Los goonies. Richard Donner. Crítica





MIRADA NOSTÁLGICA A LA DÉCADA DE LOS 80 DEL SIGLO XX



Ficha técnica, sinopsis, comentario (Pinchad aqu´).


Crítica:




Se acerca el fin del año 2014 en el que parece que la gente ha tomado conciencia, tras el final desastroso de la fiesta de la especulación inmobiliaria, de que la población se había endeudado para satisfacer las necesidades de consumo que el mercado iba creando y que  las deudas generadas acababan con frecuencia con el desahucio de familias enteras y la expulsión de sus hogares. Sólo cuando el riesgo de perder la propia casa se ha convertido en sistémico, es decir, cuando una gran parte de la población ha percibido que si siguen  bajando sus ingresos como consecuencia del descenso de salarios que se esconde bajo el eufemismo de reforma laboral, la subida de impuestos y tasas en los servicios básicos, como agua, electricidad, gas o teléfono, se puede  ver en esta situación, ha tomado conciencia del peligro que les acecha y que ya denunciaban cineastas como Spielberg en 1985, hace casi treinta años. Es ahora precisamente, cuando se da esta circunstancia, cuando surgen los salvadores, que ya no quieren hablar de izquierda o de derecha, sino de arriba y abajo (clasificación muy usual en el mundo anglosajón: arriba los señores, abajo los sirvientes), que no dejan de ser otra cosa que convenciones que ubican en un espacio teórico a los que poseen los medios de producción por un lado, y a los que sólo tienen sus manos o su formación intelectual, es decir, lo que en economía se llaman fuerzas productivas, para mantenerse y sobrevivir por otro. 

Este es el drama de la familia de Mikey y Brad, que Richard Donner,  basándose en un relato de Steven Spielberg y un guión de Chris Columbus nos cuentan una bonita historia,  a la manera de un Dickens actualizado,  apoyados en la producción de Kathleen Kennedey y su marido Frank Marshall. Si Fourier (el inventor de los falansterios y los kinder garten) descubrió que lo más dramático del trabajo infantil no era el hecho de que realizaran trabajos sucios, ni de que la higiene apenas tuviera presencia en sus vidas, ya que a los niños les gusta revolcarse en el suelo y ensuciarse hasta las orejas, Los Goonies viven estos hechos dramáticos como una aventura, en la que no quieren jugar el papel de la víctima, sino el del los bucanero,  como Billy el Tuerto, que tienen el poder para vivir con libertad sus vidas y  que fue para Mikey el 'primer goonie', nacido en su imaginación, un individuo libre, que no tenía ni siquiera patria, que robaba a los ricos y con el producto de sus expolios convertía en opulentos a sus miserables piratas, a los más marginales de la sociedad. El botín de Billy el Tuerto impedirá el desahucio de la familia de estos hermanos y su 'lanzamiento' del hogar, en el que la protagonista principal será la solidaridad de las familias con  los que tienen una situación más precaria a causa de sus deudas.

Richard Donner y su guionista, Chris Columbus, bajo la gran influencia del 'Rey Midas' del cine americano, convirtieron esta historia, triste en principio, en una película de culto para quienes eran niños o adolescentes cuando se estrenó, y que pasará a formar parte del recuerdo de su infancia perdida , de su primer amor, de sus deseos de vivir su propia hazaña, recrear su vista recorriendo con la mirada asombrada los inmensos tesoros que acumula el barco fantasma y resolver, si es posible, su futuro y el de sus padres. Pero, no es la avaricia la que los guía, y la magia de Spielberg nos reserva un final, como es habitual en sus películas, mágico y sorprendente, que recompensar la inocencia de unos niños que sólo quieren jugar y, si es posible, ayudar a sus padres.

Como en toda historia infantil, la bondad y la maldad están representadas por personajes arquetípicos, feos, desmañados, torpes y muy malos, a los que los niños, que todavía conservan su inocencia, gastarán más de una jugarreta, un guiño al público infantil y una invitación a la carcajada. El gordito, como muchos otros pre-adolescentes siente atracción por los seres diferentes, ya sean de aspecto monstruoso, como Sloth, que se muestran buenos con ellos y se erigen en sus protectores, al considerarlos todavía mas necesitados de ayuda que ellos y también por niños de otras etnias y países, habituales en una sociedad multiracial como la norteamericana: la pandilla cuenta entre sus miembros con un joven asiático, un inventor de una serie de gadgets con diferentes funciones, que los sacará de más de un aprieto.

Un film muy aconsejable para ver con los niños y recordar aquellos tiempos en que todavía no se había perdido la inocencia y los ahora padres dejaban correr su imaginación llena de esas piedras de cristal de todos los colores, que se identificaban con otras preciosas de gran valor. ¿Quién no ha soñado con esos tesoros cuando escuchaba cuentos como Ali-Babá y los cuarenta ladrones? Al mismo tiempo pueden ayudar a sus hijos a entender la razón que deja a tantos niños como ellos en la calle. Si son capaces.


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