The Farewell. Lulu Wang. Crítica





RELATO BASADO EN UNA MENTIRA REAL

A MUCHAS PERSONAS NO LAS MATA LA ENFERMEDAD, LAS MATA EL MIEDO

CINE-CLUB.CINES LYS DE VALENCIA




Ficha técnica, sinopsis, premios, lo que se dice (Pinchad aquí).


Críticas:

La semana pasada se estrenó en España el segundo film de Lulu Wang, The Farewell-el primero fue Postumo, 2014-, una autoficción, en parte autobiográfica, en parte absolutamente fingida, ya que la directora es hija de un diplomático del gigante asiático, mientras la clase china representada es modesta, tanto la emigrada a Estados Unidos como a  Japón, el ídolo de los pies de barro, suponemos que huyendo del sistema de capitalismo de estado instaurado en China; el personaje que representa Awkwafina, de ascendencia chica y coreana, nacida en New York, es el de la hija de una familia de modestos trabajadores que depende de una beca, otorgada por la Institución Guggenheim,  para poder proseguir sus estudios en Estados Unidos, que por cierto le es denegada. Por más que la sociedad líquida en que estamos sumergidos engañe nuestros sentidos con un espejismo letal, y, según los últimos estudios de población, la mayor parte de los ciudadanos se considere integrante de la clase media, hombres y mujeres corrientes son víctimas con frecuencia de una tragedia, una realidad que representa Ken Loach en su última película,'Sorry, We Missed You', un auténtico drama en el que se atrapa a un pseudoautónomo con una terminología propia de los startups que proliferan en la actualidad (honorarios en lugar de salarios, empresario de sí mismo en lugar de trabajador dependiente...). Lulu Wang, hija de un funcionario de la China comunista, desemboca en Norteamérica ingresando en el Boston College, una universidad privada de confesión jesuita, y se forma, desde niña, como pianista clásica en la New World School of The Arts. En 2017, realizada ya su opera prima, Posthumous, 2014,  es seleccionada por el Film Two del Instituto de Sundance, con el objetivo de orientarla para la realización de su segundo film, 'The Farewell', que se ha estrenado en el Festival de Cine de Sundance.

Tras unas secuencias en las que se introduce al espectador en el tema más profundo que aborda el film, la inevitabilidad de la muerte, en este caso de un familiar muy cercano y que generalmente inspira ternura, la abuela/Nai Nai (Zhao Zhuzhen), comunicada a Billi por su madre, se llega a la conclusión más sesuda de este relato: en determinadas ocasiones es preferible mentir a un enfermo, ya que, a menudo, no mata la enfermedad, sino el miedo. Una realidad que cristaliza en una idea que está expresada de forma explícita, primero en la introducción del relato, después en las consideraciones que los padres hacen a Awkwafina para que acepte esta mentira trascendental; de ambas cosas se informa al público en la introducción de esta historia, por lo que no hay ninguna posibilidad de denunciar a nadie por el temido spoiler. La entrada en China se realiza por una gran avenida, con una imagen muy similar a la que ofrecen las zonas urbanizadas en época de desarrollismo de cualquier ciudad occidental, jalonada de torres exentas, todas iguales. -igual que aquí-, hasta desembocar en un patio rodeado de casas en una de las cuales vive la madre y abuela, Nai Nai, en compañía de un hombre, que apenas se involucra con la familia y se desliza entre ellos de forma discreta, cuya relación con la mujer se sugiere, y una hermana, sesentona pero con atuendo juvenil. La entrada en el hogar, que puede pertenecer a cualquier ciudad del mundo, va seguida de la llegada a un hotel de pocas estrellas pero limpio y de reciente construcción, también de apariencia occidental, en el que no funciona el ascensor. Si el espectador reacciona ante estos datos, se lo debe a sus conocimientos extradiegéticos, pero no a la capacidad de comunicación de la narración, que parece pretender un retrato de 'el discreto encanto de la burguesía', ahora de Low Cost: la boda que se organiza para justificar la presencia de toda la familia en Beijing/Pekin es, en todos los aspectos, un evento de Low Cost, que se manifiesta en los globos de colores rosa, lila y blanco, los trajes, los espectáculos. Una boda modesta, acorde con las posibilidades de una clase trabajadora, ya viva en New York, Tokio o Pekín. Una coda nos muestra a la abuela real de Lulu Wang, lo que para más de uno es enternecedor.

Cualquier comparación con Ang Lee, Jasujiro Ozu, Akira Kurosawa o Kore Eda es imposible, ya que estos cineastas están fuertemente comprometidos con su pueblo y la historia de su país, y no participan de la sociedad líquida y la defensa de la transversalidad de la cultura indie y, al parecer Wang entronca mejor con directores como Ira Sachs, y Kogonada, cineasta estadounidense nacido en Corea, más predispuestos a romper con las convenciones, pero alejados de cineasta coreanos como Bong Hoon-jo, muy comprometido con reivindicaciones muy arraigadas en las sociedades occidentales y orientales, como la defensa del medioambiente, la denuncia del ensanchamiento de la brecha entre las clases sociales como resultado de la globalización, la mirada a la mujer mayor y a la figura de la madre...La cotidianización de la vida en el relato, que, desde luego, aproxima culturas, no consigue la empatía con un público de cualquier edad, a causa de un escritura audiovisual muy restringida, no a los jóvenes, (también los hay que comulgan con el rock, el country o el reggeton y todos los aspectos que se integran en el mismo paquete), sino a un grupo concreto de ellos, que milita en la cultura indie; la famosa rapera Awkwafina, (nominada a mejor actriz por los Premios Gotham) no transmite ni frío ni calor, por mucho que abrace a su abuela y diga con palabras, no con gestos, que la quiere un montón. No se comprenden las cámaras lentas, y yo me declaro incapaz de saber qué emoción me quieren transmitir, ni me siento especialmente concernida ante la defensa de más de uno de la medicina tradicional china y el tai-chi  como fuente de salud, frente a la perniciosa sanidad occidental, y otros detalles de la vida diaria de los que algunos disfrutan con gran placer, en especial los críticos de los grandes periódicos que se oponen a lo que llaman moralejas, es decir, valores consolidados por los que han luchado diferentes colectivos en la vieja Europa.

En el post de cinelodeon.com en torno a Mary Shelley, dirigida por Haifaa Al-Mansour, señalábamos algunas características de este subgénero mainstream, el indie, con otras formas, que van desgranando de tanto en tanto los creadores de opinión, en cuyos escritos afirman que no tiene un look definido, es decir, que es un estilo sin estilo, que se basa, especialmente en una forma de concebir la vida, influenciada por el DIY (Do It Your Self/Hazlo tu mismo), al margen de las convenciones establecidas, obras realizadas con medios propios,  una realidad que contradicen los créditos, en los que figuran los técnicos más destacados en cada especialidad de las que contribuyen a la mejor de las imágenes y el elenco de los actores que constituyen el reparto (en 'The Farewell' la rapera de moda, Awkwafina, una de las musas del cine y la canción de hoy y un testimonio del avance de una ideología y una estética Naïf a escala global que arraiga, como hemos dicho antes, en las, cada vez más 'extensas' clases medias, los Eloi del siglo XXI, que ridiculiza Bong Joon-ho. Lulu Wang no ha tenido problemas para ser admitida y promocionada por el Festival que inicia el apoyo al cine independiente, Sundance, al que en los últimos tiempos se han sumado otros, (Toronto, SXSW, Seatle, Toronto, San Francisco...). Wang busca el esteticismo en la imagen minimalista, en la narración dentro del encuadre, en un montaje que se convierte en secundario y deja de ser el sujeto de la enunciación, en la  búsqueda de la elegancia sin perder la esencia de lo joven, una mise en scene que busca una armonía placentera, tranquila, control de la gama cromática, iluminación natural, vestuario
... y otras exigencias del catecismo indie, una cultura que cultivan sectores de un público joven que comparte un estilo de vida, una ideología y una forma de estar en el mundo ajena a debates profundos, porque quizá no han sentido la herida de otros chinos que padecieron la revolución cultural, pudieron salir al extranjero y educarse en colegios selectos para gente privilegiada como Lulu Wang, un grupo que sigue el manual de todo moderno que se precie de tal y que abarca desde cómo vestirse hasta qué comer. Una ideología que, como diría Pedro Vallín, hace tribu.sigue un manual para todo moderno que se precie y que abarca desde cómo vestirse hasta qué comer.

Ayer, lunes 11 del 11, 'Día del soltero', los Cines Lys de Valencia celebraron una de sus sesiones de cine-club con esta película, que dejó desconcertados a los asistentes que no entienden esta nueva forma de expresión, muy reducida a algunos jóvenes, probablemente sus hijos o sus nietos. El conductor del debate, Fernando Franco, no logró que nadie diera su opinión respecto al film. Es lo que hay.

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