Una buena receta. Ficha técnica



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EL SÍNDROME DEL 'QUEMADO' Y LA SEGUNDA OPORTUNIDAD


Ficha técnica:


Título original: Burnt
País: Estados Unidos
Año: 2015
Duración: 100 minutos
Género: Drama, economía...

Dirección: John Wells (The Company Men, 2010; Agosto, 2013)
Casting: Nina Gold
Guión: Steven Knight , basado en una historia de Michael Kalesniko
Dirección de Fotografía: Adriano Goldman, ABC
Música: Rob Simonson; supervisor: Dana Sano
Edición: Nick Moore
Dirección artística: Joe Howard
Decorador del set: Tina Jones
Coordinadores de especialistas: Paul Herbert, Ray De-Haan

Diseño de Vestuario: Lyn Elizabeth Paolo
Diseño de peluquería y maquillaje: Daniel Parker

Productores: Stacey Sher, p.g.a., Erwin Stoff, p.g.a., John Wells, p.g.a.
Productores ejecutivos: Bob y Harvey Weinstein, Michael Shamberg, Kris Thykier, David Glasser, Claire Rudnick Polstein, Dylan Sellers, Negeen Yazdi
Diseño de producción: David Gropman
Compañías productoras: Weinstein Company





Intérpretes:

Bradley Cooper: Adam Jones,
Riccardo Scarmaccio: Max,
Daniel Brühl: Tony,
Matthew Rhys: Reece,
Emma Thompson: Dra. Ross Hilde,
Uma Thurman: Simone Forth
Sienna Miller: Helen,
Omar Sy: Michel,
Sam Keeley: David, 
Alicia Vikander: Anne Marie,
Lily James: Sara,
Sarah Green: Kaitlin


Sinopsis:



Tras perder el prestigio por culpa de su carácter y sus problemas personales, el chef Adam Jones (Bradley Cooper), pasado un tiempo, abre con su antiguo equipo un nuevo restaurante con el objetivo de alcanzar la perfección y conseguir las tres estrellas Michelin.

Crítica:


Los críticos de la prensa, situada en un no man's land entre el papel y la virtualidad, compitiendo con los blogueros que han recibido una formación específica, inexistente hace algunos años, se han dividido entre la frialdad más absoluta y la tibieza desarmante ante la última película que ha dirigido para la gran pantalla John Wells, Una buena receta en España, Quemado, en Estados Unidos y Sudamérica, un título que se ajusta más al contenido del film, que podéis ver gratis en Youtube. Obra de un extraño director, a la vez productor, escritor, director de teatro y televisión, líder sindical y Presidente de Writers Guild of America West, entre 1999 y 2001 y 2009 a 2011, una posición que quizá explique su clarividencia en una de las pocas películas que ha realizado para el cine, 'The Company Men', (2010) que predijo la caída de los mandos intermedios de las grandes Compañías, como consecuencia de la crisis provocada por la explosión financiera de la burbuja inmobiliaria, un lastre que siguen soltando estas empresas, ahora en el resto del mundo. Algo que pocos pudieron prever y menos apenas dos años después de la entrada oficial en la primera crisis global, una colaboración que le agradecemos, y que se hace patente en el lugar privilegiado que tiene esta película en nuestra videoteca, entre todas aquellas que nos explicaron lo que nos estaba pasando, frente al silencio de los economistas que se dedicaba a ir por las televisiones culpando a los dirigentes de cada país del desaguisado. Hoy la prensa salmón comienza a recomendar algunas de estas obras de 'ficción'.  Su segunda película como director fue Agosto, un título que circula por senderos paralelos a los de 'Celebración' de Thomas Winterberg, realizada en 2013, dos años antes de la que hoy nos ocupa: Burnt, un joven  maître que sufre, junto a otros colectivos el síndrome del quemado.


El film sufre de un desmedido pragmatismo que le hace perder la calidez de una feel good movie, que es lo que espera la prensa y el público de una película cuyo tema principal es el de un joven chef que aspira a alcanzar su tercera estrella de la Guía Michelin. John Wells, en vez de poner el acento en la exquisitez de los platos que Adam Jones crea, seguirlo en su paseo por los mercados para elegir los mejores ingredientes, ya se trate de frutas, verduras, flores, especias..., nos muestra el estrés que reina en la cocina, los nervios de un hombre quemado, un joven con talento, un inconformista, que enrola en su equipo a los que le ayudaron a conseguir su segunda estrella, éste, sí, bien seleccionado,en función de la capacidad de los hombres y las mujeres que lo componen, sin tener en cuenta su pasado más o menos oscuro, su raza o su condición. De nuevo 'los hombres de la Compañía' invaden el terreno y nos cuentan cómo funcionan los inspectores de la célebre Guía, que no se presentan como tales en los restaurantes, pero que funcionan como máquinas que reproducen siempre los mismos hábitos (media botella de vino, agua, un menú uno de ellos, otro plato diferente el otro), dejando en el suelo un tenedor para ver si los empleados se percatan y lo retiran. Unas prácticas que resultan ridículas contempladas por el ojo crítico de la cámara de Wells. Poco espacio para la poesía en un relato que transcurre, en su mayor parte, entre la cocina y la habitación de Adam, con pequeños desahogos en algunos espacios exteriores, - un puente sobre el Támesis, poco significativo, ya que lo que le interesa representar a Wells es el estado de excitación de su personaje, en la consulta de la psiquiatra que representa Emma Thomson, pendiente de que el joven no recaiga en el alcohol y las drogas o en alguna reunión con periodistas especializadas en cocina que mantienen relaciones sentimentales con los jefes de cocina triunfadores -. Quien esperaba un film agradable sobre cocina en hoteles y restaurantes de lujo debió quedar profundamente defraudado ante una película de aires sindicales, que nos cuenta que el éxito en cualquier profesión se cobra una elevada factura (entre otras cargas el salir quemado del envite), salvo que, como Tony (Daniel Brühl) seas el hijo del jefe. Sería interesante saber quién traduce Burnt por 'Una buena receta'.

La prueba de que ésto es así la ofrecen los periódicos norteamericanos que tildan el film de una película culinaria tan insufrible como el chef al que retrata (Alonso Duralde, The Wrap); de competente, pero no imaginativo (Jon Frosch, The Hollywood Reporter); un plato de chorradas, aburrido y poco apetitoso que merece ser arrojado contra una pared o, al menos, ser devuelto a la cocina (Peter Travers, Rolling Stone); ( Kyle Smith, New York Post) se pone exquisito y dice: "Sería difícil nombrar a una clase de hombres caracterizada por una mayor proporción de grandilocuencia que por chefs: Caballeros, no son SEAL de la Marina, sino mayonesa. Gritar "F - - k you" en el platillo y tirar platos al suelo no te convierte en un tipo duro, solo un idiota."* Se le olvida contarnos a cuanto paga el menú que confecciona un idiota cuando sale a comer o a cenar con sus distinguidos amigos, o si se frecuenta el McDonads, porque no le importa comer como lo hacen los pobres.Hay muchas más críticas de este estilo, pero llama poderosamente la atención cómo lo han visto un crítico colombiano y otro argentino. El colombiano, Gustavo Valencia Patiño, sostiene lo contrario que sus camaradas del Norte: "La película en conjunto contiene todos los ingredientes para una buena receta fílmica, es decir, no es sólo la historia que se cuenta sino el cómo se cuenta a través de la imagen fílmica, dejando un agradable sabor a buen cine (...) La historia, que tiene un ritmo muy fluido y sin complicaciones, se centra en un individuo que sale de su crisis y que vuelve después de tocar fondo, o sea, a la búsqueda de una segunda oportunidad cuando ya nadie confía en él. Es la persona que como cualquier otra, quiere modificar varios aspectos de su vida tanto privada como profesional. Es el chef talentoso que, además de neurótico y tirano en la cocina, se enfrenta a las consecuencias de sus actos pasados, a fracasos y odios, rencores y venganzas..."**

El argentino Leonardo D'Espósito defiende una tesis: "Lo que hace del film ampliamente visible es que deja vivir a sus personajes, las cosas se desarrollan sin golpes bajos y todo parece natural. La manipulación y el lugar común pasan inadvertidos mientras nos interesamos tanto por el protagonista y su entorno como por esos platos. ¿Usted cree no va a cambiarle la vida a nadie? Sí, seguro: no va a cambiarle la vida a nadie. Pero en un panorama cinematográfico donde los fragmentos de vida narrados con gracia escasean, no está ni mal ni de más. " *** Después de leer estas críticas se puede entender con facilidad lo difícil que ciertos cineastas lo ponen a sus críticos para atribuir categorías a  sus películas; no resulta carente de interés que actrices como Alicia Vikander, Emma Thomson o Uma Thurman hayan aceptado papeles tan secundarios como los que defienden en 'Burnt', o que el propio Daniel Brühl se coloque detrás de Bradley Cooper, un actor muy valorado en Inglaterra.

* El drama de alta cocina Burnt es una tostada. New York Post, 28 de octubre de 2015.
** "Una buena receta, John Wells, 2005. Semana, 12 de septiembre de 2015
*** Una nueva receta. Noticias, 29 de enero de 2016

Páginas consultadas: Filmaffinity, Google imágenes

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