Aprendiz de gigoló. Ficha técnica y comentario





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Ficha técnica: 

Título original: Fading gigolo
País: Estados Unidos
Año: 2014
Duración: 98 minutos

Dirección: John Turturro
Guión: John Turturro
Casting: Todd M.Thaler
Dirección de Fotografía: Marco Pontecorvo. A.I.C.
Música: Abraham Laboriel, Will Maxwell
Edición: Simona Paggi

Diseño de Vestuario: Donna Zakowska

Productor: Jeffrey Kusama-Hinte.Bill Block, Paul Hanson
Productor ejecutivo: Anton Lessine, Sasha Saphiro, Scott Ferguson, Bart Walker
Co-Productor: James Debb
Diseño de producción: Lester Cohen
Compañías. Productoras: Andrea Occhipinti y Qed International presentan una producción de Antidote Films: distribución: Lucky Red Distribuzione en colaboración con Sky Cinema HD

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Intérpretes: 

John Turturro: Fioravante
Woody Allen: Murray
Vanessa Paradis: Avigal
Liev Schreiber: Dovi
Sharon Stone: Dr.Parker
Sofía Vergara: Selima
Tonya Pinkins: Othella
M'Barka Ben Taleb: Mimou
Sofia Vergara: Selima
(Personajes: Imdb)

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Sinopsis: 

Dos amigos judíos muy entrados en edad (Allen y Turturro), ante una desesperada situación financiera, deciden probar suerte en el negocio de la prostitución masculina, uno como gigoló y el el otro como representante. Pero el asunto no sentará precisamente bien en la comunidad judía en la que viven.

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Comentario:

John Turturro nos presenta un cóctel con diversos ingredientes, unos más acertados que otros, y el resultado es entre bobo y casposo, a pesar de la presencia de Woody Allen, con la que se  pretende evocar el fin de una era que él mismo anuncia en la secuencia previa que presenta los títulos de crédito, filmada con el sello de autor, grano grueso y la pantalla de formato cuadrado (1.37.1). Esta secuencia inicial enmarca la historia que se va a contar en el contexto de la crisis actual, una de cuyas consecuencias es el cierre de negocios centenarios, como la librería que regenta Murray (Woody Allen), un negocio que inició su abuelo y cuyas puertas debe cerrar un hombre octogenario, casado con una mujer negra que le ha dado un montón de hijos. Esta situación de precariedad le lleva a plantear a su amigo, interpretado por el propio Turturro, más joven que él, la proposición de lanzarse por el negocio más viejo de la historia: la prostitución, que ejercerá éste con el nombre de Fioravante, erigiéndose él  mismo como 'madame' o representante, a cambio de una elevada comisión. Si bien Turturro ha hecho un película a la imagen y semejanza del director de Manhattan, (1979),  - sexo actualizado, aunque sin neuras, escenarios urbanos. estandards de  jazz y omnipresencia de la religión judía, ahora incluso con 'comisarios'-, no logra emular la chispa de Allen ni la magia de sus realizaciones. Aprendiz de gigoló tiene un tono más austero, se toma más en serio a sí misma y Tuturro no se resigna a mostrarse como un galán romántico que resulta envarado.

Tras este planteamiento, no muy original por cierto, ambos personajes inician un viaje cargado de caspa, en el que las mujeres contratan los servicios del gigoló porque buscan sexo, con la excusa de que sus maridos las han decepcionado, a cuyas fotografías insultan mientras se supone que están disfrutando de la compañía del hombre al que le han pagado unos suculentos emolumentos. Tras la aparición en escena de Avigal (Vanessa Paradis) los complejos de culpa judeo-cristianos emergen con fuerza y el prostituto, cuyo nombre de guerra es Fioravante, se enamora de esta casta mujer, una viuda judía que sale a la calle con peluca porque una fémina casada, -en este caso viuda, condición que no cambiará este estatus de sumisión hasta que se vuelva a casar con un hebreo-, no puede salir del hogar familiar con el cabello descubierto. A pesar del cuestionamiento de ciertas tradiciones del pueblo judío, que recaen sobre judíos ortodoxos especialmente, Turturro , considerado por algunos 'el rey del cine indie', no ha sabido encontrar un tono intermedio entre la ironía, la comicidad y la denuncia del arcaismo que protagonizan estos sectores, no sólo en Israel, algo que intenta arreglar con un final poco convencional. La sociedad patriarcal que ha asumido la prostitución femenina con total normalidad, se mueve mal con la masculina; las escenas de sexo de Fiovarante, que se siente obligado a darles a las mujeres mucho más que placer, -respeto, cariño, comprensión-, hacen sonrojar al espectador.

Carlos Tejada pone algún que otro reparo al film de Turturro, que no de Woody Allen como circula de boca en boca de un público nostálgico del mítico director, ansioso de seguir disfrutando de las inseguridades del neoyorquino, que conectan con las nuestras: " Sin embargo, y pese al influjo de Allen, la trama, aunque sólidamente articulada y bien fotografiada por Marco Pontecorvo, no consigue la desenvoltura con la que aquel concibe sus historias, mucho más vertiginosas y chispeantes. Claro que Turturro no es Allen y, como es lógico, su voluntad es realizar un film a su imagen y semejanza." (Aprendiz de Gigoló. "Playboy enamorado". Dirigido por ...Mayo, 2014)


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