Dobles vidas. Olivier Assayas. Ficha técnica



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TRIUNFAR SIN HERIDAS


Ficha técnica:


Título original: Doubles Vies
País: Francia
Año: 2018
Duración: 107 minutos

Dirección: Olivier Assayas
Guión: Olivier Assayas
Casting: Antoinette Boulat
Dirección de Fotografía: Yorick Lesaux
Edición: Simon Jacquet
Supervisor efectos especiales: Sara Helmlinger

Diseño de Vestuario: Jürgen Doering
Jefe de Departamento de maquillaje: Bernard Floch

Productores: Charles Gillibert
Productor ejecutivo: Sylvie Barthet
Diseño de producción: François -Renaud-Labarthe
Compañías productoras: CG Cinema, Vortrex Sutra, Arte France Cinema, Canal +, Cine +, Cinécapital; distribución: BTeam distribution.


Intérpretes:



Juliette Binoche, Selena,
Guillaume Canet: Alain Danielson,
Olivia Ross: la amiga de Laura,
Christa Theret: Laure D'Angerville,
Antoine Reinartz: Blaise, el librero de Arlés, 
Pascal Greggory: Marc-Antoine Rouvel,
Violaine Gillibert: Paloma, la amiga de Marc-Antoine,
Vincent Macaigne: Léonard Spiegel,
Nora Hamzawi: Valérie,
...


Sinopsis:


Alain, un prestigioso editor parisino, y Lónard, uno de sus autores más veteranos, se resisten a aceptar el mundo digital y la crisis de la mediana edad. Cuando se reúnen para debatir sobre el nuevo manuscrito de Léonard. Alain debe encontrar una manera elegante a Léonard que se está quedando atrás, de exponerle sus dudas, mientras que la esposa de Alain, Selena, cree que por fin Leonard ha conseguido realizar su obra maestra.


Lo que se dice:



El film ha sido relativamente bien aceptado por la prensa y el público, como lo evidencian los datos volcados en páginas como la española Filmaffinity que le otorga una media de 6,8 puntos, basados en 1098 votos, o la norteamericana Imdb que rebaja esta nota a 6,2, basada en una muestra mucho menos amplia en este caso: 244 opiniones. El Tomatometro de la página Rotten Tomatoes  da un índice de aceptación para 'Non Fiction', (título en inglés), de la prensa del 89%; no hay datos de público.

Los argumentos que se dan son que Olivier Assayas es una película que todavía es capaz de atrapar retazos de vida (Miguel Ángel Palomo, Filmaffinity); comedia ligera de infidelidades, género que propicia un ingenioso juego de desdoblamientos en el contexto de una mirada, tan incisiva como documentada... (Jordi Costa, Diario 'El País'); una película brillante, divertida y profundamente lúcida (Luís Martínez, Diario 'El Mundo'); un film en el que los personajes hablan sin parar del mundo editorial (Nando Salvá, Diario 'El Periódico'); un simple pantallazo sobre las profundas transformaciones que están convulsionando los modos de producción (Rosa Labrandero, Cinelodeon.com)...


Crítica:



Para entender bien a qué nos referimos cuando calificamos el film que dirige el francés 'Olivier Assayas' como 'pantallazo', lleno del encanto que desprende la burguesía francesa, cuidadosa de su entorno, de su cuerpo, de sus formas elegantes, encorsetadas y sin estridencias, que se apoya en otro de los cineastas galo del momentos, Guillaume Canet (Pequeñas mentiras sin importancia ),y a la par un actor dotado de un poder de fascinación, que juega el papel de editor de prestigio, es preciso remontarnos  al momento en que Napster, la primera gran red de P2P de intercambio de archivos creada por Sean Parker y Shawn Fanning, de cuya transcendencia se han ocupado cineastas como David Fincher en 'La red social', un ciclo que se cierra en 2019 con la nueva normativa europea sobre derechos de autor. Todos los sectores miraron ya con complacencia, ya con displicencia, cómo se despojaba a los músicos de todo derecho sobre su obra, siempre que éstos fueran esos artistas forjados por la miseria, heridos por el 'fracaso', losers  no privilegiados, sobreprotegidos por las grandes compañías, con argumentos tales como que la obra cuando se publica ya no pertenece a su autor, sino a la sociedad, en un universo digital al que no se podía poner puertas. Hoy ya sabemos que esto era una fantochada a la que se ha puesto fin tan pronto como  quienes han dejado su esfuerzo vital para poner en marcha esos pequeños blogs de los que habla uno de los personajes han crecido en exceso y han puesto en riesgo a las grandes compañías, y  que ahora son despojados de sus oportunidades, como lo fueron en su momento los músicos, siendo objeto de una censura por parte de las grandes plataformas como nunca se había conocido.

Olivier Assayas proyecta su mirada diletante sobre una clase media alta  distinguida y elegante, perteneciente al mundo editorial que, mirado por sus cámaras, revela los pingües beneficios de unas empresas cuyos ejecutivos elegían qué debía o no debía ser publicado, en ocasiones guiados únicamente por sensaciones y sentimientos de los que tomaban las decisiones, que, en demasiados casos dependían de su capacidad para ver detrás de los personajes protagonistas de los diferentes relatos infidelidades que les afectaban personalmente. Hoy, cuando pululan pequeños y grandes blogs a nivel mundial, en los que gente peor, igual o mejor preparada  con más talento que muchos de los que veían sus historias publicadas, más imaginativos que el que desempeña el rol de escritor en esta trama, es imposible que nadie pueda acumular patrimonios como los que reunieron artistas de las épocas que precedieron a la revolución tecnológica, que ha permitido que sean muchos más los que exhiban su trabajo en la red, sin precisar de la ayuda de editores como Alain (Guillaume Canet), pero cuyas posibilidades son cercenadas en el momento en que comienzan a sobresalir y puedan poner en riesgo el status quo. La competición con la clase dominante de la cultura que protagoniza el film de Assayas es todavía muy dura y sin posibilidades de aventurar el resultado.

Decíamos al principio del relato que éste no era mucho más que un 'pantallazo', que abarca un momento que ya es anticuado, en el que estas élites que ven como descienden sus ingresos por la competencia de la enorme cantidad de plataformas en las que músicos, cineastas y escritores publicitan sus trabajos, se encuentran 'todavía' en una situación de privilegio para intentar competir desde su situación de clase dominante de la cultura: digitalización de libros escritos en cualquier momento de la historia de la literatura que proliferan en libros electrónicos (e-books) que, cuando comienzan a manifestar cierto cansancio en favor de los ejemplares de papel, tampoco permiten la competencia de los autores autónomos y verdaderamente independientes, llamados en algunos casos 'indies', el término más manoseado y degradado de los que circulan, que esconde la gran mentira de su propia autonomía, cuyo lema 'hazlo tu mismo' es un terrible quimera engañabobos. Estos macro-movimientos económicos, que también lideran grandes plataformas digitales que todos conocemos, aupan y derriban lo que les conviene. En el film,el cineasta francés  nos informa de cómo se sugiere en el seno de los poderes económicos de las editoriales fabricar audio-libros, a los que podía poner voz Catherine Deneuve. De nuevo los fantasmas del pasado devoran la quimera de un futuro más democrático.

Así pues, el film de Olivier Asayas lanza una mirada crítica más cínica e incisiva de lo que parece, en la que rompe una lanza a favor de la tan denostada clase política a la que se exige, no que desarrolle programas que defiendan hombres honestos, algo que a nadie le interesa, sino que éstos ejerzan un poder de fascinación sobre los votantes, basado en detalles superfluos que se pueden diluir sacando a la luz cualquier affaire amoroso, manoseando el supuesto poder del feminismo 'en alza'. Una crítica similar a la que realiza Denys Arcand en 'La caída del imperio americano' de una sociedad en la que es más fácil derrocar a un broker sinvergüenza, metiendo en su cama a una menor a la que no se puede resistir, que poniendo al descubierto sus maniobras para esconder y blanquear dinero sustraído a los contribuyentes de cualquier país. En la memoria de todo está cómo se acabó con Dominique Strauss-Khan, que no coincidía con sus camaradas en el análisis de las causas de la crisis que nos atenaza. Para hablar en torno a este momento puntual de un largo proceso que comienza en el año 2000 con la creación de Napster y que nadie sabe hacia dónde va  a evolucionar, Assayas se inclina por un subgénero de la comedia que algunos críticos llaman del bla-bla-blá, otros identifican con Woody Allen, lo que provoca grandes decepciones en quienes se lo creen y esperan disfrutar de esa atmósfera capaz de proyectar el cineasta procedente del Club de la Comedia (todos sabemos cómo funciona ésto), edulcorada con ritmos de swing muy conocidos por el público. Assayas se aproxima más a la trilogía de Richard Linklater, en la que Ethan Hawke  habla sin parar de la vida cotidiana, el amor, y otras cuestiones que interesan al público, con Julie Delpy, antes del amanecer, del atardecer o del anochecer, a los que ahora se añade algunos ingrediente de la feel good movie, a la que resta encanto su ubicación en el contexto cultural de la expansión de la tecnología en el que estamos inmersos,  que amplios sectores de la población, los de mayor edad, rechazan frontalmente. Hay alguna pequeña ráfaga de metaficción, cuando se pide a Selena, interpretada por Juliette Binoche, que influya para que colabore en el proyecto de los editores la 'actriz' Juliette Binoche, una pequeña conexión de la 'ficción' y la 'realidad' que no parece tener mucho sentido.

Páginas visitadas: Imdb, Filmaffinity


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