Matrimonio a la italiana. Vittorio De Sica





Ficha técnica:

Título original: Matrimonio  all'italiana.
País: Italia, Co-producción Italo-Francesa
Año: 1964.
Duración: 95 minutos.

Dirección: Vittorio De Sica.
Guión: Renato Castellani, Tonino Guerra, Leo Benvenuti, Piero de Bernardi, basado en una obra de teatro de Eduardo De Filippo.
Director de fotografía: Roberto Gerardi, a.i.c. Technicolor
Música: Armando Trovajoli. Edición Musical: A.T.A.
Puesta en escena: Carlo Egidi
Montaje: Adriana Novelli
Vestuario; Annamode; sastrería para Mastroianni: Zenobi
Diseño de Vestuario de Sophia Loren y Marcello Mastroianni: Piero Tosi
Maquillaje de Sophia Loren: Giuseppe Annunziata
Maquillaje Marcelo Mastroianni: Giuseppe Banchelli y Amalia Paoletti

Productor: Carlo Ponti
Organización general: Jone Tuzi, a.d.c.
Compañías. Productoras: C.C. Champion, s.p.a. (Roma), Les Films Concordia (París)


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Intérpretes:

Sophia Loren: Philomena
Marcello Mastroianni: Domenico,
Aldo Puglisi
Tecla Scarano
Marilu' Tolo
Gianni Ridolfi
Vito Moricone
Alberto Castaldi
Enza Maggi
D'Onofrio Antonietta



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Sinopsis:

Domenico, un hombre de negocios, tiene una aventura con Filomena, quien acaba por convertirse en su amante permanente. Filomena que además es una ayuda imprescindible en sus negocios, tiene tres niños y uno de ellos es de Domenico, pero para conocerlo, la mujer le obliga a casarse con ella.

Una de las mejores películas de la Historia del cine italiano. Consiguió el Globo de Oro a la mejor película Extranjera y dos nominaciones al Oscar:Mejor Película Extranjera y Mejor Actriz (Sophia Loren.




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Comentario.

Antes de comenzar nuestro análisis queremos confesar que amamos Roma, y verla en periodos de
posguerra con los palacios que jalonan la Via del Corso y las calles adyacentes, decadentes, ruinosos, faltos de pintura y con sus habitantes pululando por las calles depauperados, menesterosos, cargados con sus dramas individuales y colectivos, nos enternece más aún y nos hace desear contratar un billete de avión de bajo costo y volver para recorrer las vías por donde iban construyendo su historia de amor/odio Domenico y Filomena, y los escenarios que más tarde transitaría  Federico Fellini con sus cámaras en la magnífica película de carácter documental (-prostíbulos, pensiones baratas, palacios decadentes como mantenida, arrabales populosos...), Roma, que "supone un ejercicio no sólo de autocrítica y cuestionamiento de valores de la sociedad italiana, sino un buen ejemplo de desacralización y de la capacidad de un pueblo de reírse de sí mismo". Pero sobre todo, nos gustaría encontrarnos circulando entre la gente a esa 'buena salvaje', ese monstruo de la libertad, la líbido y la espontaneidad, que era Sophia andando entre hombres, niños y mujeres asombrados, vestida con ese traje tan inocentemente escandaloso que deja a todos boquiabiertos; a la vuelta de la esquina le espera el galán de 'La dolce vitta', el gran Marcello (recordamos su interpretación inigualable de Publico Cornelio Escipión 'El Africano'). esperando en su atrevido descapotable, en momentos en que la gente se vendía por un mendrugo de pan.

El gran maestro del neorrealismo italiano, Vittorio De Sica nos presenta a una diosa convertida en pordiosera, a la que las mujeres reaccionarias y conservadoras fascistas le habían cortado el pelo por ejercer la prostitución durante la guerra, hecho que no hace explícito ni con circumloquios literarios, ni con flashbacks explicativos. Sólo necesita mostrarla escondica en un armario del lupanar, con el pelo  con el objetivo imposible de afear su rostro. A partir de ahí  Sica entra de lleno en el discurso de género, cuando apenas se habían desarrollado los seminarios universitarios y las revistas especializadas, pero entendía perfectamente el mensaje marxista de cómo el rico prostituye a la mujer del pobre y la intercambia por otra más joven,cuando se cansa de ella, bie porque se hace mayor,bien porque ya no le satisface.En los veintidós años en que ha convivido con él, Filomena le ha servido de criada, le ha lavado el culo y los pies a su madre, con cuyas amigas le ha impedido en todo momento entrar e contacto, a pesar de su cambio de look más discreto, peinada con moño y vestida de oscuro;, le ha adjyducada la habitación de la sirvienta y ha cuidado de su fábrica y de sus pastelerías. Mientras todo esto ocurría ha tenido tres hijos, uno de ellos con él, a los que ha dado estudios sisando al calavera señorito.

Cuando se entera de que se va a 'comprar' a otra chica joven y casarse con ella, la mujer mantenida, que se ha ganado el respeto de los vecinos, que la llaman Doña Filomena, finge que va a morir y se casa con el señorito in articulo mortis, resucitando tan pronto como se celebra la ceremonia, hecho que la invalida. Ella más que dinero quiere un nombre para sus hijos, algo que conseguirá negándole una información básica: cuál de los tres hijos, fruto de una noche de amor para ella, de un servicio pagado para él es el suyo. El hechode la paternidad es básico para u hombre, que, para mayor gloria tiene que elegir ente tres varones.

Vittorio De Sica opta por un final feliz  para una historia muy desgraciada. Filomena se casa, como dios manda, con Domenico, Terminada la función, la cámara se aleja, muestra el palacio decadente de Domenico, y comienzan a discurrir los títulos de crédito sobre unas cortinas de color rojo y flecos dorados.






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