Lola Pater. Nadir Moknèche. Crítica






UN FILM QUE ABRE NUEVOS HORIZONTES



Ficha técnica, sinopsis, lo que se dice (Pinchad aquí)


Nadir Moknèche, es un cineasta de padres argelinos, que, tras la muerte  del progenitor como consecuencia de un accidente de trabajo, regresó con su familia a Argel, donde la madre se convirtió en operadora de centralita, realizando un recorrido inverso al de la figura materna del film, que siendo diseñadora de vestuario de un importante teatro en Argel, trabajó como costurera en la ciudad del Sena. La vida de Nadir explica el por qué un cineasta que tiene 54 años realiza una prospección tan profunda en la psique humana; la explicación reside quizá en el hecho de que, siendo un niño, conoció el apogeo del régimen de Boumediene, que sacó al país de la Edad Media, pero lo sumió en todas las contradicciones propias de cualquier proceso revolucionario. Teniendo tan sólo 16 años, optó por la vuelta a su París natal, iniciando el duro aprendizaje de la vida que padece un adolescente sólo en una gran ciudad europea y con el handicap de su origen argelino, una circunstancia en la que muchos creen que reside el mayor mérito del tema que aborda. Cuando estudiaba derecho sintió la llamada del cine, y siguiendo su trayectoria vital, se desplazó solo a Nueva York y se matriculó en la New School for Social Research, donde dirigió dos cortometrajes. A su vuelta a su país natal dirigió dos películas que le dieron la fama: "El harem de Madame Osmane' (2000) y 'Viva Laldjérie'.

Su elegante y comprometida política nos muestra un hacedor en el que parece haber pesado mucho su curriculum vital que ha inspirado este relato tan poético, tan comprensivo con el espíritu humano y sus reacciones en un tema tan espinoso como el que refleja este título que podemos enmarcar en el cine de los márgenes,y que ha contado con una actriz de la talla de Fanny Ardant, que brilla con luz propia y que no desdice sus trabajos bajo las órdenes de realizadores de la talla de François Truffaut, Alain Resnais, Costa Gavras, Michelangelo Antonioni y Wim Wenders, Ettore Scola y muchos otros grandes maestros del cine, entre ellos el joven Paolo SorrentinoNadir Moknèche nos hace entender como pocos la naturaleza y los sentimientos del que se siente prisionero dentro de un cuerpo que no acepta, que no conduce necesariamente a una orientación sexual determinada, una realidad que no resulta muy comprensible para amplios sectores de la población, pero que el joven protagonista no oculta sino que lo proclama a voces en cualquier lugar, más desnortado porque es él quien tiene que hacer frente a esta cuestión en un momento delicado de su vida. Su  protagonista, Zino Chekib, protagonizado por Tewfik Jallab, es un joven culto, sin prejuicios, de aspecto grave, amante de su madre y respetuoso con las mujeres de su familia, un perfil humano del que no participan el cien por cien de las masas del moderno occidente.

Un film muy recomendable que se ve con agrado. Curiosamente, quien vive en un país en el que amplios sectores cuestionan las políticas de género, trata de pusilánime el film de Nadir Moknèche (Javier Ocaña, diario 'El País') o de tosco (Nando Salvá, diario 'El Periódico'); otros no están dispuestos a reconocer al realizador algo más allá que su éxito en la elección de Fanny Ardant como protagonista. Sin embargo el cineasta argelino emerge como un ciudadano universal, un joven que luchó solo en un mundo poco proclive a los suyos y es capaz, sin embargo, de contar una historia de compromiso con el diferente sin rencor. No deben ser pocas las familias transgénero que nos rodean, muchas de las cuales son ejemplo de respeto, tolerancia y aceptación del otro, muchas veces sin alharacas ni estridencias, lo cual no exime de conflicto la convivencia, como ocurre en las familias cisexuales.

El film está en el mercado en formato DVD.


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