¿Conoces a Joe Black.? Martin Brest




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Ficha técnica:

Título original: Meet Joe Black
País: Estados Unidos.
Año: 1998
Duración: 173 minutos.

Dirección: Martin Brest.
Guión: Bo Goldman, Ron Osborn, Jeff Reno, Kevin Wade, basado en la obra de Alberto Casella.
Dirección de Fotografía: Emmanuel Lubezky
Música: Thomas Newman.

Productores: Martin Brst, Celia D.Costas, Ronald L Schwary, David J.Wally.
Compañías. Universal Pictures, City Light Films

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Intérpretes:

Brad Pitt: Joe Black
Anthony Hopkins: William Parrish,
Claire Forlaine: Susan Parrish,
Jake Weber: Drew,
Marcia Gay Harden: Allison,
Jeffrey Tambor: Quince,
David S.Howard: Eddie Sloane,
June Squibb: Helen,
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Sinopsis:

William Parrish (Anthony Hopkins), es un poderoso y meticuloso magnate cuya vida se ve alterada por la llegada de un enigmático joven llamado Joe Black (Brad Pitt) que se enamora de su hija (Claire Forlani). Se trata, en realidad, de la personificación de la muerte, con una misión que cumplir en dicho hogar...

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Críticas:

"Historia banal y poco original para que un limitado Brad Pitt pueda lucirse" Esto decía en su momento M. Torreiro, del  Diario El País (extracto en Filmaffinity). ¿Lo mantendría ahora?

Remake de un film de Mitchell Leisen de 1934. Tuvo muy flojas críticas y fue un sonoro fracaso de taquilla en USA (con un presupuesto de 90 millones de dólares recaudó en total en Norteamérica menos de la mitad: 44 millones). Lo peor: su innecesariamente larga duración. Lo mejor: su maravillosa y conmovedora banda sonora. (Filmaffinity)

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Comentario:

La sociedad patriarcal dispone de mecanismos para operar contra cualquier amenaza que socave sus cimientos; uno de los arietes más poderosos contra ese atávico constructo es la aparición en las grandes pantallas de cine de jóvenes de gran atractivo físico que debilitan la imagen del patriarca, entre otras cuestiones porque el cine, al fragmentar la efigie del hombre y la mujer y distorsionar sus proporciones reales, en un juego de convenciones entre la diégesis y la extrediégesis, el campo y el fuera de campo, los convierte en iconos sexuales, Recordemos el primerísimo primer plano de los ojos de Brad Pitt mientras mantiene un contacto erótico con Claire Forlaine, que expresan una gran complejidad de sentimientos encontrados, que definen a un nuevo prototipo de hombre, un personaje sensible y cercano a las mujeres, dotado de cualidades consideradas femeninas, opuesto al paradigma convencional, del que es más difícil de lo que parece desprenderse y que contamina incluso a intelectuales progresistas. Esto  es lo que ha venido ocurriendo desde que Alain Delon saltara a las pantallas, a pesar de haber trabajado con los directores más consagrados del momento (Visconti, Joseph Losey Henri Verneuil..,), proceso que seguimos detectando en los mejores actores de finales del siglo XX y principios del XXI, como Leonardo DiCaprio, al que se le negará el pan y la sal hasta que sea un hombre muy maduro, al que, aunque los directores  más notables de la actualidad ya lo han consagrado y el público lo admira, la prensa lo sigue rechazando, Johnny Deep, el transformista más destacado de la historia del cine de todos los tiempos,o el propio Brad Pitt, que desde que fuera seleccionado por Ridley Scott para un papel secundario de ratero, en Thelma y Louise,'1991, pasando por su colaboración con Neil Jordan en 'Entevista con el vampiro' (entrañable secuencia sobre la diégesis cinematográfica del guapo  chupasangre, que nada tiene que ver con ciertos prototipos actuales), El club de la lucha'  o 'Seven' con David Fincher,  sus papeles de rebelde en 'El rio de la vida' de Robert Redford, y otros trabajos con Malick, Quentin Tarantino, los Coen, Steve McQueen o Marc Forster, no parece tener una trayectiria que se corresponda a la de  un actor tan' limitado' como lo veían, al menos en nuestro país, tras ser etiquetado y estigmatizado con semejante calificativo por M.Torreiro. Es una demostración empírica de cómo trata esta sociedad antigua y antidemocrática a los hombres que, en cualquier campo de la actividad humana, suman a sus propias cualidades un físico atractivo (ya se verá). Recordemos la vida y la muerte del primer guapo del cine, Rodolfo Valentino, cuando jovencitas de veinte años caían rendidas antes hombres a punto de jubilarse y sin ningún atractivo sexual como Spencer Tracy, al que nadie niega su capacidad actoral, aunque sí su papel de galán;  en otros tiempos, (Barroco, Clasicismo, Romanticismo...),  el público se vio obligado a asumir, en representaciones teatrales y operísticas, que los papeles femeninos los asumieran también hombres, o que los niños fueran castrados, como los gatos, para conservar la voz infantil; hoy nos parecerá una crueldad, pero antes era una práctica habitual que se veía con normalidad; el divertimento de los privilegiados no tiene precio.

Es cierto, pero de esto las mujeres sabemos bastante, que los inversores no dudan en sacar provecho de la cualidades físicas de ciertos jóvenes, intentando explotar a actores y actrices como sex-symbols mientras les dura la extrema juventud. Si Alain Delon tuvo su 'Tulipán negro' (película dirigida por un cineasta que no ha pasado a la historia del cine, como Christian Jaque, en 1964), en la que el actor encarnaba a dos hermanos gemelos, de tal forma que cuando uno salía de campo entraba el otro, luciendo los más variados looks de la época: peluca empolvada, coleta y camisa sin abrochar del espadachín, parche de tuerto... , -que luce en 'El Gatopardo de Visconti (1963), que obliga a concentrar las miradas elpúblico en el único ojo, de gran expresividad y picardía, que Delon muestra al espectador y que suple con creces la ocultación de su gemelo-, que venían a demostrar que el hábito en este caso no hacía al monje, Brad Pitt ha tenido su ocasión de pasar a la historia como uno de los jóvenes más bellos, que ha hecho famoso a su director Martin Brest, por esta página de exaltación de la belleza masculina,en la que el joven aparece con el terrible encargo de acompañar a un hombre a la laguna Estigia para realizar su último viaje, que exige una actitud circunspecta que le sienta muy bien. En cuanto a la duración del film, depende de la capacidad del que mira de hastiarse o no viendo a alguien como Brad Pitt.  Recordemos  que en torno a este hecho (no quiero comparar películas que no admiten comparación,  aunque quizás habrá mucho que decir de otros mitos), y, leyendo comentarios en distintos foros, muchos disfrutaron de lo lindo viendo una de las caras más bonitas que Hollywood podía ofrecer en ese momento. Estudios realizados por Universidades de diferentes continentes entre las mujeres, mostraban que éstas elegían como su hombre perfecto a Brad Pitt, no sólo porque era guapo, sino porque tenía cara de niño, lloraba  y sentía como se supone que lo hace una mujer. ¿Será por esto que a sus 52 años sigue teniendo esa expresión inocente y juvenil que parece acrecentarse con el tiempo,al modo de lo que le ocurría a  Benjamin  Button ?. Películas inolvidables, protagonizadas por Audrey Heppburn, son recordadas por el encanto que emanaba la actriz en su opera prima, más que por otros valores de la cinta, que los tiene; cuando uno visita Roma, y como un turista de tres al cuarto acude ala Bocca della Verità,para hacerse la famosa fotografía retirando espantad@ su mano, gira la vista y ve frente a sí los dos únicos monumentos de la era republicana que se conservan en la ciudad (el Templo de la Fortuna Viril y el Templo de Vesta), un sudor frío le recorre la espalda. No es preciso ser cicatero, nosotras nos sumamos al regocijo de ver a la entrañable actriz, todavía una niña.







¿Conoces a Joe Black? es  Brad Pitt, no nos engañemos,  poco importa que sea una adaptación (no un remake) de una obra de teatro del dramaturgo y crítico  de revistas tales como El Día , Horizontes, El Sentido Común, El Diario de las Artes y Politeama (Wikipedia), Alberto Casella, llamada ' La Morte in vacanza', de 1924, que fue llevada por primera vez al cine en 1934 por Mitchel Leisen y protagonizada por Fredric Mark, con el título Death Takes a Hollyday, en la que  la lucha entre Tanatos y el Amor quedaba en tablas, como en la más reciente que comentamos, y el protagonista masculino era  mas acorde con el gusto de Torreiro, El  contexto también era diferente: en 1934 todavía se podía hablar de condes en tono desenfadado, algo que hoy carece de sentido, ya que los privilegiados actuales son Presidentes de un Consejos de Administración; no se pierde nada, se sustituye un potentado por otro, y se sustituye la visión más liberal pre-code, por otra más puritana y estirada, y a la vez cargada de hipocresía, como la imagen que muestra la sociedad actual, con códigos éticos distintos para las diferentes clases sociales. Generalmente acertamos más cuando analizamos el pasado, ya consolidado, estudiado y enmarcado en su contexto colocado en un compartimento estanco con su correspondiente etiqueta, que cuando nos lanzamos a hacer predicciones.



Transcurridos casi dieciséis años desde el estreno del film dirigido por Martin Brest y protagonizado por Brad Pitt, seguimos viendo una historia de amor romántico, protagonizada por un hombre más bello e inocente que su partner femenina,, en la que un hierático y circunspecto actor, que ha dejado atrás la sonrisa, cuando no la risa abierta, del  joven que va a ser atropellado y muerto en un  terrible accidente de tráfico,  por un designio  de  la propia muerte, para usar su cuerpo e infiltrarse en casa del millonario, de cuya hija se enamora. Su atractivo aumenta cuando  se muestra como un novato, un primerizo en la práctica del sexo, porque es la primera vez que se relaciona con humanos, y presencia,  por el contrario,  con gravedad cuántos de estos, que se sientan en torno a la mesa de un Consejo de Administración que  preside William Parrish (Anthony Hopkins), van a ingresar, más o menos pronto en su reino. Nos sigue gustando Brad Pitt y compartimos sus planteamientos vitales.



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