Aquaman. James Wan. Crítica






EL TRIUNFO DEL MESTIZAJE


Ficha técnica, sinopsis, lo que se dice (Pinchad aquí)



Crítica:



Si quisiera mantenerme fiel a mi compromiso de realizar valoraciones constructivas, como aconsejaban los críticos/cineastas de 'Cahiers du Cinema', y considerara que no podía decir nada positivo de la primera inmersión de James Wan en el género fantástico y de ciencia-ficción que adapta al cine novelas gráficas de las grandes productoras del cómic DC y Marvel, aunque también de otras compañías más pequeñas, si  esto ocurriera, decía, debiera dejar de escribir ahora mismo. Sin embargo es justo valorar el intento del joven cineasta asiático afincado en Norteamérica, un mestizo en definitiva. James Wan, de proporcionar a su público su propia visión de la cultura occidental, especialmente anglosajona, por lo que juega un gran papel la leyenda artúrica, y defender abiertamente el mestizaje, objeto de discriminación entre los diferentes actores de esta peculiar historia,  tras señalar las contradicciones entre los hombres (arriba-abajo, en el mar-en la tierra...), un análisis que completa con brillantez en la extradiégesis, mediante la elección de un actor maorí , Temuera Robinson en el papel de Tom Curry, y Nicole Kidman, una mujer caucásica de origen británico, que representan el papel de Atlanna, para representar a los progenitores del héroe mestizo. Muy interesante.

Dicho esto, si pasamos al análisis de la realización de la película como obra poética que nos habla del nacimiento de un héroe que se desenvuelve en el mar igual que en tierra, que interpreta un actor de un físico agresivo, primitivo, feroz, dotado de una gran belleza salvaje, un rubio de ojos azules, incapaz de, con un cuerpo y una cara tan  potentes, llegar a la altura de los talones del canijo Robert Downey, Jr. cuya vis cómica no alcanza ni de lejos, a pesar de que sus chistes se concatenan sin solución de continuidad, se pueden aceptar las críticas que denuncian, no ya el exceso del metraje del film, un mal muy extendido, sino la malsana sensación de percibir que las dos horas y  medias que dura este relato pesan anímicamente igual que si hubieran transcurrido dos años y medio, después de haber sido asaltado en más de una ocasión por la tentación de abandonar sin complejos la sala de proyecciones. El mutismo de los espectadores al salir del patio de butacas es muy elocuente.

Da la impresión de que una Barbie pelirroja, Amber Heard en el papel de Mera, y su Kent particular, el impactante Jason Momoa, que encarna a Arthur, el rey auténtico y el único capaz de arrancar de sus guardianes el tridente que representa el poder, han caído en una pecera repleta de adornos multicolores y fluorescentes, iluminada a la manera del país de los Na'vi del reino ficticio que Camerón imaginó en su superproducción de Avatar, conservando uno y la otra sus atributos sexuales masculino y femenino bien diferenciados, algo que vigila con esmero Marvel, no así DC Comics  Imágenes barrocas, recargadas, afectadas de horror vacui rellenan los encuadres sin dejar ni un pequeño hueco; miriadas de naves con forma de peces siguen cualquier movimiento de los jefes, y el inmenso barullo, incrementado por incendios no siempre justificables, restan cualquier amago de tensión que pueda implicar al público en la proyección. Los colorines infantilizan más que embellecen un relato sin pies ni cabeza, en el que Patrick Wilson juega un triste papel de hermano resentido y finalmente derrotado.No se entiende bien por qué Willem Dafoe ha aceptado este oscuro papel de Visir, que da pie a los momentos Malick de intensidad metafísica incomprensible.

Las buenas intenciones señaladas al principio de esta entrada no palían este desastre, e incluso hay críticos que aprovechan para cargar, de paso, contra el subgénero fantástico y de ciencia-ficción de las adaptaciones de cómics, que producen grandes rendimientos a unas compañías, entre las que Marvel está mostrando su superioridad desde los mismos títulos de crédito. Algunos críticos alegan en su defensa que , si bien Aquaman nunca será un icono, resulta más divertido, porque no se toma a sí mismo en serio, que otros personajes como 'Superman' y 'Batman' (Richard Roeper, Chicago Sun Times). Es este aspecto divertido y en la idea que rige el título lo que le ha ganado el mayor número de adeptos. No sé si esto será suficiente para que no se decepcione quien acude al cine atraído por ese 6,5 de media que reflejan algunas páginas, y por el carisma de un cineasta que renovó el cine de terror que se hace en Norteamérica, con sagas como Insidious o Expediente Warren.

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