Filth el sucio. Jon S. Baird





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Ficha técnica:

Título original: Filth.
País:  Reino Unido.
Año:  2013.
Duración:  97 minutos.

Dirección:  Jon S.Baird.
Guión: John S. Baird, basado en la novela  de Irvine Welsh, creador de Trainspotting, que llevo a la pantalla Danny Boyle, "Escoria".
Dirección de Fotografía: Matthew Jensen. Color.
Música:  Clint Mansell.
Montaje: Mark Eckerseley.

Productores: Mark Amin, Christian Angermayer, Jon S.Baird, Will Clarke,, Stephen Mao, Ken Marshall, James McAvoy, Jens Meurer, Celine Rattray,  Trudie Styler.
Compañías: Steel Mill Pictures, Altitude Film Ent.Egoli Tossell Film, Entre Chien et  Loup, Filmgate Films, Maven Pictures.






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Intérpretes:

James McAvoy: Bruce,
Jamie  Bell:Lennox,
Eddie Marsan: Bladesey,
Imogen Poots:Drummond,
Brian McCardie: Gillman,
Emunt Elliott: Inglis,
Gary Lewis: Gus,
John  Sessions: Toal,
Jim Broadbent: Dr. Rossi.

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Sinopsis:


La historia narra lasperipecias de Bruce Robertson (James McAvoy)  un policía que, en su obsesión por ascender, no duda en hacer uso de malas artes con sus propios compañeros, a la par que que recae en sus vicios constantemente. Es adicto a las drogas , el alcohol y el sexo, pendenciero, enloquecido y promiscuo, y sus modales dejan mucho que desear , actitudes que responden a traumas del pasado. A este conjunto de virtudes una la imprevisibilidad en su manera de actuar unida al desprecio hacia quienes lo rodean, estando dispuesto a ganarse un ascenso en su empleo de la manera que sea necesaria. Quizás similar a Torrente, aquel desprejuiciado y maleducado agente encarnado por Santiago Segura. El problema principal para llegar a dicho objetivo está dado en su imposibilidad de alejarse de todos aquellos estupefacientes que consume y que estropean aún más sus conductas. (www.cines.com)

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Críticas:

La película ha recibido muy buenas críticas, aunque curiosamente a Stephen Holden ( The New York Times) no le ha hecho la menor gracia, y considera que 'llegado cierto punto, verla es como escuchar los desvaríos de un borracho cada vez más incoherente y abusivo."

Pero en esta era de posmodernidad y confusión, la provocación máxima en forma de comedia negra, políticamente incorrecta, (sectores poco avisados del público, se levantan de su butaca y se van a mitad de proyección, ante las escenas insoportables por su desproporción, como obligar a unniño de 14 años a hacer una felación), parece que es  mayoría quien disfruta con romper todas las convenciones de la forma más radical;

Isabel Paredes Badía, en su artículo para 'Dirigido por...' hace explícita esta actitud cuando afirma que si Baird en su  primer película "miraba más a cierto cine social británico, en Filth, el sucio deja claro que prefiere adentrarse en el meandro de unas imágenes expresionistas en su distorsión que son el perfecto reflejo del interior de su personajes." (El infierno escocés. Dirigido por...Noviembre, 2014).Es un hecho constatable que el hombre del siglo XXI no sólo ha perdido la inocencia, sino también la esperanza y la fe en la solidaridad  y en los valores que contribuyeron a cambiar la sociedad que surgía de la industrialización y que desembocaron en la única revolución, digna de tal nombre en Europa, que llevó a la burguesía al poder, una clase que se está diluyendo como un azucarillo,sometida a los poderes invisibles que dominan el mundo globalizado. El resultado son estas expresiones del pensamiento desesperado, que se materializan en obras literarias y cinematográficas afectadas por un algo malsano y perverso. que expresaba de forma gráfica Bill Keller,director del diario 'The New York Times', rotativo dispuesto al parecer a plantar cara al desánimo y al individualismo feroz, como se puede observar en la crítica de Stephen Holden: "Estamos viviendo un ambiente de funeral, que deja detrás de sí una isla de juguetes rotos". (Page One: Un año en The New York Times).

Este ambiente lo recoge Isabel Paredes Badía, cuando afirma que el director, aunque minimiza el contenido escatológico y algunos elementos asquerosos de la historia literaria "no se detiene en construir un relato en el que la moralidad del  personaje, bastante peregrina, no es juzgada en momento alguno" (...) y "al final acaba mostrando el vacío moral no sólo del personaje, sino, por extensión, de una sociedad francamente enferma." (opus cit.).

Es sin embargo este carácter perverso y maligno el que atrapa  a Peter Travers (Rolling Stone) cuando afirma, en su breve comentario que  "Filth , dirigida por Jon S. Baird  a partir de un best-seller de 1998, escrito por Irvine Welsh, autor de  Trainspotting, está cableada a punto de estallar. Incluso cuando la película se cae a pedazos, el  brillo loco de McAvoy te golpea a distancia. (Inmundicia. Rolling Stone).

Jordi Costa también se siente atraído por la película de Baird (flme-bofetón, como lo llama Salvador Llopart de 'La Vanguardia), a la que califica con la mejor nota: "El resultado inevitable son, pues, películas, (Trainspotting y Filth) excesivas, avasalladoras, deudoras de cierta escritura cocainómana scorsesiana. A menudo, la poética del exceso se satura y revela sus límites: en Filth, por ejemplo, Baird no parece haber encontrado una solución satisfactoria al problema narrativo de la tenia o solitaria, reflejado en las interferencias alucinatorias de un médico encarnado en clave histérica por Jim Broadbent, pero lo cierto es que este recital exasperado acaba adquiriendo considerable peso específico y culmina en un desenlace valiente y eficaz." (En caída libre. Diario 'El País')

José Arce se suma a las recomendaciones positivas: "Arrolladora adaptación de la novela de Irvine Welsh menos cochina que su referente, sí, pero perfectamente fiel a sí misma en su salvajismo desaforado. No pasará a la historia, pero es recomendable. ("Filth": ¡Escoria! ¡Escoria! ¡Escoria! La butaca.net). Parece pues, que el crítico de The New York Times se queda solo con su enfado; somos muchos los que nos sentimos morbosamente atraídos por películas en las que parece que la humanidad haya desaparecido por completo, aunque luego se nos quede muy mal cuerpo, y no compensamos nuestro desagrado con alucinógenos. Sencillamente nos aguantamos hasta que se nos pase esa mala sensación, Pero al podemos llegar a entender las malas corrientes que se han establecido en el mundo occidental, que yano es emblema de nada.



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