De caballos y hombres. Comentario





Ficha técnica, título original, sinopsis, críticas (Pinchad aquí)

Comentario:

De Islandia, con financiación de Alemania y Noruega, nos llega esta curiosa película animalista en la que los hombres y los caballos conviven e interactúan en una pequeña aldea con unas pocas casas dispersas, cuyos habitantes se vigilan entre sí, atentos a cada movimiento del vecino, provistos de sus respectivos prismáticos que funcionan como cámaras de proyección que les permiten vivir historias de otros, como única diversión posible en el lugar . Cada uno de estos vecinos protagoniza un pequeño relato, funcionando como conectores de todos ellos las pupilas de un caballo que introduce la primera imagen de la aventura que el jamelgo va a protagonizar junto con uno de los hombres del lugar, en la que siempre le toca la peor parte al pobre bruto. Tienes un amo que no te merece, le dice un mongol de un barco ruso que transporta vodka  ; sólo en una ocasión se produce a la inversa y es la pupila de una mujer, Solveg (Charlotte Bøving), la que muestra la imagen del percherón, instantes antes de ser objeto de una gran injusticia. Un elemento unificador de los pequeños relatos que constituyen esta macronarración y que recorre la diégesis de principio a fin es un personaje pintoresco en este lejano lugar,  un joven latino, quizás peruano, que recorre este terreno montado en su bicicleta y que admira a los caballos que trotan por la carretera acompañados de sus dueños, un muchacho que representa la única excepción a la máxima de Plauto de que Homo lupus homini est, popularizada por Hobbes, que constituye el bacground del film. En definitiva, un muchacho que admira a los animales, pero debe matar, con el mayor dolor,  al suyo para salvar su vida.

La cámara no se muestra tolerante con el hombre, que no sólo somete a humillaciones y graves esfuerzos físicos a estos nobles animales, rodea con alambradas sus propiedades invadiendo caminos comunales o nacionales despreciando los derechos de los miembros de una pequeñísima comunidad, hace nadar a sus caballos hasta la extenuación, y los somete a todo tipo de abusos innecesario, sino que da la impresión de que quiera implantarles su propia moral, sometiéndolos, si la quebrantan,al más duro de los castigos: la muerte para la hembra, la castración para el macho. La misma muerte que visita con frecuencia a estos hombres excesivos, que se intoxican con alcohol puro, cuyas esposas tan pronto  como les dan cristiana sepultura, compiten por el más apuesto, Kolbeinn, el galán de la aldea, un cincuentón altivo y de buena planta, un carcamal y un canalla que mata su hermosa yegüa porque se ha sentido humillado cuando ésta ha sido montada por un macho en celo mientras era observado por los demás. Solo encontrará la paz y logrará su catarsis cuando su orgullo sea restablecido  mediante un acto de venganza.

El relato de Benedikt Erlingsson, además de ser capaz de recrear el mayor espectáculo del mundo, la convivencia de un hombre, al que parece que sólo ha llegado la civilización a través de sus viejos vehículos,  tractores , los anoraks de colores vivos, que hacen visibles a los hombres en medio de la nieve, y otros artefactos modernos, realiza una autocrítica muy meritoria de sus gentes, que eclosiona en un canto a la vida, el amor, el sexo o la competencia por el macho de las mujeres de la comunidad, teniendo como telón de fondo estos animales tan necesarios para sus vidas; la música crea un clima de ternura y nostalgia por estos brutos, que evoca el cine de Tarkovski. Los hombres y las mujeres abusan de la bebida en estas zonas frías, en las que luce el sol de medianoche; unos y otros son duros aunque ellos son más audaces y corren más riesgos, La cinta termina con una advertencia, una exigencia en estos países del Norte de Europa: "Ningún Caballo ha sido herido en el rodaje de esta película. El equipo al completo son propietarios y amantes de éstos."

Hay algo llamativo para quienes estamos acostumbrados a ver caballos en las películas americanas, que quizás se deba a la forma de estar filmados,y a su aspecto robusto y a la vez de escasa altura, que les de apariencia de rudos percherones, cuyos jinetes casi tocan el suelo con los pies; su forma de trotar, realzada por una curiosa percusión a cargo del creador del score musical,  Davíð Þór Jónsson, que incorpora piezas musicales de Ennio Morricone y Nino Rota, resulta chocante e incluso mueve a la hilaridad, llegando a rozar el ridículo cuando Kolbeinn, elegantemente vestido y a la hora habitual se dirige a casa de su amante, observado por los lugareños que admiran con disimulo su porte principesco a lomos de su jaca. La llamada de la naturaleza se encargará de rebajarle los humos. Más su venganza debe ser pública, como ha sido su humillación; el reflejo de los binoculares darán buena cuenta de que ha sido por fin reivindicado,

Un magnífico realizador que sabe como se construye un relato cinematográfico, haciendo buen uso de todos los recursos audiovisuales a su disposición y que consigue imágenes tan impactantes como la que ilustra el cartel, a la vez que construye su particular 'ventana indiscreta',en la que los reflejos del sol en los prismáticos indican que ha empezado la función y los vecinos se aprestan a asistir a su desarrollo, sacando, algunos de ellos, sillas del interior de sus casas para seguir los acontecimientos con la mayor comodidad,  Cada uno construirá su propio relato visual, encuadrando con sus prismáticos los aspectos que más le interesan, aunque en cualquier latitud del planeta los actos de violencia parecen ser de interés general.



Comentarios

  1. Muy interesante vuestro analisis y enfoque de la situación desde el punto de vista del hombre y la convivencia

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