita y el lobo nazi. Diario de Sevilla) alaba esta opción estética y estilística, al afirmar que : " Lucía Puenzo, escritora y cineasta argentina, ha tenido la gran idea de utilizar una estancia de Mengele en la Patagonia en 1960 para trazar un retrato humanizado del monstruo servido por una grandiosa interpretación de Àlex Brendemühl. Nada peor ni más justo puede hacerse con un monstruo que humanizarlo. Porque lo más horrendo de su monstruosidad consiste, precisamente, en su humanidad. Es uno de nosotros. No es un alienígena, ni un demente, ni un vampiro. Es un ser humano que ha cruzado todas las barreras que definen lo humano. Lo mismo que hizo Bruno Ganz con Hitler en El hundimiento. La caricatura o la exageración rebajan la humana monstruosidad del sujeto. Representarlo en su humanidad multiplica su inhumana monstruosidad. La gélida y magistral interpretación de Brendemühl, en el polo opuesto del controlado descontrol de Ganz, hiela la sangre. La primera mirada gélida agravada por una apenas esbozada sonrisa que dirige a la niña coprotagonista, justo en el inicio del filme, hace sentir ya que ésos fueron los ojos que seleccionaron a quienes debían morir o vivir al ser sacados de los trenes que llegaban a Auschwitz, que vieron agonizar y retorcerse de dolor a las víctimas -muchas de ellas niños- con las que experimentó."

A lo largo del relato la cineasta va confeccionando una bella metáfora en la que contrapone al correcto, elegante y frío doctor maligno con el humano e imperfecto padre de Lilith (Floencia Bado), un hombre que fabrica muñecas diferentes, de todos los tamaños, incluso cojas o con un corazón mecánico, que palpita en su interior, hasta que se cruza en su camino el médico que está destrozando a su familia a sus espaldas y le propone producir estos juguetes en serie. A partir de ese momento las cabezas colocadas en las estanterías ya no serán distintas, sino todas iguales, eliminando cualquier posible diferencia entre ellas. El lenguaje cinematográfico pulcro, limpio y preciso, nos muestra esta actitud nazi y discriminadora en el colectivo de niños alemanes del colegio en el que ha matriculado a su hija Eva, que maltratan de todas las formas posibles a Lilith, incidiendo en su físico y llamándola enana; el germano mantiene con ella conversaciones constantes en su idioma, lengua en la que el marido no puede expresarse ni apenas entiende. De esta forma se va gestando una especie de contubernio entre la madre, la hija que sufre las consecuencias de su escasa altura y el eugenista criminal, que dejará una huella terrible en esta familia argentina de clase media y una buena formación cultural. Cualquiera que osara denunciar a estos criminales caía en sus garras ante la indefensión  de que eran víctimas por la complicidad de los gobiernos de Argentina, Paraguay y Brasil, donde se perdió definitivamente la pista del nazi.



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