Leolo





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Ficha técnica:

Título: Léolo
País: co-producción franco-canadiense
Año: 1992
Duración aproximada: 107 minutos

Guión y Dirección: Jean-Claude Lauzon
Casting: Lucie Robitaille
Fotografía: Guy Dufaux
Música: Tom Waits.
Montaje: Michel Arcand.
Efectos especiales: Louis Craig.
Dirección artística: François Seguin
Decoración del set: Frances Calder

Vestuario: François Barneau

Productores: Léon G. Arcand, Aimée Danis, Isabelle Fauvel, Doris Girard, Lyse Lafontaine,Robert Lantos, Claudette Viau.
Productor ejecutivo: Robert Lantos
Compañía : Alliance Films, Canal +


Ficha artística:


Gilbert Sicotte: Narrador,
Maxime Collin: Leo Lauzon,
Julien Guiomar: abuelo,
Ginette Reno: Madre,
...


Sinopsis:

Un niño llamado Léo Lauzon (Maxime Collin), imaginario y desbordante, que vive con su peculiar familia, atrapado en una realidad demoledora en un miserable barrio de Montreal, trata de huir de ese odioso entorno, creando una fantasía alternativa basada en el plácido mundo de los sueños y las palabras. Así, imagina que es hijo de un tomate italiano fecundado, sobre el que un hombre había eyaculado mirando a las potentes mujeres italianas que trabajaban en el campo, entre las que estaba la madre del protagonista. Orgulloso de su pasado italiano se hace llamar Léolo Lozzone; cree que Italia es demasiado bonita para que sea solo de los italianos. Miembro de una familia proclive a la locura, Léo (Léolo) es el único que se salva de ella, gracias a sus ensoñaciones: "porque sueño, yo no lo estoy", repite. Su vecina siciliana Bianca, mayor que él, de la que está enamorado, o el Domador de Palabras, que recopila versos y frases para salvarlas de la basura, fuente de inspiración de su escritura, marcarán su paso a la adolescencia.

Crítica:

Jean Laude Lauzon fue un realizador canadiense de gran talento, que murió en un accidente de avión a los 39 años de edad en 1997, dejando como legado tan solo dos películas. - Un zoo la nuit, 1987 y Léolo, 1992 -,  y una en preparación. Léolo fue nominada a la Palma de Oro de Cannes y dejó una huella imperecedera en quien tuvo la suerte de verla. Fue una de las películas con las que este blog inició su andadura, y, hoy, cuando el cine se convierte en protagonista de un nuevo certamen de cine, la Mostra de València-Cinema del Mediterrani, queremos volver sobre este film, al que Carlos Boyero homenajeó en su crítica a la última película de uno de los cineastas de mayor talento de la actualidad Asghar Farhadi.


Léolo, cuyo apellido coincide con el del director, muerto trágicamente en un accidente de avión cinco años depués, es un poema escatológico, crudo y provocador, que no permite la evasión del espectador. Jean-Claude Lauzon crea una diégesis de la pobreza de los países desarrollados, generalmente olvidada  y ninguneada, absolutamente distópica, degradante, cruel, en la que no es fácil sobrevivir sin caer en la locura. La mente de Léolo viaja a Italia, un país mediterráneo, a un medio rural en el que la miseria, lo único que él conoce, se hace más llevadera con el contacto con la naturaleza, y no corre el riesgo de que le rompan la nariz por el monopolio de la recogida de la basura.

El único libro que hay en casa, que se utiliza para fijar la mesa, y su relación con el Domador de palabras, serán su vía de escape, en una familia que se siente safistecha si todos sus miembros han realizado su deposición diaria; los niños juegan con animales vivos, y el despertar del sexo se basa en el voyeurismo. Sólo el más fuerte puede sobrevivir en este mundo miserable que Jean-Claude Lauzon conoce bien, mientras una voz en off nos ayuda a transitar por él.

Hay algo indiscutible en este film: es difícil de olvidar.

Consultadas las páginas Imdb, Filmaffinity y Wikipedia

Trailer en Youtube


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