Los Tenenbaums, una familia de genios



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Ficha técnica:

Título original: The Royal  Tenenbaums.
País: Estados Unidos.
Año:  2001.
Duración: 114 minutos aproximadamente.

Dirección: Wes Anderson.
Guión: We y Scott Rudin.s Anderson y Owen Wilson.
Casting: Duglas Aibel.
Director de Fotografía: Robert Yeoman, A.S.C.
Música: Mark Mothersbaugh; supervisor: Randall Poster.
Edición: Dylan Tichenor, A.C.E.
Director artístico: Carl Sprague.
Responsable decoración del set: Sandy Reynolds Wasco, s.d.s.a.

Diseño de Vestuario: Karen Patch.
Diseño de maquillaje: Naomi Donne, 
Peluquería: Marie-Ange Ripka.

Producción: Wes Anderson, Barry  Mendel y Scott Rudin
Productores ejecutivos: Rudd Simmons y Owen Wilson
Diseño de producción: David Wasco.
Compañías: Touchstone Pictures, American Empirical Picture

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Intérpretes:

Gene Hackman: Royal Tenenbaum, importante abogado hasta que, a mediado de los años 80 fue inhabilitado y encarcelado por un periodo breve de tiempo. Hacía tres  años que ninguno de los miembros de su familia le dirigía la palabra
Anjelica Huston: Etheline Tenenbaum. Exploraba las condiciones de realojamiento para el Departamento de Vivienda y Transportes.
Ben Stiller: Chas Tenenbaum, viudo tras la muerte de su mujer en un accidente de avión. Cuidaba de sus dos hijos
Gwyneth Paltrow: Margot Tenenbaum, muy reservada : nadie de su familia sabía que se había casado y divorciado con un artista discográfico jamaicano, ni del consiguiente divorcio; tenía alquilado un estudio en Mockingbird  Heights  a nombre de Helen Scott. Hacía siete años que no escribía una obra completa.
Owen Wilson: Eli Cash, Profesor adjunto de literatura inglesa; el no-genio, como lo llama Margot.
Bill Murray: Raleigh St.Clair, escritor y neurólogo, marido de Margot, conocido por el libro " Los habitantes neuro-degenerativos del Atolón Kazawa".  Estaba escribiendo un libro sobre elsíndrome de Heinsbergen
Danny Glover: Henry Sherman, expertoen contabilidad y finanzas.
Seymour Cassel: Dusty,
Kumar Pallana: Pagoda,
Luke Wilson: Richie Tenenbaum. Se retiró del tenis profesional a los 26 años y se dedicó a viajar durante dos años en un transatlántico llamado  el "Côte d'lvoire", en el que recorrió cinco polos, dos océanos, subió El Amazonas y El Nilo.


Sinopsis:

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Sinopsis:

Royal Tenenbaum (Gene Hackman) y su mujer Etheline (Angelica Huston) han tenido tres hijos: Chas, Margot (adoptada) y Richie, y se han separado. Chas ha trabajado desde muy joven (casi desde la preadolescencia= en el sector inmobiliario, y parecía tener un don sobrenatural para las finanzas. Margot fue dramaturga y obtuvo una prestigiosa beca cuando aún no estaba en el instituto. Richie fue campeón junior de tenis y ganó los campeonatos de Estados Unidos tres años consecutivos. Pero todos los brillantes recuerdos de los jóvenes Tenenbaums quedan repentinamente borrados por dos décadas de traiciones, fracasos y decepciones de las que consideran que su padre es el principal responsable...

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Comentario:

El estreno de 'El Gran Hotel Budapest' nos ha animado a revisar parte de la corta filmografía de Wes Anderson. Los Tenenbaums, una familia de genios (The Royal Tenenbaums, 2001) su tercer largometraje, en el que colabora estrechamente con su compañero de estudios universitarios de Filosofía y amigo y colaborador Owen Wilson, como co-guionista. Comienzan a sentarse las bases estilísticas y la política de autor del cineasta, caracterizado por una edición tranquila, un colorido vivo pero todavía moderado y unos personajes bizarros y extravagantes, emblematizados social e indivdualmente, a los que identifica con grandes rótulos con los actores que los representan y a los que el público asocia, y que pasarán a formar parte del panteón de Anderson, que morarán a partir de ahora en el Olimpo del realizador. Divide su película, teóricamente la adaptación de un libro, The Royal Tenenbaums, en  ocho capítulos precedidos de un prólogo en el que presentará a sus personajes, acompañados de su perfil personal particular, y la cierra con un epílogo que se desarrolla en el cementerio, en el funeral del más débil de todos, el que les da nombre, un vividor y un sinvergüenza, el patriarca que al morir deja a sus nietos Ari y Uzi la Enciclopedia Británica, un ladrillo cultural muy adecuado para unos niños que, como sus padres, realizan actividades intelectuales, culturales y profesionales prematuras, adelantándose en muchos años a la edad en la que los demás se incorporan a estas ocupaciones y tareas. Recordemos a los niños de Moonrise Kingdom, escuchando con fruición cómo suenan los instrumentos de una orquesta filarmónica en un pick-up. Estas situaciones que se producen con total naturalidad, como si fueran habituales en la vida de un hombre corriente, sin  histrionismos ni dramatizaciones excesivas, aumentan la calidad humorística de su discurso; es paradigmático de esta forma de contar su historia  la contradicción profunda que se da entre la voz en off que describe a Etheline (Anjelica Huston) como una madre abnegada, mientras las imágenes nos la muestran invitando a sus hijos a extender cheques, que ella firma sin objeción alguna, cuando se les presenta una necesidad, sin preguntar para qué quieren cifras cuantiosas para niños de su edad.

Lo que hace diferente a Wes Anderson de otros cineastas jóvenes es el tratamiento estrambótico, extravagante y excéntrico, que provoca una dualidad de sentimientos, entre quienes lo encuentran aburrido e insoportable y quienes disfrutan con esta representación chocante y pintoresca de una realidad imaginada por una mente fructífera y poderosa,  dejando como única prevención la distancia entre lo que se espera de él y lo que propondrá  en su siguiente título. Críticos como Carlos Boyero, que no ocultan que se dejan guiar por sus gustos personales, califica esta cinta de lamentable, sosa y aburrida.  El terrible crítico puede ser tachado de todo lo que se quiera menos de inocente, y la prueba está en la afirmación de que es un cine con pretensiones de sátira inteligente en cada plano, vertiendo en esta acusación una gran dosis de 'veneno' en la que no nos saca de dudas y lo único que queda claro es que el estilo de Anderson a él no le gusta. El realizador de Texas se rodea de un elenco de actores consumados de la comedia satírica como Bill Murray, Ben Stiller y Owen Wilson, pero, insistiendo en la paradoja y el contrasentido,  les hace desempeñar los papeles más dramáticos del film: marido cornudo, joven viudo y escritor yonki, aunque la exageración en la seriedad de sus gestos y lo extremo de sus decisiones es la fuente de la que emana el humor del film. Por el contrario Gene Hackman, el actor que ha representado los papeles más brillantes del género dramático, se convierte en el payaso, el pícaro, el que hace cualquier cosa por sobrevivir, pero que como Chaplin, necesita un poco de cariño y confiesa que él también quiere ser un Tenenbaum, aunque es el que da nombre a la familia. Una paradoja más. Estos personajes todavía no se han convertido en los guiñoles caracterizados para desempeñar los roles de buenos y malos, que Anders manejará a su antojo, como un deus ex machina.

 Los Tenenbaums son un reflejo de los Addams, sin la apariencia gótica de sus miembros y el aspecto tétrico de su mansión, pero con los mismos conflictos derivados del egoísmo y la incomprensión. Anderson opta por una narrativa muy convencional en la que lo más sobresaliente es el uso de tonos cálidos y brillantes, con contrastes simultáneos todavía poco estridentes, aunque si chocantes, que le acercan al cine europeo, el uso de  barridos y una música que no ensordece al auditorio; consigue la ironía por medio de imágenes que contradicen a la voz en off visual, como hemos dicho ya, y mediante la redundancia de estas imágenes que corroboran las anécdotas que nos va contando el narrador :  cuando se habla de los triunfos de Richie recogidos por la prensa norteamericana, un plano nos muestra un montaje de diversas portadas que corresponden todas ellas al mismo rotativo. Lo mismo sucede con los libros del Eli, (Owen Wilson) profesor de la Universidad de Brooks, que ha escrito una novela sobre el viejo general Custer y viste cotidianamente como su personaje; el terror de Chas (Ben Stiller),un ejecutivo de las finanzas y del negocio inmobiliario, un espabilado que vende ratones dálmatas, cuya mujer murió en un accidente de avión y desde entonces viste un chandal rojo igual al que impone a los niños con los que realiza constantes ensayos de evacuación ante posibles catástrofes, o Margot,( Gwyneth Paltrow), la hija adoptiva, una aparente comedida muchacha, casada con un escritor y neurólogo (Bill Murray) que estudia un síndrome al que llama de Hainsbergen y experimenta con su hijo, creándole todos los traumas posibles. Todos giran, ya sea por incapacidad de mantenerse o por necesidades emocionales, en torno a la mamma Etheline (Anjelic Huston), y todos quieren ser un Tenenbaum. Pero el que da nombre a la familia, el patriarca, es el más inútil e irresponsable de todos. Y a la vez el más desvalido, lo que lo convierte en el  más entrañable de los personajes de esta historia, en la que una familia, que hace tiempo que está en crisis, es contemplada como un modelo para la sociedad; Royal Tenenbaums lleva veinte años viviendo en un hotel, The Lindberg Palace, del que acabará siendo ascensorista, un modesto antecesor de Gustave, el altivo conserje de 'El Gran Hotel Budapest'.

La película  funciona como  precuela de Viaje a Darjeeling (2007), film en el que, muerto el padre, los hijos acuden a ver a su madre, interpretada también por Anjelica Huston, a la India, donde se ha recluido en un monasterio budista para practicar la meditación trascendental. Al conocer la llegada de sus tres hijos sale corriendo hacia paradero desconocido tras prepararles un buen desayuno, propio de una madre. La crítica a la familia norteamericana es feroz, tanto global como individualmente, pero Anderson la cuestiona con moderación en las formas, con cariño y sin radicalidad, como uno criticaría a su propia familia. Algunas imágenes como la de Margot, la hermana adoptada, enamorada de Richie, avanzando hacia él filmada a cámara lenta, mientras el joven la mira embobada, con todo su cinismo y acidez, es menos cáustica que lo que está ocurriendo en el fondo del encuadre: una marcha ridícula y ralentizada de unos pilotos, que como nadie ignora pertenecen a la élite del mundo laboral. Los personajes encarnados por Bill Murray, Ben Stiller y Owen Wilson, terminan como generalmente ocurre en la vida, reconociendo sus errores y continuando con sus vidas cotidianas sin excesiva emoción ni altibajos y como en una obra teatral desfilando ante la cámara.


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