Paraiso: Esperanza. Ulrich Seidl



Ficha técnica:


Título original: Paradis:
País: Austria.
Año: 2013.
Duración: 91 minutos

Dirección: Ulrich Seidl.
Guión: Ulrich Seidl y Veronika Franz
Casting: Eva Roth
Cámara: Wolfgang Thaler, a.a.c., Ed  Lachman, a.s.c.
Decorados: Andreas Donhauser y Renate Martin
Montaje: Christof Schertenleib
Sonido: Ekkehart Baumung
Director artística: Veronika Franz

Diseño de Vestuario y maquillaje: Tanja Hausner

Productor: Ulrich Seidl, Filmproduktion GmbH
Diseño de producción: Max Linder
Co-Productores: Philippe Bober y Christine Ruppert
Compañías. Österreichisches Filminstitut, Filmfonds Wien, ORF (Film/Fernsehabkommen), Eurimages, ARTE France Cinéma, WDR Arte, ART  Degeto, MEDIA Programm der europäischen Union; Distribuidoras: Cameo, Golem- Co-producción: Tatfilm Parisienne de Production.


Intérpretes:


Melanie Lenz: Melanie
Joseph Lorenz: Doctor
Verena Lehbauer: Verena
Johanna Schmid: Johanna
Michael Thomas: entrenador de deportes
Vivian Bartsch: Nutricionista



Sinopsis:


Mientras Teresa, su madre, esta de vacaciones en Kenia y su  tía dedica el tiempo libre a evangelizar, Melanie, una adolescente de 13 años, asiste a un campamento estrictamente regimentado para jóvenes con problemas de sobrepeso. Entre las clases de gimnasia y los consejos dietéticos, se enamora del médico, un hombre cuarenta años mayor que ella. Pero Melanie había originado un paraíso muy diferente.

Crítica:


Las críticas han sido en general positivas, salvo algunas muy particulares, como la de Carlos Boyero que se guía siempre por sus gustos muy personales, que, a veces tienen la gracia del enfant terrible, pero otras, como ésta, no se le ve la chispa por ningún lado. Cuando dice que: "En Esperanza, Ulrich Seidl va todavía mas lejos en su complacido retrato de las taras. La protagonizan niñas y niños marcados por una obesidad desmesurada a los que meten en un internado muy estricto durante sus vacaciones para que aprendan a disciplinar su cuerpo y su ánimo", parece no conectar ni con su realidad más próxima. No son tan desmesuradamente gordas, como dice el crítico, sino adolescentes en formación, de las que hay en abundancia; haría bien en acercarse a un centro educativo. Y estar llenita no es una tara.

Mirito Torreiro (Fotogramas)  analiza este segmento final "de una de las trilogías más perturbadoras del cine europeo vistas en años, Paraíso: Esperanza, (como)  algo menos vitriólica que la ejemplar Paraíso: Fe, también menos punzante que Paraíso: Amor, cuenta el desolador verano de una adolescente entrada en carnes en un campamento de adelgazamiento..." Jordi Costa del diario 'El País' la contempla como  la última entrega de "un tríptico magistral. (...) un conjunto ambicioso y ejemplar (...) Una lección magistral de cómo mirar la otredad sin paternalismos, ni condescendencia"


Comentario:


Ulrich Seidl cierra su trilogía con una fotografía sobre la adolescencia de unas niñas que se inscriben en un contexto cultural y social muy conservador, y pone el broche final sobre la hipocresía de una sociedad en la que 'lo viejo' aparece como desechable, y donde el género se impone, ya que son las mujeres las principales víctimas del constructo patriarcal, que les niega lo que a los hombres les da por añadidura. Para muestra el comentario de Carlos Boyero al referirse a unas madres y a sus hijas, un poco entradas en carnes. Respecto a las primeras afirma que son "damas sin el menor atractivo físico ni espiritual que alquilaban insaciablemente carne joven y acorralada por la miseria".  Aplica un criterio bien diferente al hablar de  la joven protagonista de 'Joven y bonita//Jeune et Jolie' de François  Ozon, "retrato de una adolescente de 17 años que se prostituye porque quiere, sin necesidades monetarias, tal vez porque como dice su padrastro,“está en la época de experimentar, de ser rebelde”, y reaccionar salvajemente ante lo que le rodea..."  Si una se desnuda, al menos que esté buena, debe pensar, y si encima se prostituye por puro placer, sin la urgencia que aporta la miseria, el hecho tiene su punto inquietante y perturbador. no como los niños y niñas de Ulrich marcados por una obesidad desmesurada. Cuando se desconecta de la realidad y uno cree que vive en un mundo habitado por ninfas, puede que descubra, como el médico del campo donde pasa el verano Melanie, que, a pesar de sus kilitos de más, la adolescente es inquietante. Y no sólo para un hombre que ha traspasado la barrera de los cincuenta años, sino para unos jóvenes que se cruzan con las chicas, que han bebido más de la cuenta, en un bar.

Ulrich Sidl no muestra unos paraísos hipócritas, en el que los que el hombre (de forma genérica, aunque sus protagonistas son mujeres),  se autoflagela y se autoengaña; es posible que esta actitud le ayude a vivir y a no martirizarse con una realidad que le obliga a competir hasta el día de su muerte. Teresa busca  el tiempo perdido, Anna Marie se refugia en Cristo, aunque tiene las mismas necesidades vitales y sexuales que los demás, y Melanie, con sus kilos de más, pone en evidencia que ser joven, en una sociedad edadista y discriminatoria, es un valor en sí mismo, aunque se vea obligada a adaptarse al standard. Escenas inquietantes de verdad, del médico atormentado ante el cuerpo inerte de la joven, afectada por una ingesta excesiva de alcohol, nos conceden la evidencia del sufrimiento del hombre, reprimido y controlado, ante un cuerpo adolescente, mórbido, pero sensual y placentero, mucho más común, con todas las connotaciones que se deriven de este hecho,  que el de Marine Vacth, la 'obra de arte' de la  que muchos gozan con fruición cuando se les presenta, y que añade un valor: se prostituye por pura golfería, no por necesidad, y además a la edad en la que no tiene consecuencias penales para los hombres (17 años). No obstante, si la trilogía del austriaco ha servido para que ciertos sectores sociales rechacen las relaciones sexuales mercantiles, a las que hombres y mujeres se entregan a causa de su miseria, bienvenida sea.



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