Tucker. Un hombre y su sueño. Francis Ford Coppola. Crítica.







Es una película en torno a los problemas de crear nuevas ideas y que sean aceptadas. Es un conflicto entre un grupo de personas de mentalidad  puramente burocrática frente a la innovación creativa (...) Gracias a esta película, la gente va a tener una idea más clara de la lucha que debe tener una persona creativa para hacer reales sus ideas. Son las ideas y la fuerza personal de un hombre creativo lo que al final importan.




Ficha técnica, sinopsis, lo que se dice (Pinchad aquí)



Crítica:


'Tucker. Un hombre y su sueño', dirigida por Francis Ford Coppola y producida por George Lucas, así como el breve making of que acompaña a la película en formato de vídeo, debiera figurar como 'película de cabecera' para que todos entendiéramos la materia de que están hechos los sueños, y los pequeños matices que construyen una barrera invisible entre hombres que parecen combatir en la misma trinchera,y que algunos integraron en un movimientos renovador del cine que denominaron 'Nuevo Hollywood', por influencia de la Nouvelle Vague que potenció al autor frente a las compañías, y deconstruyó géneros genuinamente norteamericanos, especialmente el western y el cine negro. Un movimiento que ha sido reconocido fundamentalmente por el público, no así por la crítica que sólo parece tener en cuenta a uno de sus militantes, Coppola y su trilogía de 'El Padrino', curiosamente realizada por encargo para saldar sus deudas .

Lo que separa el discurso de Francis Ford Coppola y George Lucas es lo que distancia al hijo de un compositor y director de orquesta oscarizado como Carmine Coppola, y al de un pequeño comerciante, propietario de una modesta tienda de escritorios de una ciudad paradójicamente llamada 'Modesto', California,  que impuso un plazo a su hijo para perseguir sus quimeras, un chico que en su adolescencia soñaba con ser un piloto de carreras profesional, una pasión que se refleja en 'American Grafitti', una pasión que se truncó cuando el joven sufrió un grave accidente de tráfico. Para Coppola lo importante es soñar, participar, no tanto ganar; Lucas, consciente de que su tiempo era limitado, emplea en su expresión un campo semántico muy significativo: problemas, conflicto, lucha, fuerza personal...La realidad se encargaría con el tiempo de poner límites también a esa fuerza personal, enviando a un aviso a su corazón que le advertía que ésta no era limitada, aunque la 'Fortuna' no pudo impedir que el 'huracán creativo' fundara empresas pioneras que lo pusieron al frente de compañías de innovación tecnológica aplicada al cine, que participó en la creación de atmósferas y universos visuales para la mayoría de producciones de sus colegas, fueran 'wonder boys' o no, algo que algunos no le han perdonado nunca.

Tucker se beneficia de la pasión de un hombre, amante por tradición de los coches, Francis -Carmine puso a su hijo el nombre de Ford en homenaje al famoso fabricante de automóviles -, y Lucas, que se jugó su vida adolescente por conducirlos, una emoción que tiene traducción en la película, cuya imagen se resuelve en una suerte de anuncio hiperrealista continuado, que contiene una imagen excepcional: Jeff Bridges, interpretando al empresario y diseñador de automóviles Preston Tucker, fotografiado junto a un anuncio realizado en tamaño natural que contiene su propia imagen, sin que apenas se pueda distinguir una instantánea de la 'realidad' de la ilusión producida por la 'ficción' (es bien sabido que la diferencia entre ficción y realidad dentro del cine, otra suplantación de lo que entendemos como real, es una entelequia que deriva en un constructo generalmente admitido, aun a sabiendas de su naturaleza falsaria). La imagen del Tucker Torpedo arrebata incluso el protagonismo a su creador ya otro innovador tan particular como Howard Hughes, un visionario hipocondríaco que se volcó en la construcción de aviones, que atraviesa tangencialmente el film en un papel secundario, en el que la familia de Preston ocupa generalmente la pantalla. 

De la descripción del background se encarga con brillantez George Lucas en la introducción al making-of. Con toda probabilidad, la mayoría de  aquellos que dedican su vida a una actividad creativa entenderán a qué se refiere Lucas cuando afirma que existe un conflicto entre todos los que, auto-proclamados expertos en diferentes manifestaciones artísticas, cuya mentalidad burocrática, su apego a puestos que han conseguido, a veces con dudosos conocimientos, y los que se juegan todo por innovar, a costa de recibir como pago la incomprensión o la poderosa obstrucción de quien goza de privilegios en el área que se pretende renovar y modernizar. Según Lucas, gracias a la película, los espectadores va a tener una idea más clara de la lucha que debe sostener una persona creativa para hacer reales sus ideas. Son las ideas y la fuerza personal de un hombre creativo lo que al final importa. Son los sueños, dirá Coppola. Esa es la diferencia entre ambos que se traduce en el lenguaje.

Es bien sabido que podemos disfrutar del cine en la sala de proyecciones, pero también en el salón de nuestra casa, con siportes que tienen cada vez mayor definición que repercute en la calidad del sonido y la imagen.

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