El último voto. Joshua Michael Stern. Ficha técnica y crítica





Todas las grandes civilizaciones han seguido el mismo camino: de la esclavitud a la libertad, de la libertad a la abundancia, de la abundancia a la complacencia, de la complacencia a la apatía y de la apatía de nuevo a la esclavitud. Si queremos ser la excepción en la Historia debemos romper el circulo, porque aquel que olvidan supasado están condenados a revivirlo. Molly.


Ficha técnica:


Título original: Swing Vote
País: Estados Unidos
Año: 2008
Duración: 119 minutos

Dirección:  Joshua Michael Stern
Guión: Joshua Michael Stern, Jason Richman
Casting: Mary Vernieu, CSA & Venus Kanani
Dirección de Fotografía: Shane Hurlbut, ASC
Música: John Debney
Edición: Jeff McEvoy
Dirección artística: Mark Zuelzke
Decoración del set: Michael Dead

Diseño de Vestuario: Lisa Jensen
Jefe de Departamento de maquillaje: Francisco X.Pérez
Responsable de peluquería:Jennifer Bell

Productores: Jim Wilson & Kevin Costner
Productores ejecutivos: Robin Jonas, Ted Field, Terry Dougas, Paris Kasidokostas Latsis
Diseño de producción: Steve Saklad
Compañías productoras: Treehouse Films, Touchstone Pictures, asociado con Radar Pictures & 1821 Pictures


Intérpretes:



Kevin Costner: Bud Johnson,
Paula Patton: Kate Madison,
Kelsey Grammer: Presidente Andrew Boone,
Madeline Carroll: Molly Johnson,
Dennis Hopper: Donald  Greenleaf,
Nathan Lane: Art Crumb,
Charles "Chip" Esten: Lewis,
Stanley Tucci: Martin Fox,
George Lopez: John Sweeneym
Willie Nelson: él mismo,
Judge Reinhold: Walter,
Richard Petty
Mare Winningham: Larissa Johnson,
Mark Moses: Attorney General Wyatt,
Nana Visitor: Galena Greenleaf.


Sinopsis:


El día de las elecciones un apagón estropea el sistema y el voto de Bud no queda contabilizado. Cuando los candidatos a Presidente empatan en Nuevo México, su voto se convierte en decisivo.


Lo que se dice:


Nota media en Filmaffinity de 5,1, obtenida de la media de 2,764 votos

Los argumentos que se han dado por parte de los críticos son que Kevin Costner se reencarna en James Stewart para interpretar a un héroe anónimo que personifica el ánimo de superación de un país (Javier Ocaña, diario 'El País'); una de las películas más sorprendentes y políticamente sugestivas que salieron de Hollywood en 2008 (Manohla Darguis, The New York Times); el verdadero mensaje del film es que nuestro sistema político no anima a los políticos a decir la verdad, sino a decir lo que los votantes quieren oir. Y la prensa les ayuda en este proceso (Roger Ebert, Chicago Sun Times).

Crítica:

Joshua Michael Stern realiza este film en 2008, cuando ya sonaban tambores de guerra económica y Wall Street estaba a punto de dar el pistoletazo de salida a una crisis que iba a cambiar el mundo para siempre y revolucionar los modos de producción dando paso a una nueva era, que se iba a llevar por delante a esa white trash americana y a esos rednecks que forman el núcleo duro de la América profunda, a la que ya se había dado un buen golpe con la deslocalización de las empresas y la globalización, que iba sustituyendo a los trabajadores norteamericanos por otros mejicanos que trabajaban el doble y cobraban la mitad, una política laboral que fomentaba el racismo entre los que dependían de un sueldo. Con estos mimbres la mirada de la hija, Molly, una niña de once o doce años superdotada, representada por Madeleine Carroll que debuta en el cine, es muy crítica y sus análisis profundos no corresponden a su edad,  se siente parte de un electorado independiente, porque comparte con otros muchos la idea de que el bipartidismo imperante en los Estados Unidos ha desatendido a los obreros y a los pobres, a la vez que, y a pesar de todo, responsabiliza en parte a los suyos y anima a votar a su padre porque cree que todos están obligados a participar en el desarrollo del contrato social, en constante renovación,  para que su país no camine hacia la tiranía de unos pocos.

La casualidad ha querido que quien no era ni siquiera indeciso, se convierta en decisivo, ya que su voto quedó atascado en la máquina y debe votar de nuevo con el objetivo de provocar un desempate entre los dos partidos, demócratas y republicanos, que se alternan en el poder desde el comienzo de la democracia. Las primeras espadas de las poderosas televisiones de Estados Unidos. -Jay Leno, NBC; Larry King, CNN; David Letterman, NBC; Charlie Rose, CBS...-, ocupan importantes espacio llevando su espectáculo a la política, y se enfrentan a un hombre tosco, cervecero, músico, pescador y deportista, que no es consciente de la importancia de la decisión que debe asumir, de la que los voceros de las diferentes tendencias afirman que depende el futuro del mundo civilizado. Los partidos más importantes sacarán toda su metralla, y los conservadores no dudarán en ponerse al frente de casos como la 'defensa de la vida', del medioambiente, del matrimonio gay y lo que haga falta, robando su discurso a los demócratas. En principio los más poderosos hacen uso de sus satélites , -pilotos de carreras y otros miembros del famoseo-, y de todos aquellos que les deben favores, por pequeños que sean, para ganarse el voto de un hombre, presionado por su hija, que no tiene ningún proyecto de vida porque carece de toda formación. Incluso los haters son tan interesados como los demás, porque no hablan desde la barra de un bar como los compañeros de Bud, las víctimas del sistema económico, sino desde importantes medios de comunicación, que tiene su pequeña cuota de aparente 'disensión' del establishment del que forman parte dando entrada en el juego a la corrupción en forma de soborno al votante.

Para contar esta historia conocida, muy elaborada por unos cineastas que están acostumbrados a este tipo de denuncias en un país que sólo ha conocido la democracia, por muy imperfecta que sea, el director opta por un lenguaje muy conservador, un estilo que conviene a una historia que se repite sin cesar, porque el hombre ha olvidado su pasado, como afirma Madeleine. Bud quiere mantener la custodia de su hija, pero no se interesa por nada de lo que hace la niña, ni por sus inquietudes políticas, culturales o de cualquier tipo; una descripción del redneck nada satisfactoria que abarca injustamente tanto a quien quiere salir del agujero, como al que está a gusto en él, un mensaje que acabará entendiendo hasta un hombre como el protagonista del film. Una buen crónica política, un análisis válido para cualquier lugar del mundo, a pesar de la particularidad que entraña cada sistema electoral.producto del contrato social de que habla la niña, que recibe en la escuela los conocimientos que precisa para entender la realidad y  hacer de su padre un hombre comprometido, que no se deje encandilar trapar por la indiferencia, y una madre enganchada a las drogas a la que ya no puede salvar. Bud no es un héroe anónimo, ni un socialista utópico como Capra y su fetiche James Stewart, sino un representante de la masa de votantes, un porcentaje demasiado alto de los cuales, no saben lo que quieren votar el día antes de las elecciones, y como le ocurre al protagonista, ni tan siquiera le interesa quien pueda ganarlas. Molly, representante de las novísimas generaciones, que aspira a ser veterinaria o directora de banco, sacará, como ocurre muy a menudo, a sus padres de la aceptación pasiva de la marginación a que están sometidos. El verdadero mensaje, como decía Roger Ebert  es que nuestro sistema no anima a los políticos a decir la verdad, sino a decir lo que los votantes quieren oir. Y la prensa les ayuda en este proceso. Totalmente de acuerdo.

Páginas visitadas: Filmaffinity.



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