La importancia de llamarse Ernesto: Oliver Parker.







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Ficha técnica:

Título original: The Importance of being Earnest.
País: Reino Unido.
Año: 2002.
Duración: 97 minutos.

Guión: Oliver Parker, basado en la obra de teatro de Oscar Wilde.
Casting: Celestia Fox.
Director de Fotografía: Tony Pierce-Roberts, b.s.c.
Música: Charlie Mole.
Edición:Guy Bensley.
Director artístico: Paul Ghirardani.
Decorador del set:Ian Whittaker.

Diseño de Vestuario; Maurizio Millenotti.
Diseño de maquillaje y peluquería: Pêter King; Nuala Conway.

Productor: Barnaby Thompson.
Productor ejecutive:Uri Fruchtmann.
Co-producer: David Brown.
Diseño de produción: Luciana Arrighi.
Compañías. Productoras: Good Machine International, Ealing Studios, en asociación con Miramax, Film Council & Newmarket Capital Group, Fragile film.



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Intérpretes:

Rupert Everett: Algy,
Colin Firth: Jack Worthing,
Frances O'Connor: Gwendolen,
Reese Witherspoon : Cecily,
Judi Dench:Lady Bracknell,
Tom Wilkinson: Dr.Chasuble,
Anna Massey: Miss Prism,
Edward Fox: Lane,
Patrick Godfrey:Merriman,
Charles Kay: Grisby.

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Sinopsis:

Jack/ John, un aristócrata de la Inglaterra de 1890,  tiene un secreto que le permite disfrutar de una vida tranquila y respetable en el campo, donde ejerce como protector de la bellísima Cecily. Pero, por otro lado, cuando necesita ciertos alicientes, se escapa a Londres, donde se hace pasar por su imaginario hermano: Ernesto .El objetivo de su último viaje a Londres  difiere del de otras ocasiones: proponer matrimonio a Gwendolen la prima de Algy. La chica, que ignora la identidad del joven acepta la propuesta, pero su madre, la temible Lady Bracknell, que tiene otros planes para su hija, descubre la verdad sobre el origen social de Jack, que, siendo un bebé, fue hallado en una bolsa abandonada en la Estación Victoria por un tal Lor Worthing.  Mientras tanto, Algy, aprovechándose de la preocupante situación de su amigo, decide visitar a Cecily . Al presentarse como Ernesto, descubre encantado que hace tiempo que la chica sueña con casarse con el hermano errante de Jack/John. Pero, cuando el dueño de la mansión,Jack,  regresa con la noticia de que su hermano ha fallecido, las cosas empiezan a complicarse seriamente.

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Comentario:

La adaptación inglesa de la célebre e imperecedera obra de Oscar Wilde  'La importancia de llamarseErnesto',  ocupa un lugar en el pensamiento de Harold Bloom, al que le interesa  cómo el Shakespeare-actor entra en la redacción de este drama, y su relación con Alicia en el país de las maravillas en su última obra 'Come si legge un libro ( e perché), ( 2000), una obra menos pretenciosa que el famoso 'Canon Occidental'  (1994). El escritor, uno de los dramaturgos mas importantes del Londres victoriano tardío, hijo de destacados intelectuales de Dublin, fue célebre en su época por la calidad de sus obras, su actitud social rebelde o su orientación sexual, que le costó indirectamente la vida a la temprana edad de 46 años, al ser acusado y encarcelado y obligado a trabajos forzados por esta razón. Implicado en la nueva filosofía del 'esteticismo', murió, indigente y convertido al catolicismo,  en París, donde había tomado el nombre de Sebastian Melmoth. Un hombre progresista, hijo de un cirujano que fundó un hospital para pobres, adelantándose en varias décadas al nacimiento del Welfare, como ocurrió con otros socialistas utópicos ingleses, y una madre poetisa, que escribía odas para los revolucionarios nacionalistas irlandeses, tenía que chocar con las clases altas, la pequeña nobleza y la burguesía victorianas, que disponían de enormes mansiones en el campo y un necesario piso en Londres.

El título de la obra en inglés, The importance of being Earnest, juega con la palabra Earnest (Ernesto/serio), una voz polisémica que enriquece el significado del anticipo de lo que se quiere decir en su cabecera; fue  la última obra delautor antes de ser condenado. Para el papel de Jack-John/Earnest se selecciona, en la adaptación cinematográfica a Colin Firth, un actor cuyo atractivo reside, precisamente, en su seriedad que apenas rompen unos ligeros esbozos de sonrisa, una característica física y personal que lo rodea de cierto halo de misterio. Se ha acusado a Oliver Parker de convertir esta importante sátira de las clases altas en una obra costumbrista, cualidad que atribuían los críticos a la pieza de teatro. Pero lo cierto es que  Oliver Parker hace un retrato desolador de estas clases.

El interrogatorio a que somete a Jack/Ernesto para decidir si lo incluye o no en la lista de pretendientes de su hija Gwendolin Fairfax, es propio de una sociedad parásita que desconfía de quien trabaja.Preguntas como ¿Usted fuma? merecen un comentario, como mínimo curioso, ante una respuesta afirmativa: "¡Menos mal que,al menos, hace algo¡ " ; o, al indagar sobre sus conocimientos, respira tranquila al recibir una respuesta escandalosa: 'No sé nada'. No saber nada, no hacer nada, usar nombres falsos, inventar hermanos o parientes enfermos, ya sea Bunbury o Ernesto, para vivir como unos auténticos dandys calaveras, era lo que correspondía a los jóvenes de buenas familias, encargadas de sacarlos de los apuros saldando sus deudas, contraidas en lugares de alterne como el Savoy, del que Oscar Wildedecía que "sólo las personas aburridas con brillantes". Incluso la forma en que Jack/John/Earnest trata los libros de una estantería, que nadie consulta, para descubrir el nombre de un padre, del que ya nadie se acuerda, es muy elocuente de cómo trataban los volúmenes, casi todos de contenido militar, cuando se acercaban a ellos.

En esta sociedad patriarcal arbitraria, los hombres podían decidir, cuando las condiciones se lo permitían,  la mujer que iba a ser su esposa, independientemente de su situación en la escala social; de este modo, una bailarina de bodevil, como Lady Bracknell, podía convertirse en una auténtica dama que exigía limpieza de sangre ( al parece lo más importante en una sociedad en la que saber y trabajar eran ocupaciones mal vistas) a los pretendientes de sus hijos o sobrinos. Otros enredos, propios de la comedia, proporcionaban al relato un cierto toque de interés y una liviana inquietud.

Oliver Parker hace una adaptación divertida, no exenta de acritud, de la última obra de teatro del insigne Oscar Wilde, que, como su padre, se adelantó a su tiempo y pagó un alto precio por ello. Los actores, libres de exageraciones e histrionismos teatrales, confieren un todo delicadamente divertido a esta película agradable.



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