Destroyer, una mujer herida.Karyn Kusama. Crítica.






QUE EL INFIERNO CON LOS OTROS YA LO DIJO SARTRE, PERO ¿QUÉ OCURRE CUANDO EL INFIERNO SON ELLAS?  (Laura Fernández, diario 'El Mundo')



Ficha técnica, sinopsis, lo que se dice (Pinchad aquí)


Crítica:


La cineasta neoyorkina, siempre dispuesta a realizar su 'twilight' particular para chicos, cambia en esta ocasión un tanto el tercio y en vez de regalar la vista masculina con mujeres como Charlize Theron o Megan Fox, opta por 'destruir' físicamente a un icono de la belleza femenina, Nicole Kidman, y lo hace alejándose de la limpieza de la estética indie y optando por una película, sucia, trash, distópica, desagradable incluso en los momentos en los que, a pesar de concentrarse en un garito infame, teóricamente debiera imponerse algún tipo de felicidad, acorde con la naturaleza y la ralea de los individuos que integran un grupo de delincuentes con rasgos de secta en torno a un líder. Incluso estos momentos son bizarros y los integrantes de la banda están sometidos a un terror reprimido, indisimulado, y conminados a medir bien sus palabras, sus gestos, la persona con la que deciden desfogarse fumando o bebiendo, en un ambiente con una atmósfera que se puede cortar con las tijeras. Forma parte del estilo de Kusama estructurar sus relatos de forma circular, enlazando el principio con el final, un desenlace que adquiere pleno sentido cuando el espectador ha recorrido su particular vía crucis, en un tiempo que avanza y retrocede siguiendo un bucle interminable, aunque sorprende el final místico, el momento Malik, con el que da por finalizada su historia, con el rostro de Kidman iluminado por un aura luminosa, con la vista elevada hacia un cielo repleto de aves, mientras unos niños parlotean sin dejar de mover sus skates, contemplados desde el retrovisor en el que yace Erin.

Ella, Erin Bell, es la mala, la villana, la que lo arruina todo por un momento de gloria, por la experiencia intensa e insana de pasar 'al otro lado', que supondrá un antes y un después de una mujer de belleza excepcional convertida por una yonki que no puede ni cuidar de su hija. ¿Es un film feminista? Sinceramente creo que sí; la mujer comete errores, pero son equivocaciones habituales como las que han marcado el paso del hombre al lado oscuro desde la época de la Iliada, y han sido contemplados como héroes, aunque hayan ido arrastrando su remordimiento por el mundo o se hayan arrancado los ojos. Un film muy diferente, muy alejado de la 'feel good movie'  y del entretenimiento liviano y banal que buscan las masas, pero que puede satisfacer al cinéfilo, ávido de ver algo  nuevo, un avance en la representación. Kusama puede complacerlo.

La actriz australiana ha seguido el mismo camino que otros compañeros suyos de profesión entre los que se encuentran Cristian Bale, Gary Oldman, Viggo Mortensen o Melissa McCarty, que con esta metamosfosis evidencian que no son solo caras bonitas que se ajustan a los roles de masculinidad y feminidad dominante, sino que muchos moldes que habían impuesto las convenciones. La imagen de Kidman no es única, y, cuando camina mostrando su espalda en un contexto diabólico, devuelve al espectador una representación ambigua de un hombre o una mujer acosados por el alcohol, las drogas y su propio infierno interior. Muy recomendable.

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