Keep Smiling. Rusuna Chkonia.























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Ficha técnica:

Título original:Keep Smiling.
País: Georgia:
Año: 2012.
Duración: 87 minutos.

Dirección: Rusuna Chkonia
Guión: Chkonia.
Dirección de Fotografía: Konstantine Esadze. Mindia Esadze.
Música: Paata Godzlashvill.
Edición:

AGAT Films & Cie/Ex Nihilo, Alvy Productions, Cinematografiis Erovnuli Centri, Nike Studio.


Dificultad para  obtener los créditos en lengua caucásica, escrita con su propio alfabeto.

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Intérpretes:

Ia Sukhitashvili, Gia Roinishvili, Tamar Bukhnikashvili, Nana Shonia, Shorena Begashvili, Maka Chichua, Olga Legrand
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Sinopsis:

Georgia, Tiflis, 2010. En este concurso de belleza para madres, participan diez de ellas, de las que siete forman parte de la capa social más pobre e intentarán ganar desesperadamente. El premio consiste en un piso y 25 mil dólares.

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Comentario:






Estas fotografías, obtenidas en  cine-invisible.blogs.fotogramas.es, y colocadas en este orden expresan a la perfección el significado de un discurso de denuncia de la situación que vive una pequeña república, escindida de la antigua U.R.S.S., con una población de cinco millones de habitantes, que en el recorrido hacia una democracia representativa ha perdido lo poco que tenía: la dignidad, hecho que testifica la proclama con la que abren el concurso en el que va a ser elegida una 'Miss Madre de Georgia": "La dignidad, la esperanza y la fe, de la Nación/ Somos las esposas/ Somos las mujeres/ Somos las madres/Somos las madres/Somos las madres/Somos las madres de Georgia."

En forma de un gran racconto o flashback. la directora realiza esta especie de thriller,  un retrato nada complaciente con nadie, ni tan siquiera con las mujeres que, arrastradas por  diferentes razones, deciden participar en el espectáculo más denigrante que puede haber inventado la sociedad patriarcal a escala global.  Pero no sólo muestra lo peor del hombre que emerge en este tipo de programas, cualidades como el popularmente llamado 'enchufismo', -participación de una mujer espectacular amante de uno de los promotores, que no es madre-, sino la  diferente formación adquirida  en la época en la que vivían en un sistema en el que el consumismo era una ficción, pero Rusia competía y obtenía los mayores galardones en música clásica, literatura o deporte: unas eran simples amas de casa, pero otras eran virtuosas concertistas de violín, actrices..., que, por lo tanto reaccionan ante estímulos diferentes, sin exceptuar mantener relaciones sexuales con los rectores del espectáculo, con objetivos diferentes: adquirir un piso o  tener su oportunidad ante las pantallas de televisión.

Cuando la miseria y la marginación están a punto de llevarse la poca dignidad que le queda a una madre de varios hijos, desahuciada y en la calle con los menores, se impone la solidaridad de unas mujeres a las que se ha maltratado de formas diferentes, obligándolas a exhibir su cuerpo, publicando fotografías, tomadas por un paparazzi, en revistas-basura de cotilleos, que les crean problemas con sus hijos y que, en definitiva, no supone la mejora de la situación  social o económica para el grupo, sino exclusivamente para la ganadora. Los maridos jugarán un papel triste y partícipe de la corrupción sistémica que padece el país, acuciados por la miseria y la desesperación. Uno de ellos es, probablemente, responsable y beneficiario de una parte de la desgracia de estas mujeres.

Breves insertos nos informan de la situación de múltiples familias en este pequeño país, que viven desde hace más de 16 años en pequeñas habitaciones de viejos hospitales, hacinados con sus escasos objetos personales y sin ninguna esperanza de mejorar su situación económica; los ralos salarios que perciben los trabajadores favorecen los desahucios, que trufan los periódicos de noticias de familias en las calles, epidemia que está traspasando fronteras y llegando a países con una renta per capita elevada como España, tras  una importante reforma laboral, que no garantiza a sus ciudadanos, ni tan siquiera, una vejez como la que han disfrutado sus mayores. Pero Rusuna no pierde la esperanza en la solidaridad de las gentes para cambiar este presente sórdido en el que estamos inmersos, aunque para ello sea necesario que  corra la sangre y se desencadene la tragedia, confirmando de nuevo la dialéctica marxiana.

Una película que está emitiendo el canal 'Sundance Chanel', que seguramente es muy difícil de ver en otros medios, y que aconsejamos a quienes disfrutan de este canal que aprovechen esta ocasión que les ofrece, por unos días, el  videoclub gratuito de  ONO.



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