Grat Expectations. Alfonso Cuarón







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Ficha técnica:

Tçitulo original: Great Expectations
País: Estados Unidos
Año: 1998
Duración:

Dirección: Alfonso Cuarón
Guión: Mitch Glazer, basado en la novela de Charles Dickens
Casting: Jill Greenberg
Dirección de Fotografía: Emmanuel Lubezki, a.s.c., a.m.c.
Música:  Patrick Doyle
Edición: Steven Weisberg
Director artístico: John Kasarda
Diseñador del set: Susan Bode
Diseño de sonido: Richard Beggs

Diseño de Vestuario: Judianna Markovsky
Responsable de maquillaje: Cecelia M. Verardi
Estilista de peluquería: Angel Deangelis

Productor: Art Linson
Productor ejecutivo: Deborah Lee
Co-productor: John Linson
Diseño de producción: Tony Burrough
Twentieth Century Fox  presenta a Art Linson Production

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Intérpretes:

Ethan Hawke: Finnegan Bell
Gwyneth Paltrow: Estella
Hank Azaria: Walter Plane
Chris Cooper: Joe
Anne Bancroft: Ms.Dinsmoor
Robert De Niro: Prisionero/Lustig
Josh Mostel: Jerry Ragno
Kim Dickens: Maggie
Nell Campbell: Erica Thrall
GabrielMick: Owen
Jeremy James Kissner: Finnegan alos 10 años
Raquel Beaudene: Estella a los 10 años
Stephen Spinella: Carter Macleish
Marla Sucharetza: Ruth Shepard
Isabelle Anderson: Lois Pope
Peter Jacobson: hombre del teléfono
Drena De Niro: Marcy
Lance Reddick: Anton Le Farge
Craig Braun: Mr. Braun
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Sinopsis:


Actualización de la famosa novela de Charles Dickens, que ya había sido llevada al cine por David Lean en 1946, y será adaptada de nuevo por Mike Newell en 2012, que cuenta la historia de un joven,  Finn (Ethan Hawke), que gracias a un benefactor desconocido y a su dinero, Lusting (Robert De Niro), consigue que se le abran las puertas de las galerías más importantes de New York. Desde que era joven, Finn estaba obsesionado por Estella (Gwyneth Paltrow), que se convierte en la musa de su obra e inspiradora de sus cuadros.

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Comentario:


Días atrás veníamos repasando alguno de los títulos importantes que habían conseguido alzarse con la estatuilla de oro en la gran gala de los Oscars (Academy Awards), el galardón más apreciado por cualquier cineasta del mundo, concedido por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas (AMPAS; Academy of Motion Picture Arts and Sciences), y centrábamos nuestra atención en la primera versión cinematográfica realizada por David Lean en 1946 de la novela de Charles Dickens, Great Expectations,  que recibió este premio, y en la secuela realizada por Mike Newell en 2012. Hoy, cuando todo sonríe a Alfonso Cuaron, que se erige como el mejor director, al menos del año 2014, comparamos su versión de esta gran novela con las otras dos.

Se generaron muchas expectativas cuando se estrenó este film en 1998, que señalaba al nuevo cineasta  mejicano como una gran promesa de la pantalla, y la premonición parece haberse cumplido: Hollywood ha premiado la tecnología exuberante y desbordante de 'Gravity', una cinta realizada en 3D que funciona como una experiencia lisérgica para el espectador en la sala, lo que está bien, aunque no le funcionó a Cameron con Avatar,mientras los miembros de la Academia han preferido mirar hacia otro lado y despreciar a quienes se han atrevido a cuestionar a sus financiadores. Pero lo que hace con la adaptación del escritor inglés es lamentable. Consigue desnudar a Dickens y despojarlo de todo su compromiso con las clases desfavorecidas, que es lo que lo hizo grande, y se queda tan sólo con el esqueleto romántico de la historia de un amor que nadie puede entender por qué es imposible, qué obstáculos se interponen entre los amantes, que papel juega la dama arrinconada en su palacio, rodeada de los despojos de un amor que la hizo desgraciada y la empujó a odiar la luz del sol. Anne Bancroft tiene que desempeñar un papel de mujer decadente lamentable, una transformista que baila y quiere ver bailar a los jóvenes a su alrededor,  y en cuyo jardín aún quedan los restos de un banquete de bodas que no se celebró, que perduran años y años a la intemperie, sin que las variaciones del tiempo, el calor, el frío, la lluvia o la termoclastia  parezcan afectarles.

No estamos en contra, ni nunca lo hemos estado, de la libertad del cineasta en relación con el texto que toma como base de su inspiración, siempre que, al  menos conserve algo del espíritu que inspiró a quien hizo célebre la historia; Cuarón cambia los nombres, los lugares, las circunstancias, etc., pero mantiene a la mujer decadente en su palacio y al viejo benefactor, que ya no tiene enemigos. Ser pobre a finales del siglo XX no tiene el mismo significado que serlo en el siglo XIX, aunque haya indicios de que se pueda volver a ello, pero además el joven Finn sólo recibe el empujón que todo artista necesita para triunfar: que se fijen en él: su protector le da la caña y no el pescado, todo lo contrario que en la obra de Dickens en la que su objetivo es convertir a Pip en un caballero, que se instala en Londres con el único objetivo de vivir como un caballero, sin hacer nada; le da el pescado y no la caña, algo mucho más evidente en la película de Lean. Esta ayuda le viene del viejo presidiario, que, de la forma más tonta demuestra que hasta las puertas de los salones más distinguidos se abren con el dinero, sin importar su procedencia. Mejor no preguntar nada.

Lo que hace inverosímil, además, esta historia, filmada como un videoclip, es que el joven Finn ni siquiera era pintor. Era un marinero que faenaba con su tío Joe, que tampoco era el marido de su hermana la mala, y que cuando era niño llevaba una libreta repleta de dibujos infantiles, en los que el convicto vio un Picasso en ciernes. Dicho y hecho. Con este juicio artístico se manda al joven a la Gran Manzana, sin un solo cuadro y con la promesa de que lo que saldrá de sus manos será una obra de arte  más grande y mejor que el propio film, 'Gravity', de Alfonso Cuarón. Y triunfa, y grita como Scarlett O'Hara que nunca volverá a ser pobre, y que, aunque haya hecho daño a Joe, ha conseguido romper con su pasado de penurias, que tampoco eran tantas. Quien no haya leído  la novela de Dickens no entenderá por qué fue tan célebre, ni qué tipo de barrera invisible dividía a los amantes. Los tiempos han cambiado, pero Cuarón se podía haber buscado alguna excusa actual, que también las hay. Y de gran calado.



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