Underground.Emir Kusturica




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Ficha técnica:

Título original: Underground.
País: Yugoeslavia. Co-produción Yugoeslavia, Francia, Alemania.
Año: 1995.
Duración: 165 minutos.

Direción: Emir Kusturia
Guión: Dusan Kovacevic, Emir Kusturica.
Casting:  JJessica Horváthova-Heta Mantschef. Slobodam Dedeic
Dirección de Fotografía: Vilco Filac.
Música:Goran Bregovic.
Montaje: Branka Ceperac.
Director artístico: Miljen Kljakovic 'Kreka'
Decorador del set: Aleksadar Denic.
Sonido: Marko Rodic.

Diseño de Vestuario: Nebojssa Lipanovic.
Vestuario: : Barrandov Fundus (Matej Matejka)
Jefes de Maquillaje: Josef LLojik, Marie Hélpene Duguet, Milan Jandera.

Productor ejecutivo: Pierre Splenger.
Productores asoiados: Karl Baumgartner, Maksa Catovic
Diseño de producción: Miljen Kljakovic 'Kreka'

Compañías: Ciby 2000 (Paris), Pandora Film (Frankfurt), Novofilm (Budapest),  asociados con A.B.Barrandov. Ciby  2000 Distribution.

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Intérpretes:

Lazar Ristovski: Peter Popara "Negro"
Slavko Stimac: Ivan
Miki Manoflovic: Marko
Mirjana Jokovic: Natalija,
Mirjana Karanovic: Vera,
Ernst Stötzner: Franz,
Srdan Todorovic: Jovan,
Mileva Pavlovic: Jelena,
Bata Stojkovic: Deda,
Bora Todorovic: Golub.
Emir Kusturica: Dealer,

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Sinopsis:

1941. Belgrado, Segunda Guerra Mundial. Marko y Petar, delincuentes y amigos, luchan contra los alemanes. Petar resulta herido y, para salvarse, se refugia en un sótano junto a un grupo de partisanos. Mientras tanto, Marko se convierte en un héroe y, terminada la guerra, será uno de los favoritos de Tito. Sin embargo, mantiene encerrado a su amigo durante veinte años asegurándole que la guerra no ha terminado; así, consigue alejarlo de Natalija, la chica que ambos aman. Cuando, por fin, Petar sale de su escondite se encuentra con otra guerra, esta vez entre serbios y bosnios; sólo ha cambiado una cosa: su país ya no existe. 


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Premios (Filmaffinity):


1995: Festival de Cannes: Palma de Oro - Mejor película
1995: Premios Cesar: Nominada a la mejor película extranjera
1997: Independent Spirit Awards: Nominada a mejor película extranjera

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 Críticas 


Este fin de semana un diario español ofrece a sus lectores esta cinta de Emir Kusturica, y la elección a pocos días de una fecha que ya se está convirtiendo en mítica , el 9 de Noviembre de 2014, en la que en un acto de desobediencia civil a una decisión, no definitiva, del Tribunal Constitucional español, los  catalanes intentan decidir su independencia del estado español, de este  film no es inocente. Algunos podrían definir la película como nihilista y escéptica, aunque la sensación más fuerte que transmite es la de la tristeza y la decepción por la desaparición del estado de Yugoeslavia. Opta por una estética con influencias de Federico Fellini y  de Andrei Tarkovsky, y lo estructura divididiéndolo en tres capítulos, -la segunda guerra mundial la guerra fría  y la guerra que acabó con el que él sentía como su país, Yugoeslavia (1991-2001), cuyo resultado fue la atomización del territorio en varias repúblicas irreconciliables -. Constantemente el film va dando vueltas y viajando desde la vida real a la ficticia, - a través de una película que se está realizando de propaganda oficial sobre los éxitos de estos personajes del partido comunista de Tito-, o finalmente del reencuentro en el más allá de todos ellos. La historia  comienza como un cuento, dedicado 'a nuestros padres y a sus hijos', cargado de nostalgia  por la patria perdida : Érase una vez un país y en el país una capital, Beogrado, (Belgrado)...":  concluida la historia, el hermano loco de Marko, el único diagnosticado como tal, pero no el único que había perdido la razón, mirando a la cámara apela al espectador "Aquí construiremos nuevas casas con tejas rojas, y chimeneas en las que aniden las cigüeñas, con las puertas abiertas a nuestros queridos invitados. Daremos gracias a la tierra que nos alimenta, al sol que nos calienta y a los campos verdes que nos recuerdan  los pastos de nuestra casa. Con dolor, tristeza y alegría recordaremos nuestro país, cuando les contemos a nuestros hijos historias, como si fuesen cuentos: "Érase una vez un país...", mientras pronuncia estas palabras,  a sus pies la tierra se resquebraja y el territorio se divide en partes." Eta historia no tiene final", concluye. ¿Qué quiere decir?

Emir Kusturica se proclamó, sin  amabages partidario de la patria serbia y Milosevic, y él mismo es un ejemplo de lo enrarecida que era la situación de un país, que él sintió grande y que fue desmenuzado con la colaboración de Europa y las Naciones Unidas; occidente había funcionado como la zona en la que el bienestar del hombre superaba al del resto del mundo, pero nunca aceptó, ni acepta del todo, a pesar de las proclamas, ni a las formaciones socialistas, más o menos moderadas, desde la socialdmocracia hasta el partido comunista, ni a los sindicatos que defienden los derechos de los trabajadores, con ataques frecuentes de los lobbys periodísticos; el hombre, desorientado, se aferra a la patria chica, a lo que tiene más cerca lo que alimenta los movimientos centrífugos (separatistas), que hoy están tomando fuerza en los países más centralistas de Europa, especialmente en España e Inglaterra y que está haciendo que Europa se replantee el papel que jugó en la última 'Guerra de los Balcanes', más preocupada por hacer desaparecer un bastión comunista que de conjurar peligros futuros en su propia carne. Kusturica, nacido en 1954, está fuertemente marcado por la destrucción de Yugoslavia, la gran tragedia europea de finales del siglo XX. Siempre quiso participar en la situación dramática de su lugar de origen, tanto en su cine como en sus posiciones sociales. Nacido bosnio y musulmán, se declaró serbio públicamente: su padre era un serbio convertido al islam, y por su parte Emir se convirtió al cristianismo ortodoxo en 2005. El se define como yugoslavo. (Wikipedia)

El cineasta adoptó la nacionalidad francesa, quizás a causa del desengaño de su pueblo, que le duele, como le dolía España a los poetas de la 'Generación del 98', sentimiento que expresa a través de Marko, el personaje que siempre pesca en río revuelto, que, oriundo de una familia burguesa bien situada, se coloca en el partido, construye y trafica con armas y llega a ocupar un papel preponderante en su país en tiempos de Tito. Al final le confiesa a su amante Natalija que "  No podemos vivir en este país con lunáticos, enfermos mentales, psicópatas, maníacos, embusteros, ladrones, criminales...y los etcéteras que cada cual quiera poner ...¿O  sí? No podemos ¿verdad que no?, -duda-. En este país ya no hay sitio para un hombre honrado ". Se suicida mientras hace sonar  un mix de Lili Marleen  y una alarma de las que advertían a la población de los bombardeos. Con el, cuando finalmente muere, desaparece el filósofo y poeta Marko Dren  y con el  la fórmula secreta de la Yugoeslavia de Tito. La imagen con Marko y Natalija, la Eva Braum comunista, dando vueltas en torno a una cruz con un Cristo boca abajo, a la  que se abraza otro espabilado,  "Negro", es corrosiva y muy cínica.

Kusturica, del que es difícil entender el credo actual,- la última película que ha estrenado, te deja absolutamente perplejo (Maradona by Kusturica, 2008)-, emplea un tono irónico, autocrítico en relación con sus compatriotas, y un uso constante de figuras retóricas, - metáforas, símbolos, alusiones y asociaciones de todo tipo-, como la línea férrea del tren, que no sólo comunica y acerca las diferentes zonas de un país (no es  igual que las comunicaciones de un estado se planeen adaptándose a una estructura radial, a que se cree una red entre las zonas más pobladas), pero además parecen simbolizar la tozudez de un pueblo que camina en la dirección que se ha marcado, sin posibilidad de salir de una vía por la que circulan no sólo las máquinas, sino los hombres y los animales; la asociación de los seres racionales y los irracionales, presente en más de una de sus películas, en las que un mono puede ser el mejor amigo del hombre, la ceguera de unos seres humanos que trabajan en sótanos, bajo tierra, fabricando armas contra Hitler, cuando hace mucho tiempo que terminó la guerra y éste fue derrotado, e ignoran que trabajan para enriquecer al amo. Su mirada es cruel y ridiculizante cuando se dirige a los políticos, que no se han corrompido al afiliarse a un partido, sino que ya lo eran antes de entrar en él, siempre seguidos de una primitiva banda de música, allá donde van. La gente los admira, mientras les van las cosas bien, y los siguen en sus tropelías. Tampoco deja escapar la denuncia de que sigue siendo la burguesía, la clase que ascendió al poder en 1789 por medio de una revolución, la francesa, la que tiene la sartén por el mango, representada por Marko, el amigo de tropelías de 'Negro', al que afilia a su partido. Los descendientes de estos personajes rozan la deficiencia mental y son capaces de hacer cual quiercosa para hacer realidad un delirio de su padre. En definitiva un film molesto e hiriente, realizado por un hombre resentido con aquellos que favorecieron la atomización de la república comunista de Tito.

Son precisamente las imágenes grandilocuentes de eventos como el entierro del líder comunista, que muestran la magnificencia de las puestas en escena políticas, a las que asistían los estadistas de todo el mundo, aquellas en las que logra un mayor dominio de su profesión, incrustando de forma sorprendente a sus actores en este material de archivo. También se permite, en estos casos, alguna licencia humorística, aunque con menos carga de mala leche. Hoy parece preocupar de nuevo al hombre la desmembración de los estados y se involucra en 'guerras que no son las suyas', (algo que repiten los personajes de Kusturica sin cesar), ciego, sordo e ignorante en esos túneles que recorren Europa y en los que se hacinan los empobrecidos trabajadores, cada vez en situación más precaria.


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