Bohemian Rapsody. Crítica





Esperando a  Freddie Mercury


LOS GRUPOS NO FRACASAN, SE SEPARAN


Ficha técnica, sinopsis. (Pinchad aquí)


Bryan Singer, realizador neoyorquino y artífice, junto con David Hayter en sus orígenes,de los X-Men, se atreve con la biografía de uno de los músicos de rock más peculiares, una rara avis en el universo de Sus Majestades , satánicas o no, al que se le perdonó sus maneras horteras en el escenario y su vis operística, una voz inusual en el universo de la música electrónica, unos intérpretes y creadores que buscan ante todo la expresión, la representación de lo que necesita ser liberado como acto creativo de unos músicos ajenos a las convenciones, que revolucionaron la música, como ocurrió con las demás artes, desde finales del siglo XIX y a lo largo del XX, una renovación que las transformarían para siempre.

En muchos aspectos Bryan Singer demuestra haberse documentado sobre el funcionamiento de los grupos electrónicos que, construyen un sonido propio y único que los caracteriza (muchos no logran jamás ésto), una formación  que, con frecuencia, tiene como consecuencia efectos no deseables ni deseados, como la lucha de egos, o el interés de los managers en disgregarlos separando a aquel que consideran el líder, el que tiene más carisma y obligándole a apoyarse en músicos más mediocres que aquellos con los que nacieron y se desarrollaron. 'Los grupos no fracasan, se separan', se dice en el film en un momento de crisis. En este aspecto Bryan Singer abre una ventana al conocimiento de aquellos que, cuando nacieron, concentraron a su alrededor más gente que Ghandi o Martin Luther King, una imagen que repite en diferentes ocasiones, consciente de la megalomanía del público.

Sin embargo Singer parece haber buscado la desacralización del líder, Freddie Mercury, conviriténdolo en un gilipollas, (no existe un sinónimo pertinente) prepotente, dominante, ridículo (Rami Malek, exagera la dentadura del cantante, que jamás se quiso corregir para no perjudicar la potencia de su voz, y sus rasgos extravagantes, en un cuerpo famélico y capitidisminuido respecto al del cantante de origen parsi, un nombre que designa a una comunidad religiosa del Este de la India procedente, al que en la jerga juvenil, que no entiende de matices, llaman en la calle 'paki'), caprichoso, sustrayendo al espectador los momentos trágicos del final de la vida del personaje, verdaderamente truculentos, sustituído por un grandilocuente epitafio.

Singer convierte, de este modo, su película en un prolongado videoclip promocional, que culmina con un concierto espectacular, organizado por una ONG, al que asisten miles de espectadores y acuden las estrellas del momento, que emociona a los espectadores con un mini-concierto en el que pueden escuchar canciones emblemáticas a sus ídolos de las décadas de los 80 y 90 del siglo XX (We are The Champions), un broche final que deja que todos se vayan del cine 'bien contents'. 




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