Ciudadano Bob Roberts. Tim Robbins


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Ficha técnica:

Título original: Bob Roberts
País: Estados Unidos
Año: 1992
Duración: 105 minutos

Dirección: Tim Robbins
Guión: Tim Robins
Casting: Douglas Aibel
Dirección de Fotografía: Jean Lépine
Música: David Robins; canciones de David Robins y Tim Robins
Edición: Lisa Zeno Churgin
Director artístico: Gary  Kosko
Decorador del set: Brian Kasch

Diseño de Vestuario: Bridget Kelly
Maquillaje: Jeannee Josefczyk
Peluquería: Rosalee Riggie

Productores: Forrest Murray
Productores ejecutivos: Ronna Wallace, Paul Webster, Tim Bevan
Diseño de producción: Richard Hoover
Compañías: Polygram/Working Title, asociados con Barry Levinson y Mark Johnson; Live Entertainment

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Intérpretes:

Tim Robbins: Bob Roberts,
Giancarlo Esposito: Bugs Raplin
Ray Wise: Chet MacGregor
Rebecca Jenkins: Delores Perrigrew
Alan Rickman: Lukas Hart III
James Spader: Chuck Marlin
Helen Hunt: Rose Pondell
Susan Sarandon: Tawna Titan
Fred Ward: Chip Daley
David Strathairn: Mack Laflin
Jack Black: joven música
John Cusacks: asesor joven
Gore Vidal: Senador Brickley Paiste

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Sinopsis:

Bob Roberts, un cantante de folk de tendencia ultraconservadora, decide presentarse al senado  por el estado de Pensilvanya. Un periodista se encargará de destapar la verdadera naturaleza, la personalidad y las ideas del candidato y sus colaboradores; la propia campaña electoral resulta ser una trama con fines económicos, racistas y militares.

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Premios:


  • 1992; Nominada al mejor actor y comedia musical de los Globos de Oro
  • Nominada a la mejor opera prima por el Círculo de Críticos de New York


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Comentario:

Tim Robbins, de acuerdo con la naturaleza de su discurso político habitual, a un lado y otro de la pantalla, opta por un film que fluctúa entre el documental y  la historia ficticia que reproduce fielmente la realidad; Gore Vidal representa a un senador del partido opuesto que va poniendo el contrapunto a los lemas y slogans de Bob. Su  opera prima plantea una serie de cuestiones de gran interés, no sólo para la España del momento,que comenzaba el recorrido de su joven democracia con las ilusiones y la inocencia intactas, -habían pasado tan sólo doce años desde la aprobación de la constitución, la carta magna que legitimaba el nuevo sistema-, mientras el mundo atravesaba una crisis que, afortunadamente no  tuvo ni la gravedad ni la duración de la que ahora padecemos. Pero, entonces, los españoles, altivos y orgullosos se creían en situación de dar lecciones a quienes conocían muy de cerca la democracia y sabían cómo funcionaba, porque la habían disfrutado y a la vez la habían padecido, y los americanos tienen un narrador de estas historias, dispuesto a jugárselo todo por mantenerse fiel a sus ideales. Pero lo que deja boquiabiertos a los jóvenes demócratas es ver cómo se repiten, en cualquier tiempo y lugar, slogans, acusaciones entre los partidos en pugna e incluso atentados o 'simulacros' de atentados. Y Tim Robbins no es ni quiere ser equidistante e imparcial

Bob Roberts es un roquero, que se autodenomina 'el rebelde conservador',  que vive  para destruir todo el legado de la década de los 60 y acabar con la conciencia de un pueblo bien informado; y como le señala una periodista, lo que quería enterrar para siempre no era el 'Watergate' o las guerras de Vietnam, Camboya o Irak, al tiempo que algunos señalaban a ciertos líderes del oriente próximo, todavía aliados de Norteamérica, que hoy han sido ya ejecutados, sino la tradición de protesta social, el desmadre y el sexo. Paradójicamente los conservadores se hacen fuertes en las zonas más castigadas económicamente, donde las fábricas y las empresas han cerrado y  la gente no tiene trabajo, no hay comida para las familias y  muchos pierden sus casas. Bob se adueña del sueño americano, un joven de  Con 35 años, que ha amasado una fortuna de unos cuarenta millones de dólares . Y el americano medio quieren soñar sin mala conciencia.

Bob acusa al  actual Senador de Pensilvanya, interpretado por Gore Vidal, de querer multiplicar el gasto social,  de querer dar trabajo a personas sin formación, que van a ocupar un puesto de trabajo que podría ser del ciudadano americano que vota.  Este político, de ideología contraria al cantante conservador,  cuenta la fábula de la rana y el agua fría. Si metes a una rana en un puchero de agua caliente huirá, pero si la metes en otro de agua fría y lo vas calentando poco a poco no se moverá, no notará la situación de riesgo en que está. Las cosas se producen gradualmente y todos somos cómplices, pero si eres un revolucionario ¿Qué harás al llegar aquí? Todos los que están cerca del poder son empresarios, burgueses, caballeros sin espada que han sido comprados.

En un acto de la campaña electoral se produce un atentado contra Bob, al que le siguen todas las reacciones que ya conocemos, incluida la necesidad de encontrar de inmediato un culpable que acabe con las habladurías y que los simpatizantes del partido están dispuestos a linchar, y nadie mejor que el periodista que está denunciando la corrupción del grupo, que, a pesar de tener que ser liberado por la imposibilidad de cometer ese acto con una mano sin movilidad, decide acabar, políticamente no físicamente, con Bob, será finalmente asesinado por animar a la gente a rebelarse,a buscar por si misma la información, a no seguir las encuestas, y, en definitiva a no mostrarse sumisos con el poder. No podrá decir a nadie que Bob no ha sido herido, que todo es un montaje, a pesar de que él vio como uno de los suyos disparaba al suelo, y su compañera lo abandonó por no poder seguirlo en esa maniobra repugnante.

El periodista seguía el rastro de Bob y su grupo, en un turbio asunto que había provocado la caída de un banco, acusado de financiar guerras encubiertas con el dinero de los contribuyentes, que tenían lugar en los países de los que no se había oído hablar en su país(Centroamérica, Indonesia, África...); los americanos financiaban esas guerras cada vez que compraban cocaína, heroína, crack, distribuida por los autoproclamados patriotas, pero había llegado el momento en que todos los americanos tenían que pagar ese tráfico de drogas en forma de impuestos para acabar con el déficit de la banca, esa misma banca que malversó el dinero de la gente para financiar el lucrativo negocio del tráfico de drogas. Esa era la burbuja del momento, mientras iba creciendo a su lado la inmobiliaria.

Tim Robbins no cree en un happy end, y termina con un juramente de Thomas Jefferson: "Juro ante el altar de Dios hostilidad eterna contra cualquier forma de dictadura sobre la mente del hombre."Mientras una voz en off nos recuerda que la mayoría de la sociedad norteamericana, un 60%, aprueba el uso de la fuerza en el Golfo Pérsico. "Una película muy comprometida políticamente que, a la par nos recuerda que no somos tan originales ni tan únicos como creemos, que hay pobres y hay ricos, hay listos y hay tontos, hay manipuladores y manipulados, y que deja que cada cual extraiga sus consecuencias. En ningún momento designa a los grupos políticos con sus propios nombres.


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