Escuchando al juez Garzón. Isabel Coixet.





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Ficha técnica:

Título original: Escuchando al juez Garzón.
País: España.
Año: 2011.
Duración:87 minutos.

Dirección: Isabel Coixet.
Guión: Isabel Coixet.
Dirección de Fotografía: Jordi Azategui.
Música: G.B.
Montaje: Isabel Coixet/Jordi Azategui.
Transcripción: Carola Guerrero/Aitor Labrador.


Producción: Carla Sospedra.
Post-producción/Sonido directo: Andrei Estudi.
Post-Producción de Sonido: Marc Artis.
Compañía. Productora: Wasabi Lab S.L.

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Intérpretes:

Manuel Rivas: entrevistador.
Baltasar Garzón: entrevistado.

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Sinopsis:


Isabel Coixet ha realizado un documental basado en una entrevista que el escritor Manuel Rivas realizó al Juez Garzón porque tiene una hija de 12 años y no quiere que crezca pensando que a la gente que brilla en su trabajo, la castigan precisamente por eso. (Diario El País).


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Crítica:

A Javier Ocaña no le gustó nada el experimento que llevó a cabo en 2011 Isabel Coixet y, que hoy, tras haber sido expulsados  del cuerpo dos jueces  instructores del caso Gurtel, Baltasar Garzón y Elpidio Silva, se nos muestra como un eslabón más de una cadena de despropósitos, que no sabemos dónde nos puede llevar. Se muestra así de contundente en su crítica: "O no nos habíamos dado cuenta de que España era una república bananera, en la que los derechos fundamentales pueden quedar cercenados de forma flagrante, y en la que el cine debe acudir al rescate del indefenso, o simplemente Escuchando al juez Garzón es un trabajo perezoso y complaciente (...) La película, por tanto, es la historia de un doble fracaso: el de la directora, cinematográficamente hablando, y el del protagonista, jurídicamente hablando. "¿Por qué no ha prevaricado?", pregunta Rivas a Garzón, en referencia al asunto de los muertos de la Guerra Civil. (Doble fracaso. (Javier Ocaña. Diario 'El País'). No serás la primera vez, ni en este país ni en otros de una trayectoria democrática más larga, en la que el cine sale en defensa de un condenado, como hizo Balzac, autor de 'La Comedia Humana', con Dreyffus


Carlos Boyero, se pone serio, y , tras solidarizarse con el juez pone alguna objeción: "Da igual que su legítima ansia de protagonismo, le acercara a la peligrosa imagen del Llanero Solitario, que todas las acciones que emprendiera fueran machaconamente reflejadas por los medios de comunicación, que su figura se asemejara a la de una estrella mediática. Lo importante es que aplicaba la ley a los ladrones intocables, a los narcos, a los terroristas de cualquier credo, a los dictadores jubilados y a los antiguos genocidas, a los sátrapas en ejercicio y a los torturadores con licencia, a los que compaginan con cínica naturalidad la política con el gangsterismo. Es normal que embistiendo en frentes tan variados y poderosos tuviera un millón de enemigos, que fuera odiado y envidiado, que la venganza acabara segando su existencia o, en el mejor de los casos, su carrera, que acabaran con su temible poder de forma violenta o turbiamente legal. Que cerraran su boca a perpetuidad o que le despojaran de su autoridad. La película fue épica durante mucho rato y acabó siendo sombría (...) Pero escuchando al juez Garzón tienes un problema, y es que solo le oímos a él, que el interlocutor que tiene enfrente y la directora que filma su testimonio no le plantean ningún interrogante incómodo, se limitan a asentir y a mostrar su fervor y solidaridad con el eterno perseguidor de felonías al que sus enemigos han transformado en víctima (Carlos Boyero. Diario 'El País').

Y no sólo esto  quita efectividad al documental, sino que quizás por esta misma  razón lo dota de mayor autenticidad en relación con la posición del juez castigado, cuya sentencia no se ha entendido bien por la sociedad. Da la impresión de que ha sido concebido en post-producción, como si se hubiera filmado con una o dos cámaras y posteriormente haya tenido que dotarlo de coherencia visual el montaje, como ocurrió con el asalto al Congreso de Diputados por Tejero en 1981. El resultado es mediocre, como realización cinematográfica que reconstruye diegéticamente un momento de nuestra historia, aunque quizás esto le de el valor, como hemos dicho antes de un documento testimonial de la necesidad que tiene la justicia española de someterse a un proceso democratizador como el que están experimentando los otros poderes del estado, fuertemente criticado por la sociedad que, sin embargo, acata todas las sentencias judiciales, incluidas las que han separado a estos magistrados de la carrera judicial.

Garzón, entrevistado por el escritor Manuel Rivas desgrana en una serie de capítulos los hitos más importantes de la transición española desde una dictadura a una democracia occidental: el terrorismo de ETA y la Guerra Sucia, juzgada a partir de los GAL, el control de los Fondos Reservados, la Guerra contra el Narcotráfico, el avance en la implantación de una Justicia Universal y la lucha contra la corrupción, que, finalmente, le cuesta el cargo.  Un juez que busca una equiparación con Falcone, víctima de las mafias en Italia, que se ha movido con chaleco antibalas, es consciente de que es un hombre con carisma que genera grandes amores y grandes odios. Hoy ambos sancionados están de plena actualidad.

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