Confidencias muy íntimas. Patrice Leconte



________________________________________________________________________________________________________________

Ficha técnica:

Título original: Confidences trop intimes.
País: Francia.
Año: 2004.
Duración: 102 minutos.

Dirección: Patrice Leconte.
Guión: Jérôme Tonnerre y Patrice Leconte.
Casting pequeños roles: Catherine Deserbais.
Dirección de Fotografía: Eduardo Serra.
Música: Pascal Estève.
Montaje: Joëlle Hache.
Dirección artística: Ivan Maussion.

Diseño de Vestuario: Annie Périer-Bertaux.
Jefe de maquilladores: Isabelle de Araujo, Michelle Constantinides.
Jefe de Peluquería: Patrick Girault.

Productor: Alain Sarde.
Diseño de producción: Ivan Maussion
Compañías. Les Films Alain Sarde, France 3 Cinéma, Assise Productions, Zoulou Films

________________________________________________________________________________________________________________

Intérpretes:

Fabrice Luchini: William Faber,
Sandrine Bonnaire: Anna,
Michel Duchaussoy: Doctor Monnier,
Anne Brochet: Jeanne,
Gilbert Melki: Marc,
Laurent Gamelon: Luc,
Hélène Surgère: Madame Mulon,
Urbain Cancelier: Chatel,
...Isabelle Petit-Jacques: la secretaria Monnier,


________________________________________________________________________________________________________________


Sinopsis: 

Anna (Sandrine Bonnaire) entre en la oficina equivocada, buscando a un psiquiatra,  y se introduce en la oficina de un asesor fiscal, William (Fabrice Lucchini),  con el que  acaba discutiendo de  su vida  íntima marital con , un asesor financiero. Sus conversaciones iniciales les llevan a una serie de encuentros en los cuales William, preso de la excitación, no se atreve a contar a Anna que no se encuentra en el despacho del especialista que necesita.

_________________________________________________________________________________________________________________

Comentario.

Un film que evidencia como pocos que la atracción entre dos personas no reside tanto en su atractivo físico, que, como mucho, es un señuelo, sino en la situación que da origen a la relación y en la que se sientan las bases de la seducción, estableciéndose desde ese instante quién va a ser el ganador y quién el perdedor en la lucha por el poder que se establece en el seno de cualquier pareja. Anna entra por error en el despacho de un gris asesor fiscal, un hombre maduro, corriente, sin grandes atractivos, lo confunde  con un psiquiatra y le confiesa sus problemas íntimos con su pareja; el hombre se siente intrigado  e incluso  seducido por esa misteriosa mujer que se desnuda ante él.  Descubierto el malentendido ambos siguen con el juego, excitándose y provocándose mutuamente, aunque un plano cenital que cierra el film nos hace entender que lo que más les atrae y los fascina es no sobrepasar jamás ese límite, lo que transformaría su historia excepcional en un relación concreta y material que los acercaría a la cotidianidad y restaría satisfacción a su espejismo.

Cada uno se satisface a su manera y las fantasías sexuales pertenecen a cada cual. Patrice Leconte demuestra además que se puede dar la mayor intensidad sentimental en los espacios más prosaicos, menos excitantes y con puestas en escena que evocan el ambiente de oficina, habitual en la vida de William. Anna, la imaginativa mujer, da clases de danza, algo que se filtra al espectador como sin querer, en un momento en que una compañera de trabajo le pasa una nota con una cita. Nada importa, sólo lo que excita la imaginación del amante. En este caso una simple equivocación a la que se une la imaginación del hombre incrementada por el atractivo de infiltrarse en relaciones ajenas.

El cine francés hace notar su presencia en las pantallas grandes y pequeñas, y en él juega un papel trascendente el voyeurismo, físico y mental en 'Confidencias muy íntimas'; el disfrutar escudriñando a la mujer , mirando por la ventana a Anna y a su marido haciendo el amor, y rastreando en su interior el sentimiento más íntimo que la hace disfrutar; ella, a su vez excita la imaginación del hombre con sus relatos, e incluso alquilando una habitación para practicar el sexo, con la conciencia de que puede ser vista por él desde su ventana.

No parece haberle gustado mucho a E.Rodriguez Marchante del diario ABC : "Buena. (...) es una comedia mientras la cámara se fija en la cara de acelga de Fabrice Luchini y un suave melodrama cuando a donde mira es a la complicada y hermosa cara de Sandrine Bonnaire (...) Es película francesa, y lo es con todas sus consecuencias (...) curioso paisaje sentimental, a medio camino del 'thriller' de emociones y el típico 'bla, bla, bla' del cine francés. (extracto en Filmaffinity).



Comentarios