Star Wars: el ascenso de Skywalker. J.J. Abrams. Ficha técnica y crítica


El copyright de las imágenes pertenece a sus autores
y/o las compañías productoras y distribuidoras



Ficha técnica:


Título original: Star Wars: The Rise of Skywalker
País: Estados Unidos
Año: 2019
Duración: 142 minutos

Dirección: J.J.Abrams
Guión: J.J.Abrams, Chris Terrio
Dirección de Fotografía: John Schwartzman
Música_John Williams
Edición: Maryann Brandon


Maquillaje Zoe Clare Brown

Productores: Kathleen Kennedy, Ram Bergman, J.J.Abrams
Compañías productoras: Lucasfilm, Bad Robot; distribución: Walt Disney Studios Motion Pictures


Intérpretes:


Carrie Fisher : Leia Organa,
Mark Hamill : Luke Skywalker,
Adam Driver : Kylo Ren,
Daisy Ridley : Rey Palpatine,
John Boyega : Finn,O
Oscar Isaac : Poe Dameron.
Anthony Daniels : C-3PO,
Naomi Ackie : Jannah,
Domhnall Gleeson : General Hux,
Richard E. Grant : General Pryde,
Lupita Nyong'o : Maz Kanata,
Keri Russell : Zorii Bliss,
Joonas Suotamo : Chewbacca,
Kelly Marie Tran : Rose Tico,
Ian McDiarmid como Palpatine,
Billy Dee Williams : Lando Calrissian,
Harrison Ford : Han Solo.
*


Sinopsis:


Novena y última entrega de la saga 'Star Wars' y cierre de la nueva trilogia iniciada con 'El despertar de la Fuerza'. Rey, Finn, Poe y el resto de los héroes tendrán que enfrentarse a los nuevos retos de su tiempo. El conflicto entre los Jedi y los Sith llega a su climax, que desemboca en un final definitivo.

EL PRIMER PLANO CONTRA GEORGE LUCAS. J.J. ABRAMS, EL 'DESPROGRAMADOR' DE LOS MITOS DEL DIRECTOR DE MODESTO

Se acusa de infantil a la saga de Star Wars,especialmente por parte de aquellos que no consiguieron integrarla en su imaginario por llegar demasiado pronto o demasiado tarde al nacimiento del relato, entonces-ya-visual, cuando el cine todavía era (y es) considerado por algunos como el entretenimiento de los pobres; un público elitista capaz de analizar lo que hay detrás de personajes míticos de hace más de dos mil años, pero incapaz de reconocer lo que late tras héroes de finales del siglo XX, uno de los más duros y sangrientos de la Historia de la humanidad. Esta es la razón por la que algunos no pueden entender una historia cruzada por naves espaciales y bichos raros que conviven con los hombres, y deben encontrar deplorable que en una sesión matinal acudan chicas, que se sientan en cuclillas en el pasillo de la sala oscura para que su bebé, que no llega al año, pueda atrapar en su retina las imágenes que atraviesan la gran pantalla, o que otros lleven a sus hijos, con independencia de su sexo, o a sus nietos, si su mente desprejuiciada está abierta a  los discursos de su tiempo. Pero, desde que George Lucas, considerado por no pocos el padre del cine moderno, al igual que ese autor de garabatos incomprensibles, llamado Picasso, fue bautizado como el creador del arte contemporáneo, hizo su primera trilogía, que fue secundada por otra constituida por tres precuelas, han pasado más de cuarenta años, en los que el mundo no ha permanecido inamovible, y J.J.Abrams reacciona, suponemos que con el beneplácito de sus productores, adaptando esta magna obra al pensamiento dominante, el que representa a la clase media de verdad (no de todos los que se sienten tales), que no siempre camina en la misma dirección y a la que no se puede llamar impunemente 'progre'.

Esto no significa que nos haya gustado el guiso de J.J.Abrams. Inmediatamente después de que la leyenda que introduce la sinopsis de cada capítulo atraviese la pantalla, significada por la música de John Williams, un toque realmente proustiano al ánimo de los espectadores, entendemos con rapidez que el director  que se ha movido como pez en el agua en sagas tan exitosas como Misión Imposible, Stark Trek, y dos capítulos de la última trilogía de Star Wars, está asesinando al padre de la criatura, quizá para sentirse mayor . En un alarde de extrema presunción, parece creer que ha superado al maestro. El discurso visual, (no hablemos de los diálogos que en ocasiones rozan el ridículo), esta constituido en la mayor parte del metraje por una sucesión sin solución de continuidad de primeros planos, que atrapan los rostros de los personajes, ya sean humanos o robots, sin otra intención que romper con la tradición de la saga de plantear un conflicto político entre demócratas y tiranos, perfectamente caracterizados como tales, mediante la supresión de todo contexto histórico, económico o social (Rey cierra el film con una visita a un Tatooine totalmente vacío), que constituía el background de la saga, y colocando en primer plano a sus personajes, un hecho que sugiere que más que al fin de una franquicia, que también,  asistimos al principio de otra, en la que el protagonismo correrá a cargo de una mujer, autoproclamada Skywalker, porque, en realidad, no le gustan sus apellidos, y que enterrará definitivamente todo lo que significaba el proyecto del director de Modesto. Pronto entenderá Abrams que no se puede complacer a todos, ni siquiera a los fans, ya que si eran sólidas las raíces que esta historia había hundido en el ánimo de quienes tuvieron la capacidad intelectual de entender el fenómeno, la tienen ahora o la tendrán en el futuro, parafraseando a  Theodor Momsen cuando habla de un personaje histórico también controvertido y malinterpretado aún hoy día, cuyo nombre no viene al caso, del mismo modo era profundo el rechazo de quienes se oponían al discurso de Lucas. 

Anakin no cae en el lado oscuro a causa del odio, sino del resentimiento, y sus razones estaban perfectamente representadas en las películas de George Lucas; los enfrentamientos que vemos aquí, en los que no se profundiza, no se sabe a qué se deben, ni Abrams se molesta en explicarlos. El topo,  el espía, interpretado por Domhnall Gleeson, el General Hux, tiene el mismo perfil que los villanos con los que parece enfrentarse y se desconoce a quien sirve; todo es tan superficial como la existencia de unos rebeldes que no sabemos por qué se rebelan, pero que no siguen a un líder, ni a un político, sea cual sea su ideología; un movimiento transversal sólo equiparable a las famosas 'mareas'. Cuando el General Pryde, (Richard E.Grant), pregunta a un subordinado de donde salen esas flotas de aeronaves que se enfrentan desorganizadas a las suyas, este le responde: "no son flotas, son individuos"; una evocación clara de la operación que los británicos llevaron a cabo en Dunkerque y un intento populista de atraerse a las actuales masas en conflicto. Un planteamiento que recuerda al que hacen Trey Parker y Matt Stone en South Park cada vez que alguien mata a Kenny y se pregunta a sus amigos ¿quién ha sido?. Estos responden: "Los hijos de puta"; un grito al viento que Pedro Vallín califica en su libro 'Me cago en Godard'  de gratuito.

Tras el intento de matar al padre Lucas, J.J.Abrams busca referentes en todas las películas del género de ciencia-ficción reconocibles, ya sean obra de Stanley Kubrick, Ridley Scott, James Camerón, John Carpenter  (A qué viene esa enorme serpiente que abre su enorme boca en forma de flor; me niego a atribuirle cualquier connotación de género) o James Cameron y sus ciudades flotantes del universo ficticio de los na'vi en Avatar, inspiradas en las de Ernst Magritt, que tanto recorrido han tenido en el cine. El protagonismo es de los nuevos iconos, creados por Abrams, ( Rey PalpatineKylo Ren, Finn, Poe Dameron o BB-8), y supone la destrucción de otros, que pertenecen a las películas de Lucas, colocados en segundo plano (Chewbacca, C3Po, R2D2, y toda la familia Skywalker); una gran incógnita es el nombre que se da a la película. Así pues, la película no representa una concesión a la nostalgia, sino la ruptura con el pasado y, quizá, el inicio de una nueva franquicia que conecte con los nuevos movimientos transversales que caracterizan a la sociedad del Do It Yourself, paradójicamente muy bien financiada por Kathleen Kennedy, Bryan Burk y el propio J.J.Abrams, que ya no cuentan con actores desconocidos, sino con estrellas del indie, encabezadas por el actor fetiche de Noah Baumbach, Adam Driver, y otros 'resucitados' virtualmente  como Carrie Fisher, un testigo de que lo que ayer les parecía a muchos una quimera, la llamada sociedad del conocimiento ha convertido ya en realidad.

Y desde luego no sólo no ha contentado a todo el mundo, sino que da la sensación de que no ha satisfecho a nadie. Y en especial traiciona el espíritu de una saga, primando el árbol genealógico de los líderes, y sacando de la contienda al enemigo al que se enfrentan los rebeldes, masas informes de ciudadanos que nadie sabe por qué se ponen en marcha. A Lucas no le ha gustado el film, y Abrams no niega que la historia deba abrirse a nuevas experiencias, que pueden materializarse en un Spin off, que tenga como protagonista a alguno de los personajes (¿Habla en la entrevista a Nando Salvá de 'El Periódico' de los creados por Lucas o de los creados por él mismo?) o en series como 'The Mandalorian'. Todo queda abierto, porque la historia que pergeñó el cineasta de un pueblo llamado 'Modesto' parece un filón inagotable para todos, que no obstante pueden reventar.


* Wikipedia.

Comentarios