Enfrentados. David Von Ancken



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Ficha técnica:

Título original: Sheraphim Falls
País: Estados Unidos
Año: 2006
Duración:  115 minutos

Dirección: David Von Ancken
Guión: David Von Ancken y Abby Everett Jaques
Casting: John Toll, Eleanor Bravo
Dirección de Fotografía:
Música: Harry Gregson-Williams
Edición: Conrad Buff IV
Dirección artística: Guy Barnes

Diseño de Vestuario: Kathy Smith
Maquillaje: Aaron Koons

Productores: Bruce Davey y David Flynn
Productor ejecutivo: Stan Wlodkowski
Diseño de producción: Michael Z.Hanan
Compañías: Samuel Goldwyn Films/Destination Films/Icon Productions

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Intérpretes:

Pierce Brosnan
Liam Neeson
Michael Wincott
Anjelica Huston

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Sinopsis:

Cinco años después de acabada la Guerra Civil Norteamericana (1861-1865), el coronel confederado Morsman Carver (Liam Neeson) contrata a varios hombres para que le ayuden a capturar en las montañas Rocosas a Gideon  (Pierce Brosnan), un hombre del que ha jurado vengarse.

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Comentario:

Montaña Ruby, 1868. El hombre devuelto al neolítico: cubierto de pieles, cazando y haciendo fuego de forma primitiva, pero ahora viéndoselas con el enemigo con armas de fuego; una supervivencia prácticamente imposible, en pleno invierno, cayendo en un río muy rápido y precipitándose por un gran salto de agua y después soportando las bajas temperaturas con ropas mojadas. Así empieza 'Enfrentados', por muy inverosímil que parezca. A partir de ese momento se inicia una cacería del hombre por el hombre y una lucha feroz por la supervivencia, que ha sido y es vista de forma muy diferente por quien la contempla. Claudia Puig (USA Today) define la cinta como un drama psicológico; para Stephen Halcon es un western elegante al viejo estilo, de pocas palabras y profundo significado; un film de gran sencillez argumental articulada sobre una sólida y convincente puesta en escena para Alberto Bermejo, del diario 'El Mundo'.

Gran parte del metraje consiste en una persecución a través de las montañas dirigida por un coronel confederado, Morsam Carver, interpretado por Liam Neeson, de  un capitán yanquee, Gideon encarnado por Pierce Brosnan, a través de unos territorios salvajes, filmados de forma adusta, minimalista, pero preciosista por los que solo deambulan proscritos que, en muchos casos, son ex-combatientes de la Guerra Civil que  circulan armados por estos parajes solitarios. El hecho de que un capitán del ejército vencedor pueda ser perseguido de esta forma por un vencido explica la confusión y el desorden de la época. Cuando ambos  llegan a un lugar concurrido tropiezan con una gran cantidad de hombres que construyen el ferrocarril, cuyos capataces son, en gran parte, cazarrecompensas e individuos de oscuro pasado; en las collas hay también trabajadores orientales, fáciles de domeñar. En el recorrido  por las desoladas tierras de posguerra encuentran nuevos pobladores, dirigidos en algún caso por religiosos que aprovechan para hacer seguidores en estas lares poblados de hombres rudos, que buscan un lugar donde asentarse.

Ambos hombres evocan, en un fugaz encuentro, transcurrida más de la mitad de la película, los hechos que explican  la salvaje persecución, para la que el coronel ha contratado un grupo de sicarios que, a medida que van cayendo, van preparando el terreno para un enfrentamiento final, sin otro testigo que las secas tierras del desierto, que sólo el ferrocarril podía hacer transitables. Un desenlace ridículo, incomprensible, precedido de la bizarra e inexplicable aparición en pleno desierto de Madame Louise (Anjelica Huston), acaba con la gravedad y dignidad de una cinta bien valorada, que finalmente defrauda en la forma y en el fondo; de una tragedia en la que la vendetta enfrentará durante años a dos hombres, ya terminada la guerra pero gravemente dañados por sus consecuencias y que acaba también agotando la paciencia del espectador. Dos hombres y un desierto pueden resultar de una gran fuerza icónica al desnudar el relato de lo accesorio, pero prolongado más allá de lo que es asumible se torna en abolutamente plúmbeo. Este es el caso.

No es en pureza un western, porque nada tiene que ver con la marcha hacia el oeste, la colonización, los enfrentamientos con los pueblos nativos y todo aquello que forma  parte de la esencia del ser norteamericano; es un film sobre la guerra, los enfrentamientos entre los ejércitos, y los daños colaterales  con víctimas civiles, cuya consecuencia más grave es que el conflicto dura mientras viven los supervivientes.


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