La buena esposa. Crítica.




UN DRAMA DE GÉNERO CON ESCASO MÚSCULO




Ficha técnica, sinopsis, lo que se dice (Pinchad aquí)



El sueco Björn Runge  lleva a la pantalla una adaptación  de la novela de Meg Wolitzer que narra de forma muy convencional, muy ajustada a una pretendida realidad, siempre bajo sospecha, el sometimiento de una magnífica escritoras, a causa de un amor mal entendido, a su esposo, un escritor mediocre, poniendo su pericia en la escritura y su imaginación al servicio del buen nombre del marido. Un film académico,como el premio que recibe Nathaniel Bone (Christian Slater), un verdadero fiasco, que aprovecha la corriente feminista de la cuarta ola para hacer carrera y conseguir una estatuilla de oro de la Academia de Cine Norteamericana para su protagonista, Glen Close, por un trabajo más que discreto.

Un film concebido para una sociedad políticamente correcta, elegante, sin estridencias, que goza de un buen estatus social y económico y se rodea de una atmósfera de glamour y elegancia, en la que cualquier forma de abuso es ahogada en pro del buen nombre de la familia. La rebelión de la esposa es sofocada por ella misma que prefiere mantener la apariencia de una familia respetable a denunciar el engaño y reivindicar lo que es suyo, entendiendo que el hombre (un término usado de forma genérica) se define por lo que hace, una realidad que ella ha ocultado y está dispuesta a seguir ocultando. Mucho ruido y pocas nueces.

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