El último concierto. Yaron Zilberman. Comentario






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Ficha técnica: 

Título original : A latet quartet
País: Estados Unidos
Año: 2013.
Duración: 105 minutos.

Dirección: Yaron Zilberman
Guión: Yaron Zilberman
Casting: Cassandra Kulukundis
Dirección de Fotografía: Frederick Elmes, A.S.C.
Música. Score: Angelo Badalamenti; Supervisor: Maureen Crowe
Edición: Yuval Shar
Director artístico: Rumiko Ishii
Decorador del set: Susan Ogu
Diseño de sonido : Robert Hein.

Diseño de Vestuario: Joseph G. Aulisi.
Jefe de Departamento de Maquillaje: Qodi Armstrong
Estilista de peluquería: Vera Stromstred

Productores: Yaron Zilberman y Tamar Sela
Productores ejecutivos: Vanessa Coffman, David Faigenblum, Emmanuel Michael, Mandy Tagger Brockey, Adi Ezroni, Cassandra Kulukundis, Ted Hartley y Peter Pastorelli.
Diseño de producción: John Kasarda.
Compañías. RKO Pictures, Westend films presenta una producción de An Opening Night, en asociación con Concept Entertainment/Spring Pictures/Unison Films. Distribución: eOne Entertainmentone

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Intérpretes: 

Catherine Keener: Juliette Gelbart,
Christopher Walken: Peter Mitchell,
Philip Seymour Hoffman: Robert Gelbart ,
Imogen Poots Alexandra Gelbart,
Wallace Shawn : Gideon Rosen ,
Mark Ivanir: Daniel Lerner.

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Sinopsis:

Un famoso cuarteto de cuerda de Nueva York está a punto de disolverse, tras veintinco años de exito, cuando a uno de sus miembros, Peter Mitchell (Christopher Walken), le diagnostican la enfermedad de Parkinson. A partir de ese momento las relaciones entre los miembros del grupo van a pasar por una profunda crisis justo antes de realizar su último concierto, en la que aflorarán antiguas rencillas reprimidas, pequeños egoísmos y reproches entre ellos, que harán pligrar no sólo su última aparición en público, sino también su antigua amistad. 

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Críticas y comentario. 

Un nuevo film sobre el ocaso de la vida y la aparición de los primeros síntomas de la decadencia, que tiene reflejo en el mismo título de la película. Esta obra presenta un contraste: equipo joven, sin apenas trayectoria profesional, y reparto muy experimentado, que curiosamente se estrena antes fuera que dentro de Estados Unidos : Gran Bretaña, 5 de abril de 2013, España 23 de agosto de 2013, EE.UU. 2 de noviembre de 2013. Y lo cierto es que el realizador ha tenido buen tino, pues si bien su película no pasará a la historia de las grandes realizaciones cinematográficas, ha merecido el aplauso de la crítica por la magnífica interpretación de sus actores. Una película bonita, intimista, con el mejor actor del mundo para Carlos Boyero, Philip Seymour Hoffman, bien contada, relajada, bien interpretada...; no es deslumbrante, pero es una película que la ves y la escuchas con encanto.

La elección de Zilberman le enlaza con un público nostálgico, cuyo universo se extingue, que busca el placer en la serenidad y huye de las estridencias que imponen los nuevos tiempos, en las calles y en las salas de proyección. Probablemente ésta es su película, en la que parece que, como en otros tiempos, el actor desplaza al director, quizás porque los directores más cotizados están en otra cosa, que también debe hacerse, dejando de lado este cine intimista que el público de más edad añora.

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Comentario.

Hemos decidido despedirnos de Phylip Seymour Hoffman con esta película de Yaron Zilberman, que, a la luz de los acontecimientos, produce una sensación de escalofrío, de epitome de la vida del actor fallecido esta semana; su último concierto y su penúltima película, estrenada estando él aún vivo. Yaron Zilberman, guionista y director del film,  construye un relato que descansa sobre la imposibilidad del retener el tiempo que huye y que va destruyendo la obra de los hombres; una vida de sacrificio por un poco de música, en la que los 'individuos' que han decidido trabajar juntos han dejado jirones de sí mismos en el trayecto. Las palabras de Thomas S.Eliot, pronunciadas por Peter ,Christopher Walken), flotan en el aire como una premonición vital para Hoffman: "El tiempo presente y el tiempo pasado están presentes en el futuro; si todo tiempo es eternamente presente, todo tiempo es irredimible", sentencia que se ilustra con el actor haciendo footing por el parque.

Pero hay más. Impresiona profundamente oír quejarse a Philip Seymour Hoffman de haber sido el eterno  secundario,-un buen padre, un buen marido, un segundo violín-. Había soportado toda su vida el amor platónico de su esposa por Daniel, haber seguido todo el tiempo la música rígida, monótona, egocéntrica, de Daniel, su imposición a los demás hasta anularlos, y ahora, también le arrebataba su hija. Había dedicado su vida entera a una música que no le complacía, abandonando la creación en otros modos y estilos, y, ahora, cuando creía llegada la oportunidad de reclamar su propio espacio, hasta su mujer le daba la espalda; la propia hija le recuerda a su madre algo tremendo: si tratas a una persona siempre como un felpudo, comenzará a preguntarse qué hay más allá de la puerta. El actor, considerado por algunos como uno de los mejores de los últimos tiempos, dotado de un gran carisma, se había tenido que conformar con ese papel secundario que desempeña en el film.

Tras una serie de conflictos catárticos, no exentos de violencia verbal e incluso física, no queda otra posibilidad que ceder para que no se pare la música,y, en una última secuencia, sin palabras, Zilberman sabe contarnos, con un lenguaje estrictamente cinematográfico, cómo ha asimilado cada miembro del cuarteto su nuevo papel en el grupo. Magnífico Philip Seymour Hoffman, capaz de llorar y a continuación reír como un auténtico comediante, reconfortándonos con esa amplia sonrisa que lo caracterizaba. Pero también capaz de denunciar esas subastas en las que gente con dinero arrebata un buen instrumento a los músicos de verdad; tras esas cuatro personas que se sientan con sus instrumentos en un escenario desnudo se esconden auténticos dramas que su público desconoce, y que los músicos superan no sin trauma, para llevarles un poco de esa buena música de que hablábamos al principio.

In memoriam Philip Seymour Hoffman.


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